Con este título tan provocador voy a comenzar esta entrada (y quizá, serie de entradas, si os gusta). ¿Y por qué este título? Bueno, realmente es un cúmulo de muchas cosas. En primer lugar, no significa que esta entrada vaya dirigida a aquellos que sufren de necedad crónica (esos nunca aprenden). Es sólo una forma humorística de referirme a algunas nociones estratégicas básicas... aunque no son tan básicas, por lo que parece.
Voy a tratar el tema refiriéndome a Warhammer; en concreto a la octava edición, pero en teoría esto debería poder aplicarse a cualquier sistema de características similares que represente combates entre ejércitos medieval-fantásticos. Al fin y al cabo, un ejército es un ejército, y las reglas deberían tener en cuenta algunos de los factores más básicos. Si no, quizá el juego tenga un nivel de abstracción muy elevado (o es una mierda, vamos).
¿Y por qué ahora me ha dado por hacer una sección de Estrategia para novatos? Pues porque me he dado cuenta de que la gran mayoría de los jugadores actuales de Warhammer no tienen ni idea de los conceptos más básicos. Mucho Príncipe Demonio y mucha torre de Fozzrik, pero de lo que es estrategia, cero. Y quiero aportar mi pequeño granito de arena, explicando algunas cosas que, aunque a muchos les puedan parecer muy básicas, garantizo que muchos otros ni siquiera lo habían pensado.
Empecemos por el principio. Aquí tenemos una unidad:
Como podéis ver en la imagen, se muestra cuál es el frontal de la unidad, cuáles sus flancos y cuál su retaguardia. Pues bien: he aquí el primer secreto estratégico: un ejército, como conjunto, también tiene frente, flancos y retaguardia. No hace falta que haya una regla especial que te diga que algo gana más nosecuantos a la tirada de zurración si atacas a un ejército por el flanco o la retaguardia: el propio sistema debe tener eso en cuenta.
Pues sí: tu ejército, en conjunto, tiene flancos. Son sus laterales, por donde te pueden atacar y j*derte vivo, porque normalmente el grueso de tu ejército estará en el centro. Por los flancos son muy útiles las tropas rápidas, como la caballería, los carros o los hostigadores, ya que se pueden mover a mayor velocidad (o con mayor facilidad) para amenazar los flancos del rival o, si lo consigues, colocarte a su espalda y amenazar su retaguardia. ¿Y qué consigues con eso? Pues le creas un peligro en un costado (o a su espalda), y haces que, si se encara, pierda un turno (o dos), ya que tus tropas suelen ser más móviles y pueden alejarse más rápido de lo que el enemigo puede perseguirte.
Truco 1: Si una unidad de caballería ligera se sitúa detrás de tu unidad más potente y te dispara con arcos, IGNÓRALA. Si te das media vuelta para encararte a ella, se irá tan rápido que no podrás seguirla, tendrás tu unidad encarada de espaldas hacia el enemigo, y habrás roto tu frente de batalla.
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| ¡No te vuelvas hacia ellos! ¡Puedes perder la batalla por ese movimiento! |
El frente de batalla, otro concepto importante. Mientras tu ejército avanza (o se está quieto), tus unidades han de mantener una coherencia, protegiéndose los flancos unas a las otras, y procurando no dejar huecos en la línea de batalla para que el oponente no nos pueda colar una unidad rápida. Lamentablemente, esto no vale contra las voladoras, que se pueden colar hasta la cocina, por lo que debemos considerar tener alguna unidad de "refresco" para hacer frente al problema de las voladoras. Es lo que tiene ir por el aire...
Y vamos a hablar un poco de la superioridad numérica. La superioridad numérica influye mucho en las batallas. Está claro que una unidad de 70 goblins es más numerosa que una de 12 guerreros del Caos. Pero un ejército que tenga 200 miniaturas distribuidas en 3 unidades es menos numeroso que uno que tenga 100 miniaturas distribuidas en 6 unidades. Cuantas más unidades tengas, mayor es tu superioridad numérica. Si tienes el doble de unidades que el enemigo, puedes plantear tu ataque yendo con 2 unidades tuyas a por cada una de las suyas. Puedes trabarle con una y luego flanquearle con la otra, aumentando tus posibilidades de victoria. Puedes rodearle, que de eso se trata.
Truco 2: No puedes rodear a ejércitos que sean más numerosos que el tuyo. Por ejemplo, tres unidades de jinetes oscuros acompañados de unos pocos lanzavirotes no pueden rodear a ocho unidades de goblins. Si no entiendes esto, pásate al parchís o a otros juegos en los que no haya que pensar mucho... :P
Bueno, hasta aquí por hoy, que tengo que dirigir una partida de Vampiro: la Mascarada. Otro día seguiré con estas nociones básicas de estrategia. Disfrutad, y pensad antes de hacer las cosas...



























