martes, 15 de marzo de 2011

Una hiztoria klázika de loz goblinz


-¡Eh, vozotroz! ¿Ké oz kreeiz ke eztáiz haziendo?-gritó el jefe orco negro. Unas cuantas caras furtivas de goblins se giraron y se estremecieron instintivamente.

-Nada, jefe. Zólo eztamoz komiendo algo-contestó el más atrevido de ellos.

-No me vengáiz con mentiraz. ¡Vozotroz eztáiz tramando algo!-El enorme orco miró a su alrededor con cara de sospecha-¿Dónde eztá Ratonzete? ¿No oz lo habréiz zampado?

De repente, se hizo el silencio.

-¿Komernoz a Ratonzete?-el goblin sonaba como si se sintiese herido en su orgullo-¿Komernoz a Ratonzete? Eze komentario ofende, jefe. Ratonzete ez uno de loz nueztroz. Ademáz, ez cazi todo graza. Noz daría una indigeztión.

-¿Y entonzez ké ez ezo?-dijo el orco negro señalando con un huesudo dedo el puchero de comida que había en el suelo-Y no me kontéiz ninguna trola u oz daré algo peor ke una indigeztión.

-Era Pillete, jefe, uno de loz de la peña de Nugg. ¡Pero ya eztaba muerto kuando lo enkontramoz!-el goblin se detuvo un momento, dudando-Klaro ke kuando lo kozinábamoz, él noz dijo ke no eztaba muerto, ke zólo eztaba durmiendo, pero komo loz de la peña de Nugg zon todoz unoz mentirozoz...

El resto de goblins asintió al mismo tiempo, con cara seria.

-Vale, todo aklarado, podéiz zeguir. Pero máz oz vale guardarme una pierna para luego, zi zabéiz lo ke oz konviene.

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