También se sospecha que Xuaxamut y la Ciudad Templo de Zlatlan pudieron tener algo que ver también con el asedio a la Ciudad Cruzada de Antoch. La expedición del Duque de Lorrain saqueó la ciudad-templo de Huatl en el año 1848, y no fue hasta seiscientos años más tarde que el propio Mazdamundi ordenara la recuperación de sus artefactos sagrados -o, cuanto menos, fue cuando llegó dicho mensaje a las Tierras del Sur-. Por parte del bando bretoniano, los escasos supervivientes de aquella batalla no supieron o quisieron hacer distinciones en cuanto a la procedencia de los hombres lagarto que habían asediado su ciudad.
Sin embargo, la proximidad de los hombres lagarto al otro lado del Gran Océano hacía más fácil enviar tropas desde cualquier ciudad-templo al otro lado por tierra que no hacerlo desde Lustria. Sin embargo, sí se sabe que muchas de las tablillas sagradas fueron recuperadas así como el misterioso Báculo de Jade, un misterioso artefacto mágico que solo demostraría su poder en manos de un Slann, y que Mazdamundi necesitaba arrebatar a los seres humanos para continuar con las instrucciones de los Ancestrales.
Lo que sí se sabe con certeza es que Xuaxamut guarda con recelo el acceso y travesía de las tierras que le fueran encomendadas. Así lo afirmaba el testimonio de Ibn Jellaba, un explorador de Arabia al que el Gran Sultán le ordenó la tarea de encontrar una ruta comercial terrestre hacia las tierras del oro y las especias situadas más al sur de la gran jungla. La Gran Matemática aislada por las numerosas interferencias de la curvatura del planeta no pudo predecir la fortuna que este viajero humano le traería, pues consigo portaba numerosos mapas y conocimientos sobre las rutas a través de los desiertos.
Sobre el el Cacique Ynimirhi, y a pesar de lo que pueda aparentar por su aspecto, es uno de los generales más valiosos para la ciudad de Zlatlan y para su Mago-Sacerdote, el Señor Xauxumut. Su valía reside en su superior inteligencia y en sus aptitudes para el mando a la hora de organizar los ejércitos de la ciudad-templo.
Cuando la expedición de Ibn Jellaba hacia Ka-Sabar fue desviada por la Gran Matemática hacia la ciudad-templo de Zlatlan, Xauxumut vio en ello una señal de los Ancestrales. Tras investigar los mapas y utensilios que portaban los exploradores para guiarse bajo las estrellas del desierto, dilucidó que Xauxumut debería ordenar a Ynimirhi poner en marcha sus huestes sobre el ardiente desierto con el fin de recuperar los restos profanados de un antiguo Slann muerto, oculto en los profundos pozos de una necrópolis en el desierto. Con la ayuda de Xauxunut, Ynimirhi demostró tener sensacionales dotes de mando en aquella expedición, además de un gran valor para enfrentarse a las criaturas No Muertas. Utilizó a Ibn y a sus hombres para distraer al ejército de un antiguo rey funerario y abalanzarse por sorpresa, abriéndose paso a golpes y sufriendo muy pocas bajas.


































