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martes, 12 de abril de 2016

Warhammer Reforged: batalla a 10000 puntos (Slaanesh, Skaven, No Muertos, Condes Vampiro)

En los últimos días, Mannsliebe y Morrsliebe se alinearon en un emocionante y a la vez terrible eclipse vaticinador; Yibrael, el Abogado Samoano y un servidor encontramos el momento de dirigirnos al encuentro de Elric para jugar una señora batalla a Warhammer Reforged, pero eso también significaba que los muertos se levantarían y caminarían sobre el Naggaroth de la tierruca para anegar las calles con su presencia y tratar de impedirnos el paso.


Como suele ocurrir cada vez que el Abogado Samoano y Yibrael se juntan para jugar en equipo a Magic (que ambos agarran rápidamente sus mono-black de vampiros y zombis respectivamente), Elric y yo nos tuvimos que enfrentar a una coalición no-muerta. Ni más ni menos que cuatro ejércitos con un total de 10000 puntos sobre el tapete, a 5000 puntos por bando.





Dado que se trataba de una batalla grande, decidimos jugar sin ningún tipo de restricciones en cuanto a personajes especiales u objetos mágicos, y empleamos 3D6 dados de magia en cada fase. Por falta de tiempo no pudimos llegar más allá del segundo turno completo, pero del mismo modo resultó ser una batalla con asaltos muy rápidos y en consecuencia tampoco se hubiese prolongado por mucho tiempo.





En el recuento de momentos estelares, tenemos un Carruaje Negro que con los disparos de las Doncellas Lahmia a mis Skaven se cargó de almas hasta el máximo en los dos primeros turnos. Haciéndose etéreo y volador, mi Vidente Gris no tuvo ni la oportunidad de lanzarle el hechizo de Invocar Grietas y se vio obligado a utilizar el mejor hechizo conocido por los skaven, el Salto Fugaz. Del mismo modo, mi ingeniero montado en Rueda de la Muerte fue aniquilado por el oficial de los Caballeros Dragón Sangriento con un único Golpe Letal Heróico. En contrapartida, una disfunción mágica del general vampiro provocó que Heinrich Kemmler no pudiera lanzar sus Danzas Macabras ese turno. El general de Elric montado en dragón se dedicó a echar potas a diestro y siniestro, y mis máquinas de guerra realizaron sus disparos de la manera tradicional skaven; a gusto de todos y contra todos.





En resumidas cuentas y como ya tiende a ser habitual, fue una partida llena de puntos memorables y muy divertida para todos los presentes. Por cierto, os recuerdo que desde hoy mismo está disponible el suplemento de personajes legendarios de Warhammer Reforged, con el que se completa la lista de volúmenes de personajes especiales que teníamos estipulado para la versión beta de Warhammer Reforged. ¿A qué esperáis para echarle un vistazo?

lunes, 22 de junio de 2015

Testeando en la Alfombra del Caos

Hoy es lunes y todo se hace un poco tedioso al empezar la semana; no como los fines de semana, en los cuales suelen ocurrir cosas divertidas, o cuanto menos, interesantes. Y es que ha sido este fin de semana que hemos podido dedicar tiempo a jugar una partida a Warhammer en la ya conocida como "Alfombra del Caos" de Elric. Pero... ¿a qué edición? Pues tengo el honor de anunciar una exclusiva, y es que Yibrael y Ragnor llevan meses trabajando en lo que pretenden que sea la versión definitiva de Warhammer.

¿Con que la Era de Sigmar, eh? Pues pienso crear mi propio Warhammer...

Sin que pueda avanzar mucha más información, el asunto es que estuvimos realizando el primer "playtesting", ya no sólo de los ejércitos sino del sistema en general. Personalmente me ocurrió que, como siempre que les da por enredar en algo, acabo encantado del resultado. Llevamos listas de lo más variopintas, con la intención de probar cuantas más opciones nos fuesen posibles.



La alianza Altos Elfos-Enanos de Elric y Butterflanks acabó con la coalición Goblin Silvanos-Skaven de Yibrael y un servidor. Es lo de menos, pero es todo cuanto puedo ir diciendo pues todavía queda mucho trabajo por realizar y será Yibrael quien os explique cuando pueda sus impresiones.








jueves, 5 de junio de 2014

40K Revolution: Fenris contra Caliban

Ayer tuve la ocasión de jugar mi primera partida a 40K Revolution junto con Ragnor. Para realizar la toma de contacto, utilizamos como base el codex de Ultramarines pero con el sistema de puntos de Ángeles Oscuros de segunda edición.


La cosa surgió a últimas horas de la tarde y no nos daba tiempo a realizar un informe de batalla en condiciones. Es más; nos despistamos tanto con los combates y el peligro que nos estábamos generando el uno al otro que ningún bando pudo completar el objetivo de la misión a tiempo. Pero nos divertimos, que es lo más importante. Aún con todo, os voy a relatar ciertos momentos de la batalla.

"En un planeta alejado de la mano del Emperador, se encuentran los restos genéticos de un marine que cayó en batalla en tiempos anteriores a la herejía; marine sobre el cual, tanto fenrisianos como calibanes, creen tener derechos. Algo que podría haberse solucionado consultando a los bibliotecarios del Lexicanum, acabó solucionándose como se solucionan todas las cosas en el cuadragésimo primer milenio."


"Guiados por los consejos tácticos de su general, los escurridizos fenrisianos consiguieron adentrarse en las proximidades del templo en ruinas en el que se encontraba el cadáver del marine (carta de estrategia). Los calibanes comenzaron a rodear las inmediaciones buscando las zonas de cobertura con la intención de cortar el paso de los fenrisianos en caso de que lograran retirarse con los restos del marine. Al mismo tiempo, comenzaba un bombardeo desde el aire (carta de estrategia) que les hizo pensarse dos veces acercarse más al templo, mientras los calibanes tomaban posiciones más seguras."



"En las inmediaciones del bosque colindante se enfrentaron en sangriento combate cuerpo a cuerpo la escuadra Deathwing con una de sus escuadras tácticas. El Rhino que transportaba la escuadra Deathwing sufrió daños en el motor debido a los disparos de los fenrisianos y se vieron obligados a desembarcar ante el riesgo de explosión. Los Deathwing lograron abatir a sus oponentes, pero el Dreadnouhgt de los Lobos Espaciales estaba ahí para apoyarlos y logró no solo acabar con el general caliban, sino entretener al resto de la escuadra durante el resto de la batalla."


"Mientras tanto, los devastadores que estaban abatiendo con sus disparos a los fenrisianos en la distancia fueron atacados por la retaguardia  y finalmente abatidos por una escuadra de exploradores fenrisianos armados con espadas sierra. Tras la matanza, los exploradores acudieron a apoyar a su líder. El único lobo superviviente, iracundo tras la muerte de sus compañeros, utilizó su cañón de plasma con energía máxima para descuartizar con un certero disparo el Dreadnought calibán, que se acercaba peligrosamente al sarcófago."


"Pese a haber logrado desembarcar del Rhino tras cobertura y conseguir abatir a tres fenrisianos con sus disparos, los calibanes fueron asaltados por el general de Fenris y su escuadra equipada con puños de combate y hachas de energía. Los calibanes gritaron el nombre de su planeta y lograron resistir el primer embate (carta de estrategia), pero uno de los calibanes sí sabía lo que les esperaba."


"Al final de la batalla, ambos bandos tenían posibilidades de victoria y ninguno las tenía claras. El coste en vidas había sido excesivo para ambos bandos y decidieron retirarse a realizar el papeleo."

Como ya he dicho antes, fue muy divertido y me dio igual ganar o perder. Probablemente perdiese, pero me quedo con la experiencia y la batalla en sí misma. Debo recalcar lo intuitivo que resulta el sistema y lo fácil que resulta quedarse con los conceptos básicos. Y de paso vuelvo a animaros a que nos enviéis vuestros propios informes de batalla. ¡Hasta otra!

sábado, 8 de febrero de 2014

40K Revolution: Informe de batalla (Lobos espaciales vs. Tiránidos, parte 3)

Hoy concluyo con la narración del informe de batalla de 40K Revolution que jugamos Ragnor y yo el lunes. Podéis ver aquí la primera parte y la segunda parte.

Seyabet, capitán de los Mil Hijos, continuaba observando con su visión psíquica a sus ancestrales enemigos, los Lobos Espacviales, luchar por sus vidas en la superficie del planeta Ilgnus VI. Los fenrisianos trataban de recuperar una antigua Plantilla de Construcción Estándar de entre las ruinas, en mitad de una invasión tiránida.

Los tiránidos avanzan. 


Tras la masiva llegada de refuerzos tiránidos, los fenrisianos se prepararon para tratar de hacerse con la PCE y escapar. El Sacerdote de Hierro se dirigió a las ruinas centrales, protegido por el dreadnought, y encontró rápidamente la PCE, desenterrándola con su servobrazo. Mientras tanto, el Dreadnought abría fuego con su cañón de asalto sobre el zoántropo que flotaba junto al templo. La mayoría de los proyectiles se desintegraron contra el escudo psíquico de la criatura, pero uno de ellos penetró, reventando el cráneo del tiránido y esparciendo trozos de cerebro por toda la zona. La resolución de los espinagantes flaqueó, y los exterminadores de la guardia del lobo redoblaron sus esfuerzos, aplastando a varios de ellos. Lejos de la influencia de la Mente Enjambre, los gantes huyeron.

Los Guardias del Lobo resisten y ponen en fuga a los gantes.


Los Colmillos Largos, tras haber derrotado y puesto en fuga a las gárgolas, hincaron sus rodillas en tierra y dispararon contra los guerreros tiránidos, tratando de eliminar el último vínculo de la horda tiránida con la Mente Enjambre. Sin embargo, los campos voltaicos de las criaturas los protegieron, y tan sólo uno de los guerreros tiránidos cayó con la andanada de los fenrisianos. El Whirlwind erró el disparo, alcanzando de refilón a la marea de gantes, pero sólo una de las criaturas cayó. Los mantifexes continuaban combatiendo contra los cazadores grises y el sacerdote rúnico, abatiendo a tres de los fenrisianos. Aunque las bestias recibieron algunas heridas, continuaron combatiendo.

Los mantifexes prosiguen la matanza.


Las hordas tiránidas parecían inagotables. Nuevas progenies de hormagantes, termagantes y gárgolas entraron como refuerzos. Los hormagantes se dirigieron con rapidez hacia el templo, ocupado por los exploradores lobo. Las gárgolas se lanzaron en picado contra los colmillos largos, abriendo fuego. El carnifex, gravemente herido, se giró para asaltar al dreadnought. Los guerreros tiránidos, presintiendo la importancia del artefacto desenterrado por el sacerdote rúnico, se lanzaron a por él. El líctor, tras haber masacrado a todos los garras sangrientas, observó al sacerdote lobo y se abalanzó sobre él.

Otra progenie de gárgolas se lanza contra los Colmillos Largos,
esperando hacerlo mejor que sus predecesoras.


El bióvoro continuó escupiendo minas de bioácido cerca de los cazadores grises, pero las servoarmaduras protegieron a los fenrisianos de los ácidos alienígenas. Las gárgolas abatieron a uno de los Colmillos Largos con sus perforacarne y se lanzaron al asalto. El dreadnought abrió fuego contra el carnifex que se abalanzaba sobre él, causándole algunas heridas. De nuevo, las gigantescas pinzas del carnifex fueron incapaces de transpasar el blindaje del dreadnought (¡festival de unos!). Los hormagantes se lanzaron furiosamente contra los exploradores lobo que ocupaban el templo, avasallándolos por pura superioridad numérica y acabando con dos de los fenrisianos. Las gárgolas lograron abatir al sargento de los Colmillos Largos con sus bioplasmas. Los mantifexes sufrieron un duro castigo, y dos de ellos perecieron, no sin antes llevarse consigo a dos cazadores más.

"La bestia quedó cegada por mis destellantes reflejos. Aproveché y golpeé a líctor, causándole heridas de cierta gravedad"
Extracto de la saga de Ragnorn Ragnorsson, sacerdote lobo.


El sacerdote lobo combatió valientemente contra el líctor, y su pantalla de conversión detuvo la mayoría de los golpes de la bestia, transformando la energía cinética de los impactos en luz. La bestia alienígena quedó cegada por el fogonazo, y el sacerdote lobo golpeó sin piedad. Sin embargo, se dio cuenta de que una de las garras del líctor le había hecho un corte superficial. La toxina estaba en su sangre, un veneno alienígena tan potente que ni su poderoso sistema inmunitario podía vencer. Mientras tanto, en el centro del campo, los guerreros tiránidos desmembraron al sacerdote de hierro sin mucha dificultad.

Los guerreros tiránidos despedazan al sacerdote de hierro ante la horrorizada mirada de los guardias del lobo.


El sacerdote lobo activó su medibot, aprovechando que el líctor continuaba cegado, para purgar la toxina de su organismo. El dreadnought y los exterminadores de la guardia del lobo se encararon hacia los guerreros tiránidos para tratar de recuperar la PCE y abrieron fuego. Cuando la tormenta de proyectiles amainó, tan solo uno de los guerreros tiránidos seguía en pie, herido y ardiendo (¡malditos lanzallamas pesados!). El Whirlwind abrió fuego contra la marea de gantes, destrozando a seis de ellos.  Los cazadores grises asaltaron a las gárgolas que rodeaban a los colmillos largos, y pronto abatieron a los horrores alados. En el otro flanco, los cazadores grises con el sacerdote rúnico acabaron con el último mantifex. En el centro, los guardianes del lobo cargaron contra el guerrero tiránido superviviente. La bestia era rápida, y acabó con uno de los fenrisianos, pero la superioridad numérica y los martillos de trueno finalmente acabaron con el xenos. Tan solo en el templo se impusieron los tiránidos, cuando la marea de hormagantes engulló a los exploradores lobo. Tan sólo uno de los fenrisianos sobrevivió. Los nervios le fallaron, y huyó, perseguido por los alienígenas. Seyabet se regocijó en su astronave al visualizar al veterano Lobo Espacial huir cobardemente.

¡Corre, cobarde, corre! xD


Una inagotable marea de tiránidos seguía entrando en el campo de batalla. Los exterminadores recogieron a toda prisa la PCE que había desenterrado el sacerdote de hierro y se dirigieron hacia el Rhino mientras el dreadnought se interponía en el camino del carnifex para permitir la retirada de la Guardia del Lobo. Sin una guía, el enjambre se hallaba desorientado. Tan sólo el líctor recibió una orden clara de la Mente Enjambre: ataca el vehículo. El alienígena saltó a gran velocidad, abalanzándose sobre el rhino, pero sus golpes no lograron más que dañar el motor. Sin embargo, el conductor logró controlar el vehículo y salió a gran velocidad, asegurando la PCE y, con ella, la victoria.

Los Guardianes del Lobo escapan con la PCE en el Rhino


¡Victoria para los Lobos Espaciales! Finalmente los fenrisianos lograron hacerse con el objetivo y escapar de la marea tiránida. Los cambios que hemos realiqado en el sistema de la segunda edición parece que funcionan bastante bien, aunque los comentaré en otra entrada la semana que viene. ¿Qué os ha parecido?

miércoles, 5 de febrero de 2014

40K Revolution: Informe de batalla (Lobos espaciales vs. Tiránidos, parte 2)

Continúo con el informe de batalla de 40K Revolution que comencé  narrar ayer.

Los exploradores lobo entran por el flanco

El Capitán Seyabet de los Mil Hijos se concentró para ampliar su visión bruja y permitirle ver por encima de la lluvia de esporas micéticas que las gigantescas astronaves tiránidas arrojaban incesantemente sobre el planeta Ilgnus VI. El campo de batalla en el que sus ancestrales enemigos, los Lobos espaciales, batallaban contra los tiránidos, se hizo claro de nuevo. Observó cómo los exploradores lobo se acercaban hacia el flanco izquierdo, tratando de asegurar el templo contra las crecientes hordas tiránidas. Los fenrisianos escucharon la orden del sacerdote lobo por sus intercomunicadores: "¡Disparad!", y descargaron una lluvia de muerte sobre los alienígenas. Los cazadores grises abrieron fuego al mismo tiempo que el bólter de asalto del rhino, barriendo a un buen número de gantes. El lanzallamas del dreadnought descargó una lengua de fuego sobre los gantes que se hallaban cerca del objetivo (la PCE enterrada en las ruinas del centro del campo), pero las pequeñas bestias eran muy rápidas, y sólo una pereció. Más letales para los xenos fueron los cohetes disparados por el whirlwind, que abrieron grandes agujeros en las líneas de los tiránidos.

Los Lobos espaciales disparan contra la marea tiránida que se aproxima
mientras el dreadnought toma posiciones en el objetivo.

Los exploradores lobo, con fría eficiencia, se acercaron al templo, infestado de hormagantes, y lanzaron granadas de fragmentación sobre las bestias. El espacio cerrado y el gran número de hormagantes sellaron el destino de los alienígenas, y siete de ellos saltaron en pedazos. Tras diez milenios, los Lobos espaciales seguían siendo fríamente eficientes, pensó Seyabet. Los colmillos largos abrieron fuego, descargando una lluvia de proyectiles contra los gantes y los guerreros tiránidos que se acercaban por el flanco derecho. Cuando el humo se disipó, los cadáveres de algunos gantes estaban esparcidos por el terreno, pero las bestias de mayor tamaño habían salido incólumes de la tormenta de fuego. El colmillo largo armado con cañón láser apuntó contra el monstruoso carnifex, hiriendo de gravedad a la bestia.

Los guardias del lobo y los cazadores grises disparan a los genestealers.

Los exterminadores de la guardia del lobo se giraron y abrieron fuego contra la mermada progenie de genestealers que se acercaba a ellos, acabando con una de las criaturas. Los colmillos largos bajo el mando del sacerdote rúnico también se giraron para apoyar a sus hermanos, y acabaron con la bestia que lideraba la progenie con sus rifles de fusión.

El dreadnought abre fuego con su cañón de asalto...

En el centro, junto al principal objetivo de los Lobos espaciales, el dreadnought se encaró contra el monstruoso tirano de enjambre, que se acababa de levantar, gravemente herido. El cañón de asalto escupió una lluvia de plomo que ni la robusta constitución del xenos ni su escudo de energía psíquica pudieron detener. El tirano de enjambre cayó de nuevo.

...¡y el Tirano de enjambre cae de nuevo!

En el flanco derecho, los garras sangrientas continuaron luchando contra el líctor, tratando de ganar la gloria, pero sólo hallaron muerte. Otro de los garras sangrientas pereció, aunque continuaron luchando. Repentinamente, el cielo se oscureció cuando una gigantesca bioforma tiránida voladora pasó sobre el campo de batalla, descargando una progenie de gárgolas sobre los colmillos largos. El sacerdote rúnico y sus cazadores grises se apartaron cuando el suelo estalló frente a ellos, y tres criaturas serpentiformes surgieron de la tierra, agitando sus brazos como cuchillas. Una inagotable marea de gantes surgió de la retaguardia de los tiránidos, lista para masacrar. Parecía que los alienígenas no se terminaban nunca: por cada uno que los fenrisianos mataban, dos más ocupaban su lugar.

Las gárgolas descienden sobre los colmillos largos

Los mantifexes surgen del suelo frente a los cazadores grises

¡La marea de gantes es inagotable! ¡Buajajajaja!

Las gárgolas abrieron fuego con sus armas simbióticas, pero no lograron perforar las servoarmaduras de los colmillos largos. Los termagantes dispararon inútilmente sus perforacarnes y lanzadardos contra los exterminadores de la guardia del lobo. Incluso el zoántropo fue incapaz de canalizar la energía necesaria para descargar una ráfaga de disformidad sobre los guardianes del lobo.

¡A la carga!

La marea tiránida se lanzó al asalto, pero los fenrisianos estaban preparados, y también eran letales en combate cuerpo a cuerpo, como dolorosamente sabía Seyabet. Los guardianes del lobo se enfrentaron contra una marea inagotable de gantes, aguantando la posición y aplastando a ocho de ellos, así como al genestealer restante. El carnifex se lanzó con furia contra el dreadnought, pero no fue capaz de perforar el blindaje de este (¡¡doble uno!!). Las gárgolas recibieron un severo castigo y huyeron del campo de batalla. Ni siquiera los mantifexes lograron hacer retroceder a los cazadores grises, y sólo acabaron con uno de ellos. Tan sólo el líctor prosiguió con su metódica matanza de garras sangrientas, acabando con dos más de ellos.
(Mañana la emocionante conclusión)

martes, 4 de febrero de 2014

40K Revolution: Informe de batalla (Lobos espaciales vs. Tiránidos, parte 1)

El proyecto no está parado: Ragnor y yo seguimos con nuestra idea de corregir todos los fallos e inconvenientes que (a nuestro juicio) tenía la segunda edición de 40K. En su día hicimos lo que llamamos 40K Reloaded, pero estamos trabajando en la siguiente versión, a la que hemos llamado provisionalmente 40K REVOLUTION (sí, como las películas de Matrix xD).

Por fin tenemos terminado el reglamento (que es el de la segunda edición con nuevas reglas de combate y vehículos, así como otros cambios menores en varias áreas) y un par de Codex (Lobos espaciales y Tiránidos), y decidimos hacer una partida de playtesting y convertirla en un informe de batalla. Ragnor se puso al frente de sus lobos espaciales, mientras que yo encarné el papel de la Mente Enjambre, y el Niño Borracho tomaba notas y fotos.

Dado que los Tiránidos no tienen cronistas (ni lenguaje escrito, que se sepa) y que si los Lobos Espaciales narraban la batalla como una de sus sagas no iba a ser muy realista (ya sabéis lo exagerados que son los fenrisianos), finalmente he decidido que la batalla se va a narrar desde un punto de vista neutral: un observador de los Mil Hijos: el Capitán Seyabet.

La horda tiránida en primer plano, posando para la cámara xD. Al fondo, los Lobos Espaciales.

La pequeña astronave Orgullo de Próspero orbitaba silenciosamente alrededor del planeta Ilgnus VI, oculta gracias al camuflaje psíquico que podía engañar incluso a las bestias alienígenas. Los paneles de control no cesaban de parpadear con numerosos puntos de luz, y las alamas de proximidad sonaban constantemente. Todo el sistema estaba saturado de esporas micéticas tiránidas. Algunas estallaban, vertiendo grandes cantidades de ácidos orgánicos y toxinas alienígenas; otras vomitaban progenie tras progenie de bestias tiránidas. El planeta estaba perdido.

El Capitán Seyabet se preparó para dar la orden de volver al Ojo del Terror, pero entonces sintió algo. Tuvo una precognición, y fue como un escalofrío que recorrió toda su columna vertebral. Los hijos de Fenris se acercaban.

El despliegue

¿De verdad eran tan osados, tan temerarios, que iban a atreverse a entrar en un planeta infestado de tiránidos en los últimos estadíos de la invasión alienígena? Bien cierto es que el premio merecía la pena, pero había que sobrevivir para reclamarlo. Una plantilla de construcción estándar había sido localizada por el Adeptus Mechanicus en el planeta Ilgnus VI, y por lo que se desprendía de los informes que Seyabet había conseguido, se trataba de una PCE tremendamente valiosa. Parecía que no estaba todo perdido. Quizá los Lobos hiciesen el trabajo por Seyabet.

Las cápsulas de desembarco de color gris entraron en la atmósfera de Ilgnus VI, saturada de extraños gases producidos por las esporas tiránidas. Con una precisión increíble, las cápsulas se estamparon contra el suelo, haciendo saltar en pedazos unas grandes rocas. Los Lobos Espaciales desplegaron sus escasos efectivos cerca de un antiguo templo en ruinas, muy cerca del lugar donde supuestamente se hallaba la valiosa PCE. La vista desde el espacio era fascinante: Seyabet se preguntó si los fenrisianos sentirían miedo ante la inmensa horda púrpura que los rodeaba por todas partes.

Los Lobos desplegaron sus efectivos tratando de contener la marea tiránida, pero una bestia enorme surgió de entre la horda púrpura, rugiendo su desafío y subyugando inmediatamente la voluntad de todas las criaturas menores, que se lanzaron ferozmente contra los Lobos.

Los Colmillos Largos tomaron posiciones en una colina cercana al templo, hincaron sus rodillas en tierra y dispararon sus armas pesadas al líder de la horda y al Carnifex. Un misil Superperforante alcanzó al monstruoso alienígena, derribándolo con múltiples heridas. El cañón láser causó algunas heridas menores al Carnifex, que continuó avanzando imperturbable.

El Tirano se traga 10 heridas de un misil perforante y cae...

El Whirlwind descargó sus cohetes sobre la inmensa horda de gantes que se aproximaba, abriendo grandes boquetes en sus filas. Mientras tanto, los cazadores grises bajo el mando del sacerdote rúnico  tomaron posiciones defensivas y prepararon sus armas para abrir fuego contra cualquier monstruosidad alienígena que surgiese de las ruinas del templo.

El Whirlwind abre enormes boquetes entre los gantes

Los Garras Sangrientas desembarcaron de su rhino en cuanto localizaron una bio-forma alienígena en los bosques, tratando de ganarse la gloria abatiendo al monstruoso xenos (aunque puede que las criaturas tiránidas que se habían introducido en su rhino tuviesen algo que ver). Observaron la monstruosa silueta de un líctor entre los árboles y cargaron. El alienígena soltó los garfios óseos de su torso con un espasmo, sin alcanzar a ninguno de los garras sangrientas. Pero el ímpetu y el fervor de los jóvenes fenrisianos se fue apagando a medida que el líctor seccionaba miembros y cabezas con precisión quirúrgica. El guardián del Lobo que estaba al mando de los garras sangrientas pereció con su sangre convertida en una pasta negruzca y espesa tras un simple roce de la garra del alienígena, y dos garras sangrientas más fueron desmembrados en escasos segundos por el líctor. Pese al tremendo castigo, los jóvenes lobos no se retiraron, y continuaron combatiendo a la bestia alienígena. Ese siempre había sido el defecto fatal de los Lobos, pensó Seyabet: confundían el valor con la necedad.

Los garras sangrientas asaltan al líctor y sufren por ello. 

El Tirano de enjambre se puso de nuevo en pie con un bestial rugido, pese a la gravedad de sus heridas.  El monstruoso carnifex también regeneró parte de las heridas que le había causado el cañón láser de los colmillos largos, y ambas monstruosidades avanzaron por el centro del campo de batalla, hacia la antigua nave espacial estrellada en la que los fenrisianos estaban buscando la antigua PCE. La marea de gantes se abalanzó también hacia el centro, siguiendo la voluntad del tirano, pero los tecno-sacerdotes del Adeptus Mechanicus habían colocado minas en la zona, y las criaturas tiránidas detonaron algunas de ellas. Icor púrpura y trozos de quitina azulada salpicaron toda la zona, pero eso no detuvo el avance de los gantes, férreamente controlados por la voluntad de la Mente Enjambre.

Los gantes avanzan por el centro, sin saber que es un campo minado... ¡¡BOOOOM!!

En el flanco izquierdo, la progenie de Genestealers oculta en el templo se abalanzó sobre los cazadores grises que acompañaban al Sacerdote Rúnico, pero los fenrisianos, probablemente alertados por los poderes precognitivos del sacerdote, se giraron y abrieron fuego, haciendo saltar a varios de los genestealers en pedazos.

Los cazadores grises (en espera) disparan a los Genestealers cuando estos salen de la cobertura del templo.

El tirano de enjambre descargó una ráfaga de puro poder psíquico de la Mente Enjambre contra los exterminadores de la guardia del lobo, acabando con uno de ellos, mientras el bióvoro y el carnifex (con su quiste de esporas) descargaban minas sobre las posiciones de los cazadores grises, con escaso efecto, ya que sólo uno de los fenrisianos cayó con su pecho convertido en fango burbujeante por el bioácido.

¡Bombardeo!

Tras el tremendo castigo, los genestealers intentaron asaltar a los cazadores grises, pero una nueva andanada de disparos de bolter disuadió a los alienígenas de intentarlo de nuevo.

En el flanco derecho, el líctor prosiguió con la matanza de garras sangrientas, destripando a tres de ellos, aunque uno de los hachas de energía de los fenrisianos consiguió atravesar el caparazón de la criatura y herirlo.

(Mañana continuamos)

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