Mostrando entradas con la etiqueta Niño Borracho. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Niño Borracho. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de abril de 2020

Clonado de miniaturas

Muy buenas a todos y bienvenidos a este humilde-cutre tutorial sobre el clonado de miniaturas. Antes de entrar en materia me veo forzado a comentar el motivo de la creación del mismo. A raiz de publicar el avance sobre el ejército de La Asamblea que estoy confeccionando para jugar a Warhammer Reforged, hay gente que poco a poco se está poniendo en contacto conmigo a través de diversos medios con la intención de comprarme algunos de los clones que estoy fabricando. Y debo decir que no voy a vender mis clones. Si hay algo primordial en mis labores con Reforged es la de recalcar por activa y por pasiva que Warhammer Reforged es una iniciativa sin ánimo de lucro, y que sus integrantes no pensamos en sacar ningún tipo de rédito económico por nuestra labor en este aspecto. Esto es algo que hacemos por amor al hobby. Pero nada me impide entregaros las herramientas y realizar un artículo sobre el proceso que he seguido para fabricar mis miniaturas. Si yo he podido, cualquiera puede hacerlo.


Para comenzar, necesitaremos los siguientes materiales:
  • Miniaturas a clonar (eso es evidente).
  • Silicona de moldeado.
  • Resina epoxy.
  • Bloques de plástico para crear un encofrado.
  • Plastilina para manualidades.
  • Vaselina industrial y un pincel desechable.
  • Herramientas varias de modelismo ( cutter o cuchilla de modelismo, gubia o lanceta de modelismo, sargento o prensilla, aguja o punzón, mondadientes de madera...).
  • Guantes de fregar o de goma fina y vasos desechables.

PARTE 1: CREACIÓN DEL MOLDE

La creación de un molde es un proceso un tanto laborioso aunque simple y fácil de ejecutar. En primer lugar y antes de ponernos a trabajar deberemos decidir qué miniatura o miniaturass irán dentro del molde. Yo recomiendo no hacer moldes demasiado grandes, pues esto puede entorpecer su manipulación posterior y el resultado final. Pero esto también dependerá de la miniatura, de si se compone de una pieza o de varias, así como de su tamaño. Para haceros una idea, mientras que con los Halflings monopose no es nada complicado situar tres o incluso más miniaturas dentro del mismo molde, una miniatura más grande y que se componga de varias piezas -como por ejemplo, un Orco Negro- debería realizarse de forma individual y habiendo desmontado previamente sus piezas. No hay una fórmula matemática para averiguar esto; tan solo ensayo y error.

Debemos tomar una superficie rígida sobre la que crear nuestro encofrado. El encofrado puede hacerse fácilmente con bloques de construcción que pueden encontrarse en cualquier tienda de menaje del hogar o juguetería. En mi caso un amigo me dejó unos bloques de construcción de Exin Castillos (yaaaa, ya lo sé, pero si al dueño no le importa... a mí, menos) que para nuestro propósito son muy adecuados. Con ellos realizaremos un cuadrado o rectángulo sobre la superficie a trabajar. La altura de este cuadrado dependerá de las miniaturas que vayamos a reproducir. Piensa que, aproximadamente, el encofrado debería tener por lo menos entre cuatro o cinco centímetros más que el grosor de las piezas que vayamos a reproducir.

Tras esto, deberemos acolchar el fondo del encofrado con plastilina para manualidades. El objetivo de esto es realizar una "cama" sobre la que reposarán las piezas que vayamos a reproducir. Este acolchado deberá tener una superficie plana lo más uniforme y nivelada posible para evitar desgracias posteriores, y no deben quedar poros entre el acolchado y el encofrado. Tras esto, situaremos las piezas sobre el acolchado. La mejor forma de situar una miniatura sobre el acolchado es fijándose en la posición de sus líneas de molde; esas líneas que tanto odiamos a la hora de pintar nuestras miniaturas resultan de gran ayuda para enseñarnos la posición que debe tomar sobre el encofrado. Además, deberemos asegurarnos que la plastilina también queda en perfecto contacto con cada recoveco de la miniatura, para lo cual seguramente necesitaremos emplear alguna herramienta de modelismo.

Una vez hayamos hecho esto, comprobaremos nuevamente que la altura del encofrado es la necesaria para evitar disgustos (entre 2-3 centímetros es más que suficiente). Deberemos además tomar un utensilio redondo (un lápiz puede servir) y lo hundiremos de manera vertical en la plastilina para crear  guías en los huecos que queden libres libres. Es entonces cuanto tomaremos la vaselina industrial y aplicaremos una pátina fina con un pincel sobre la plastilina, las guías y las paredes interiores del encofrado, ¡pero nunca sobre la propia miniatura!. Esto es necesario para evitar que la silicona se pegue a la plastilina o a las paredes de encofrado. Además, dependiendo de la miniatura es posible que sea beneficioso crear un coladero o vía de escape para la resina sobrante: esto se hace insertando un pequeño pegote de plastilina entre la base de la miniatura y la pared de encofrado para que actúe como desagüe.


Después de asegurarnos que hemos realizado los pasos previos correctamente, es cuando procederemos a volcar la silicona. Esto debe hacerse con mucha delicadeza para evitar burbujas y otras imperfecciones: elegiremos para empezar una zona desprovista de piezas y procurando que la silicona caiga sobre el molde lentamente. Debe ser la propia silicona la que vaya rellenando lentamente cada recoveco de las piezas hasta cubrirlas por completo. La cantidad de silicona que deberemos emplear dependerá nuevamente del tamaño del molde que hayamos realizado, pero siempre debemos asegurar que se cubra por completo y sin que rebose por la parte superior del encofrado.


Una vez seca la silicona (por norma general tarda 24 horas, pero podría depender del producto que utilicemos) retiraremos el encofrado y la colcha de plastilina, por lo que obtendremos la primera mitad del molde. Procuraremos realizar esto con cuidado de no sacar todavía las miniaturas del interior de la silicona. Una vez hecho esto solo nos queda reconstruir el encofrado en torno a la primera cara del molde, con la parte visible de la miniatura hacia arriba y repetir todo el proceso (salvo la parte que implica usar plastilina, pues no la necesitamos tras obtener la primera cara del molde).


¡Y ya está! Gracias a la vaselina que habremos aplicado por segunda vez sobre la primera mitad del molde podremos despegar ambas partes con relativa facilidad. Tras retirar las miniaturas tendremos listo nuestro primer molde.


PARTE 2: MANIPULACIÓN DE LA RESINA

Es ahora cuando procederemos a utilizar los moldes que hemos creado. Este proceso es muy simple pero ha de realizarse con relativa agilidad, y dependiendo de las piezas a reproducir es casi seguro que necesitemos uno o dos intentos de prueba para aprender a manejar el molde con soltura. Pero en cualquier caso será imprescindible disponer de una superficie que podamos ensuciar a capricho. ¡La resina es muy pringosa! Avisado quedas.

Yo empleo una resina líquida en dos componentes para este proceso; aunque pueda haber otros, es el método que conozco y que describiré aquí. Necesitaremos guantes y un espacio de trabajo bien ventilado. La resina que utilizo se emplea en una mezcla al 50%, y comienza a cuajar rápidamente una vez ha sido mezclada. Lo que yo hago es verter en dos vasos desechables la misma cantidad de un componente que de otro, para finalmente juntarlos en un tercer vaso. Removeremos la mezcla rápidamente y procederemos a volcar la mezcla sobre las dos partes del molde. 


Mientras la resina esté líquida deberemos eliminar las burbujas que se formen en el interior del molde; deberemos ayudar a que las burbujas salgan a la superficie para retirarlas. Un palillo redondo de madera nos sirve a la perfección para este propósito. Esto es vital para obtener un resultado final adecuado. Piensa que las burbujas tienden a formarse en los recobecos (narices, desdos de los pié u otros pliegues que pueda tener la miniatura), y siempre desagrada ver que nuestros guerreros son chatos o que han tenido un accidente en una charcutería. Cuanto menos tengamos que arreglar las piezas con masilla verde, mucho mejor. La resina que utilizo comienza a cuajar en torno a los dos minutos como mucho. Ese es el tiempo de que dispondremos para eliminar las burbujas que encontremos.

A partir del instante en que observemos que la resina comienza a ser más densa es cuando procederemos a juntar las dos partes del molde. Esto puede hacerse de diferentes maneras, y dependerá también de si nuestro molde dispone o no de un desagüe o coladero por el que escapará la resina sobrante. Si este es el caso, deberemos situar el coladero hacia arriba y mantener sujetas ambas partes con una prensilla. No es necesario apretar en exceso, pero sí obtener una unión firme. En el caso de que el molde no disponga un coladero es aconsejable presionarnarlo con las manos (¡siempre con guantes!), tanteando de no apretar demasiado para no arruinar la pieza y que la resina sobrante escape por cada uno de loss bordes.del molde. La resina que utilizo tarda aproximadamente veinte minutos en tornarse lo bastante sólida como para proceder a retirarla del molde, aunque sería conveniente esperar en torno a los treinta minutos para que adquiera una rigidez mayor.


Por último, tras obtener las piezas que necesitemos para nuestros propósitos procederemos a adecentarlas. Ya sea con una lanceta o cuchilla de modelismo procederemos a retirar toda la resina que sobre de nuestras piezas, para lo que seguramente necesitaremos una cuchilla de modelismo y un poco de paciencia. ¡Importante! Por norma general, ésta y otras resinas de modelismo son tóxicas. Deberemos tener cuidado tanto a la hora de mezclar los componentes como al retirar el sobrante seco, evitando respirar los vapores o esquirlas de polvo que puedan saltar durante el proceso. Finalmente deberemos frotar las piezas con un cepillo, agua y jabón desengrasante, o manternerlas toda una noche en un recipiente lleno también de agua y jabón; el lavavajillas sirve estupendamente para esto.

¡Y listo! Ya sabes cómo hacer miniaturas.

Disclaimer: Como habrás observado a lo largo de todo el artículo he procurado evitar hacer cualquier tipo de publicidad en lo referente materiales y productos que deban utilizarse. Sin embargo y por comodidad para el lector mencionaré que he utilizado productos de Feroca para realizar este proceso, pero que no es exluyente a la hora de utilizar las marcas y/o materiales que puedas tener al alcance en tu región. Ninguna palabra de este artículo ha sido patrocinada en modo alguno, salvo por mi madre, la que me da de comer.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Internet destruye infancias: Futuro al Regreso

Me llena de melancolía y vejera tener que hacer este Internet Destruye Infancias. Hoy, 21 de octubre del año 2015, a las 4:29 de la tarde costa-oeste , se cumple el plazo que todos aquellos seguidores de la trilogía de Regreso al Futuro tenemos marcado en nuestros calendarios desde hace veintiseis años (para los puntillosos, pese a que la película está situada en 1985 salió a la gran pantalla en 1989, que nos conocemos...). Hoy, agitamos nuestros puños hacia el cielo, indignados por las promesas incumplidas de un futuro que Robert Zemeckis nos vaticinó como el marco de las aventuras de Marty McFly y el Doctor Emmet Brown. Por otro lado, poco falta para que nuestro presente se parezca más al universo alternativo de la era Tannen de 1985, con sus tanquetas por las plazas y los juzgados convertidos en casinos.


Todos y todas nos preguntamos, ¿dónde están los cordones autoajustables, las cazadoras con secador incorporado, los generadores de ondas somníferas alfa, las pantallas de ventana con vistas de lujo, los reactores de fusión que funcionan con pieles de plátano y cerveza, las otras quince secuelas de "Tiburón" que faltan, los cubos de basura ambulantes, el papel repelente al polvo, las gorras con ziritione, las pizzas que se hidratan en cuatro segundos, los transplantes biónicos (sea lo que sean) y aún más importante, los bares a pedales con camareros muertos, los policías que te llevan a casa cuando estás pedo, los aeropatines y los coches voladores que nos fueron prometidos y con los que todos soñábamos volar por las aeropistas y morir alcanzados por un rayo para acabar envueltos en una bola de fuego por los cielos?

Pero lo cierto es que si obviamos esos pequeños detalles de la primera mitad de la segunda película en el presente que nos toca, el resto de cosas sí se han cumplido, como las televisiones con cientos de canales, las videoconferencias y vías de comunicación que recopilan los datos de hasta con qué regularidad vas al baño, las clínicas de rejuvenecimiento a las que van los ricos, formas de despedir a la gente con sólo pulsar un botón, las modas horteras... y que Miami consiguiera un equipo de Baseball... y... ¡jo, menuda mierda! ¡Incluso siguen existiendo los abogados! Mejor pasar a otra cosa...

Elijah Wood, saltando a la fama por usar una espumadera como visera.

También he de confesar que es mi trilogía favorita de cuando era niño, y por eso me resulta especialmente duro hacer mofa de ella pero aquí no hay piedad para nadie. Por aquel entonces veía mucha televisión y conocía varias de las sagas más populares del cine comercial de la época (Star Wars, Indiana Jones, Gremlings, Cazafantasmas, Robo-Cop, Tortugas Mutantes Ninja Adolescentes [por ese orden], Cariño he encogido a los niños...) todas ellas merecedoras de su propio Internet Destruye Infancias, pero ésta se trataba de una historia que lo tenía prácticamente todo; acción, humor, indios y vaqueros, relaciones incestuosas y las paranoias varias sobre las que reflexionar largo y tendido con las posibilidades que abrían los viajes en el tiempo y las paradojas temporales... algo así como lo de atar una tostada con mantequilla al lomo de un gato y lanzarlo al aire, podría explotar el universo.

Ahora creo que para hablar de este tema me vendría bien realizar alguna comparación como ejemplo. Porque sinceramente, de todas las máquinas para viajar en el tiempo que ha dado la imaginación humana, dudo mucho sobre qué máquina del tiempo mola más; si la T.A.R.D.I.S. de el Doctor Who o el DeLorean de Doc Brown. ¡Qué bien, dos doctores a la palestra!


Tratando de ser objetivo, es posible que la primera tenga un equipamiento de muerte, viaje por el espacio y lo que haga falta, pero a la vista... no hay parangón. La nave del Doctor se materializa de poco en poco en forma de cabina de policía a la par que toca el theremín, como pidiendo disculpas por aparecer, muy británico todo ello, mientras que Doc Brown aparece en un coche "t'ó tuneao" a 140 Km/h tras varias explosiones de luz de aviso mientras deja tras de sí un par de surcos de fuego, abre la puerta de gaviota y aparece con unas gafas de espejo. ¡Los americanos sí que saben, cagüen la leche! Aunque fuesen películas para todos los públicos, podría salir del coche agarrándose el paquete y a nadie le parecería raro.


Otra de las cosas que me ha hecho sentirme viejo y me ha torcido el culo a la vez es recordar el hecho de que el "Cómo se hizo" lo presentaba ni más ni menos que... ¡Kirk Cameron! Efectivamente, el adorable y políticamente correcto rebelde de "Los Problemas Crecen" a quien con la llegada de Leonardo Davin* digooo DiCaprio a la serie abandonó la televisión comercial para dedicarse a la televisión comercial evangélico-apostólica, respondía a ciertas incógnitas sobre la trilogía utilizando una serie de cartas que daba bastante vergüenza escuchar. Probablemente fuese el primer "making-off" que viera en mi vida, y por eso mismo es probable que nunca le haga caso a los extras que vienen en los DVD. Pero es que yo no tengo la culpa de que ese señor haya quedado traumatizado por vete tú a saber qué razón.

"Amigos de Regreso al Futuro, soy un guionista al que han pagado cuatro duros por hacer unas frases de relleno mientras tú, Kirk Cameron, que estás podrido de pasta, miras este papel y asientes como si te importara.  Tón-totón-totón-to. Tonto. Ya puedes mirar a cámara, roñes im se sánataS."

Y no se vosotros, pero yo recuerdo la existencia de los dibujos animados que salieron a los pocos años de salir las películas. Dado que aquellos episodios no eran "canon", Marty, Doc, Clara, Julio y Verne, ese niño tan gracioso al que todos recordaremos por aquella manera chulesca que tuvo de decir a cámara "mirad, mirad, aquí está guardado mi pito", se tomaban las libertades que hicieran falta para burlarse de ciertos eventos históricos al más puro estilo de "Las Mil y Una Américas", mientras que al final de cada programa, Christopher Lloyd encarnaba una vez más a Doc Brown para realizar sencillos experimentos caseros como hacer funcionar despertadores con limones, y otros más peligrosos con un ayudante al que ya nadie recuerda como tirar de una bola de bolos atada al techo con una cuerda hasta dejarla a la altura de la pelvis para luego soltarla (efecto péndulo) y preguntarnos si creíamos que el ayudante iba a perder sus genitales a la vuelta de los anuncios. ¿Sí? ¿No? La respuesta es no.


- Hey Doc, ¿te has fijado en mi cuerpo deforme de dibujo coreano? 
- No tengo tiempo Marty, y eso que tengo dos relojes.


Para terminar, me gustaría añadir cuatro cosas:

La primera, hacer una mención de honor a la característica música de Alan Silvestri, y decir en favor de las películas que me hicieron reflexionar mucho sobre las personas y nuestras acciones de cara a lo que nos vendrá dependiendo de las decisiones que tomemos en nuestra vida... esto puede considerarse como una lección o como un trauma, allá cada cual.

La segunda, confesar también que hace ya más de una década pude viajar a los Estudios Universal y conocer de primera mano el escenario del reloj de Hill Valley y montar en la atracción "El viaje de Regreso al Futuro" dos años antes de que la cerraran, por lo que me considero uno de los fans o simpatizantes de esta saga más privilegiados de fuera de Florida y de Japón, donde sigue abierta.

La tercera, que como siempre los comentarios y opiniones sobre las películas, sus fallos y teorías son bienvenidos... aunque ahora que lo pienso me siento un poco mal. Porque sinceramente, a no ser que vengas a decir que tienes una réplica del DeLorean a tamaño real es muy posible que cualquier otra cosa va a quedar ensombrecida por lo mencionado anteriormente... pero como comprenderá cualquier friki no iba a dejar de fardar del tema; es como pedirle a un fan de Star Wars que quite de la balda que hay en la entrada de su casa el fotograma del Episodio IV numerado y escupido por George Lucas que compró por eBay y que resultó ser el de Chewbacca en lugar del de Han Solo, pero que ahí lo tiene para que lo veas...

Y cuarta, que ésta será la única vez que haga un I.D.I. con una historia de las mismas características, porque ya sólo podría hacerlo con Futurama y lo llevamos todos claro (salvo por lo de que Conan O'Brien perdiera las piernas en la guerra de 2012). En resumidas cuentas y para hacer honor este día, hoy llevaré por fuera los bolsillos de los pantalones. Paz y humor. ;-)

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Mes de ofertas

Esta es una entrada simple y banal, sin prácticamente relación alguna con el mundillo friki o del hobby. Pero acabo de darme cuenta de que hemos llegado finalmente a septiembre. Esto para la gente puede significar muchas cosas, como por ejemplo la desgracia de tener que volver a la rutina de la vida diaria; pero para mi, que llevo cuatro años en paro, septiembre es sinónimo de lanzamiento de colecciones ridículas, de ofertas de lanzamiento absurdas y de Altaya o Planeta de Agostini.


Y en verdad yo os pregunto, ¿quién se atreve a reconocer que en alguna ocasión ha comenzado alguna de esas colecciones sobre maquetas, dedales, comics, huesos de dinosaurio, abanicos, coches a radio-control o rocas metamórficas denominadas genéricamente cornubianitas Gutiérrez-que-le-veo? Pues yo mismo. Antes de aterrizar en el mundo de Warhammer (el cual conocí en primera instancia por la colección de Altaya que salió durante la quinta edición, me avergüenzo de reconocerlo) era un niño muy mainstream. Pero la cabra tira p'al monte, y siempre me llamaron la atención ciertas promociones. Al fin y al cabo, era el típico niño que fabricaba ácidos en el Quimicefa para destruir trapos o hacía moldes de azufre con los que recrear monedas falsas, así que prefiero no imaginarme lo que hubiese hecho en aquellos años si hubiese completado la colección en la que te daban el esqueleto de un infante humano. Pero me estoy distrayendo.

También tengo el recuerdo amargo de haber comenzado ciertas colecciones y que las cancelaran una vez pasadas las ofertas de lanzamiento porque (evidentemente) nadie las compraba. O ver, tras abrir el primer folleto, que lo que realmente te importaba obtener de la colección está justamente al final de la misma, o que ya directamente te lo venden aparte por un precio desorbitado. Esto es un despropósito para esa gente que si bien no tiene unos minutos al día o la semana para dedicarle a su afición, la va a acabar dejando de lado. Por no hablar de las colecciones que empiezan a dos o tres euros con algo muy chulo (el cráneo de un t-rex o un botecito con limaduras de oro, por ejemplo) para después subir el precio al doble o más durante los treinta o cuarenta meses que pudiera durar la susodicha. Luego están los típicos inconvenientes como los retrasos o fallos de los distribuidores, que te dejaban con un hueco en la estantería al cual rehuías mirar pues era el recordatorio de que tu esfuerzo y constancia no habían servido para nada.

En resumidas cuentas, ¡muerte, muerte a las colecciones por fascículos! Puede que esta entrada no le haya revelado nada nuevo a nadie, pero no viene mal que alguien nos recuerde de año en año.

miércoles, 24 de junio de 2015

Internet destruye infancias: It's me, Mario!

Y así, con la tontería que calzo, llegamos al "Internet destruye infancias" número trece. El trece es mi número favorito, y me gusta dotarlo de cierta importancia en mis post. Es por esto que para esta ocasión debía elegir un tema muy especial, algo que llegase a tocar la fibra de cuanta más gente, mejor. Y para ello, he elegido hablaros del que fue mi primer videojuego, que por otra coincidencia del destino, salió al mercado un trece de septiembre.

Los "plataformas" son juegos de precisión, salvo cuando revientas a hostias el escenario. 

Pero antes de empezar, quiero decir dos cosas: en primer lugar, os propongo que cada vez que leáis la palabra "spin-off", bebáis cerveza. Os doy esta frase de margen para que vayáis a vuestras neveras, volváis y retoméis el hilo. En segundo lugar, he de recordarle al respetable que el objetivo de esta sección es hacer reír y el autor de la misma no tiene absolutamente nada en contra de la gente que come setas, y mucho menos de comunidad homosexual, o de los penes, ni contra la gente discapacitada de ningún tipo, ni los cavernícolas, o de los actores vivos o muertos, ni... vale, ni de Cindy Lauper. Sí, ya, ahora os reís pero cuando llegue el uno de julio el humor será delito -o casi- y no quiero que me hagan dimitir de la Biblioteca. Pero ya se sabe... todo por-que-rías. ;-)


El tema que me he propuesto abordar no es moco de pavo; es todo un universo contra el cual me veo en la obligación de darle hasta en el carné de identidad. En principio, es sólo un spin-off de un videojuego (sí, he dicho "sólo", no me peguéis), pero ha llegado a convertirse en el emblema de Nintendo, y ha desglosado en una multitud de secuelas, variantes, otros spin-off's... que a su vez han generado un merchandising con el que George Lucas, ehm... ahora que lo pienso es posible que George Lucas se limpiaría el culo con él, pero ya entendéis lo que quiero decir.


También dio lugar a varias series de dibujos animados y la -considerada por muchos, entre los que me incluyo- peor adaptación de un videojuego al cine de la historia. En serio, hay actores que hacen películas sólo por la pasta y es hasta cierto punto comprensible porque el año es muy largo y a gente como Charlie Sheen no es que le salga barato vivir precisamente, pero en este caso creo que Bob Hoskins y Dennis Hopper aún deben estar revolviéndose en sus tumbas por aceptar el papel de una adaptación tan horrenda, y a John Leguizamo, bueno... ese fue el protagonista de "Un tío llamado Peste", así que imagino que se la pele absolutamente todo. Pero me estoy distrayendo, y esto hay que abordarlo por partes.


En primer lugar, el videojuego que nació siendo un spin-off del Donkey Kong. Si hay algo que genere controversia entre los fans del susodicho videojuego es el trasfondo de la cultura homosexual subyacente en la propia estética de éste. Es lo que hay. Y no, no estoy diciendo que sea cierta la leyenda urbana de que la primera intención de Shigeru Miyamoto era que Mario y Luigi fuesen amantes en lugar de hermanos. Pero es que hay que reconocer que el bulo tenía su fundamento. Fue la gente de cienciaseminal.com quienes se curraron un articulazo muy buen argumentado (he aquí la fuente) y que corrió por las redes como... ¿como qué podría correrse? Como la pólvora, malpensados y malpensadas (ahora no me he librado del lenguaje inclusivo, ¡cachis!). Tan solo les quedó añadir como guinda al pastel la controversia surgida con la edición del Super Mario Galaxy, con el Mario arcoíris, el Mario que zumbaba y el anagrama oculto en los logotipos de los videojuegos para terminar de rematar su ataúd gay.





La franquicia de Mario ha dado lugar a más juegos de los que me apetece contar, pues aparte de los spin-off de los míticos juegos de platafornas, los hermanos aparecieron en una barbaridad de títulos que no tenían más razón de ser que el bombo propiciado por la pareja de fontaneros en forma de vedeojuegos "educativos" y cameos en la portada de los mismos para intentar elevar el número de ventas. Es una pena no poder mostraros aquella revista de la extinta N64Magazine en la que sacaron un artículo del New York Times hablando de los nefastos resultados que se obtenían al dejar a los niños que tratasen de aprender algo con esa basura. Por una vez coincido con los del ABC, a la hora de catalogar sus diez peores videojuegos. Les faltó el del Dr. Mario, el videojuego que nos enseñó que, si te duele algo, ¡cómete todas las pastillas que encuentres por casa!


Pero si hay algo de lo que dé verdadero jugo hablar son sus vertientes televisivas. Dejando a un lado la nefasta película que, de no haber tenido entonces nueve años no me hubiese pagado por verla y a la cual solo he de agradecer que la banda sonora me descubriera a Joe Satriani, una de las cosas que más me llamó la atención tras revisarlo brevemente es el cutrerío del show de televisión. Por desgracia para el programa de los también finados Lou Albano y Danny Wells, no había nada que sobresaliese por ser especialmente cutre. Todo era cutre... sin más. Desde el rap del inicio al estilo "El príncipe de Bel-Air" (ese, para otro I.D.I.) hasta las apariciones estelares de famosos del momento como Cindy Lauper y el Sargento Matanza de la WWF, pasando por repetitivas bromas sobre pizza y espaguetis con el estereotipado acento italiano.


Pero si hay algo que le da un mini-punto es que también le dieron empleo a tramoyistas discapacitados. Pudieron haber contratado gente con piernas para realizar las veces de la gente que pasaba frente a la ventana de su sótano, ¡pero no! Le dieron ese puesto a gente sin piernas a las que les dieron un par de cartones que moverían adelante y atrás de unas ventanas para que pudieran desempeñar un oficio que podría hacer cualquier otra persona. Yo, por lo menos, es así como prefiero imaginarme esta escena detrás del escenario. Lo peor de todo es que el programa tuvo un spin-off llamado King Koopa's Kool Kartoons, aunque por fortuna para la humanidad todas las copias fueron destruidas por algún héroe desconocido, o algo.


Pero aún me queda más leña que echar al fuego. En concreto, recuerdo tres episodios de las series de dibujos, uno de cada una de ellas, que por alguna razón se quedaron grabadas en mi memoria. La primera de ellas ya era un poco una locura de por sí, dado que era una mezcolanza de personajes que aparecían en el primer y segundo videojuego. En este episodio aparecía Hércules, que se había dado a la buena vida en plan Elvis mientras custodiaba una pecera con bolas de fuego en su interior. Koopa las robó y las gastó a lo tonto, pero como va Mario y le lanza dentro de la pecera unas cuantas de las suyas, pues problema resuelto. 

El segundo spin-off, ya ambientado en la tercera parte del videojuego, contaba con la aparición estelar de los Milli Vianilli... ¿queréis que siga? Normal, ni yo mismo quiero. 



¡Pero esperad!, que el tercero sí que tiene más chicha, y es que va de... ¡la roca-visión! Como dato, en Super Mario World cambiaron el Reino de los Champiñones por el Mundo Cavernícola. El episodio comienza con Bowser planeando algo malvado como cada mañana y recordó algo que aprendió del mundo real. Según sus propias palabras: ¿Qué es la única cosa que hace que los humanos desconecten de todo y apaguen sus cerebros de mosquito? La televisión. Y los humanos cavernícolas no son muy distintos a los humanos de ahora. Les gusta la música, las series de humor, los programas de lucha libre, y que se lo den todo mascado. Así que cuando Bowser consiguió colocar una caja con un brujo Kamek en cada cueva, éste hipnotizó a los cavernícolas, haciendo que salieran a linchar a los hermanos que tantas veces habían arriesgado el pellejo por el poblado y los lanzaran a un cuadrilátero de Presing Catch con dinosaurios. No es que en nuestro mundo ocurra lo mismo... pero parecido.

Y eso no es todo. También podría hablar de las bizarras aventuras de los cortos japoneses en las que Mario era más pequeño que un pulgar y la lisérgica película en la que Luigi se atiborra de setas que le hacen estar contento, triste y furioso, pero... spin-off.







¡Y para terminar, juguemos al divertido juego al que yo llamo "Monty Python's; encuentra el pene" y otros divertidos malentendidos sexuales del mundo del videojuego! ¡Spin-off!


























Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...