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sábado, 11 de agosto de 2012

Campaña: ¡Llegan los Druchii!

La siniestra silueta de un Arca Negra se aproximó a las islas de los hechiceros: las noticias de sus tesoros ocultos y de los poderes arcanos que allí podían hallarse había impulsado a los malignos druchii a viajar desde la gélida Naggaroth hasta las islas. Una oscura sombra se cierne sobre todos...

Tenemos un nuevo jugador en la Campaña: se trata de Elric (al que podéis leer a menudo en los comentarios). Su Arca negra ha llegado al inicio del segundo mes de campaña, y ya se ha puesto al día con el resto de jugadores. Os dejo con la descripción de sus personajes y su diario de campaña de la primera semana.




ARIOCH EL VIEJO
Cualquiera que le pregunte como logró convertirse en hechicero, asegurará haber escapado de la profecía al ser más viejo que el mismísimo Malekith.
Siendo un apersona influyente y un temido general en su ciudad natal, Hag Graef, no le costó demasiado conseguir la financiación por parte de otras casas nobles y del propio Drachau, para liderar la expedición a las Islas de los Hechiceros, un lugar que prometía riquezas, sangre y esclavos, la verdadera moneda de pago en Naggaroth.
Mientras el arca negra, Trono de la Arrogancia se dirigía hacia su destino, la cabeza de Arioch se llenó de visiones en las que con el poder conseguido, reunia un ejercito formidable, capaz de disputarle el poder al Drachau de Hag Graef y ¿por qué no? uno de sus asesinos le traia la cabeza de Morathi en una bandeja.
-De no ser por la traición de esa maldita zorra corrompida por el Caos, ahora yo seria el Señor del Conocimiento de la Torre Blanca...

VALARION EL ASESINO DE MUJERES
Un líder arrogante y carismático, que se lanza al combate disfrutando del baño de sangre, sin ningún temor a la muerte.Se dice de el que jamás ha rechazado una propuesta para batirse en combate singular.
Debido a su tortuosa infancia de noches sin poder dormir, perturbado por los aullidos de rabiosos demonios, invocados en siniestros rituales por su hermano en la torre contigua, apariciones de seres a los que no podía herir y que se burlaban de el y demás sucesos inexplicables que convirtieron a Valarion en alguien muy supersticioso respecto a los hechiceros y la magia en general.
Aunque reconoce el valor de una hechicera en el combate, no tolerará la presencia de muchos de estos individuos en sus filas, ni se acercara demasiado a uno de ellos, sabiendo la tendencia que tienen a ser arrastrados por los demonios al Reino del Caos.
La historia de cómo consiguió su apodo se remonta a la noche de su investidura como príncipe. A escasas horas de la ceremonia, su prometida de estaba retrasando, por lo que partió a buscarla a sus aposentos. Lo que ahí vio lo cambió para siempre. La elfa fusionada en un abrazo con un obeso, esclavo humano, de escasa estatura. Con un rugido que rasgó el silencio de la noche de Hag Graef, penetró en la habitación, agarró al esclavo de los pelos y echando su cabeza hacia atrás, arrancole la traquea de un mordisco. Cogió a la muchacha de los pelos y la saco desnuda de la habitación.
Arioch se encontraba con el maestro armero de la familia, forjando la espada que entregaría a su hermano como regalo durante la ceremonia, cuando de pronto la puerta de abrió y una figura pálida y ensangrentada atravesó la estancia volando, frenando contra sus piernas.
-¡Trae eso aquí! -Dijo Valarion al herrero, que se disponía a templar la espada al rojo.
Levantó a su prometida por los pelos de nuevo y templó la espada entre sus costillas. Mientras aullaba de dolor, los ojos de Valarion se desorbitaban de placer y la sangre teñia sus cabellos.
Cargo el cadáver hasta el balcón que dominaba el patio de armas, donde se congregaba la nobleza invitada. Desde ahí, arrojó el cuerpo a la multitud y relató lo ocurrido, como advertencia a las posibles pretendientas y nobles con ganas de casar a sus hijas.

ARTHION POISONCLAW:
Con la hueste de guerra de Arioch, viaja bajo el nombre de Kalanryn, supuesto experto en logística y administración de recursos durante campañas militares.
Ajenos a la realidad, Kalanryn, cuyo verdadero nombre es Arthion Poisonclaw, se trata de un asesino contratado por el Drachau para que su dinero no sea malgastado, con la orden de cortar la garganta a quien haga indebido uso de el.

MALTHRAE LASCIVODOLOR:
Liderando la unidad de Verdugos, se encuentra la portaestandarte de batalla Maltrae Lascivodolor, que ostenta el rango de Gran Bruja. De constitución grácil es la concubina de Arioch, y el único modo de que las brujas y verdugos del ejercito obedezcan .

ARANDURIELLE NIGHTSHADE
Una de las hijas del Drachau. Arioch no sabe si le han encomendado a esta niña malcriada como castigo, o para que le preste su ayuda. Como toda mujer, es codiciosa, así que optó por enviarla con la partida de guerra de su hermano, muy a pesar de este, para evitar problemas si se la antoja cualquier baratija.
-Mi familia es más noble que la vuestra, y reclamaré para ella lo que me plazca, ya sean tesoros, o esclavos ¿entendido?

KHALASTE MUTILADRAGONES:
El señor de las bestias Khalaste, criador de hidras, domador de dragones, y amaestrador de arpías, ah servido durante años a Arioch.
Se encuentra entusiasmado ante la posibilidad que le ofrece la expedición de capturar nuevas especies y poner a prueba sus cualidades como señor de las bestias.



DIARIO DE CAMPAÑA (SEMANA 1 DEL SEGUNDO MES)

GRAN HECHICERO ARIOCH EL VIEJO : El arca negra “Trono de la Arrogancia” alcanzó la Isla de los Hechiceros por el sur. Tal cual lo acordado, mi socio Malus Darkblade se encontraba en el punto de reunión, y tras valorar la situación, decidí que lo mejor sería que acompañase a mi hermano.
Tras varios días de vagar por las llanuras áridas de la isla sin ningún acontecimiento importante, una banda de sombríos, nuestros malvados primos de Ulthuan nos presentó batalla para amenizarnos la semana.
Lucharon valientemente, nosotros como marca la tradición, permitimos escapar a 2 supervivientes para propagar el terror. Mis soldados cegados por la ira no tomaron prisioneros.
Haciendo gala de una gran destreza marcial, Khalaste Mutiladragones, señor de las bestias, derroto al Archimago sin demasiado esfuerzo. Este, lucia en su cuello un brillante cristal, que tras examinarlo, parece que es capaz de succionar las energías mágicas hostiles que amenazan a su portador.
Al finalizar la batalla, nos dimos cuenta de que Malthrae Lascivodolor, mi veterana portaestandarte había desaparecido, y más importante aun, ¡el estandarte de mi ciudad, Hag Graef con ella!

Al día siguiente, los exploradores hallaron un emplazamiento bárbaro, donde una inmensa multitud se congregaba en torno a un pozo de lucha.
Ahí, un sucio y sucio y greñudo saqueador la reclamaba como suya, y ahora mismo la tocaba ganarse su libertad luchando en el coliseo. En el centro del pozo se encontraba la bruja, y frente a ella, un hombre forzudo, peludo y sudoroso que la doblaba en tamaño. ¿pude interferir y sacarla de ahí mediante mi sutil magia? Claro que sí, pero ¿iba a ser yo quien fuera a discutir la milenaria sabiduría del pozo a la hora de decidir quien vive o quien muere?
Si alguna vez has visto luchar a una hija del Dios del Asesinato, poco más hay que añadir, mientras su rival sigue aun en pie y de todas sus venas y arterias mana la sangre, ella baila a su alrededor, bajo la lluvia ofreciéndosela a nuestro señor: Khaine.

PRINCIPE VALARION, EL ASESINO DE MUJERES
Pose mi noble pie en tierra, y lo primero que hago es rompérmelo, ¡por la Madre Oscura que no vuelvo a beber al amanecer! Ahora no se que pensarán de mi mis tropas. Pero cuando la cosa no podía ir a peor, que su amado general se tuerza un pie, varios de mis guerreros fueron envenenados. ¡Un maldito espía de alguna de las envidiosas casas nobles menores, Zaurahel, o tal vez los morosos Cladieth, nos ha debido estar saboteando.
No hemos encontrado presencia enemiga, pero mis exploradores me informan sobre que nuestro camino al Norte lo bloquean, lo que parece ser una manada de unos 20 engendros del Caos. ¿Qué demonios? ¡Esos inútiles han fallado a sus blasfemos dioses, y por ello han recibido su merecido castigo, pero los hijos de Naggaroth no fallaremos a Khaine!
Hay de aquel que ose interponerse en mi camino, puede darse por muerto.

ECONOMISTA KALANRYN (ASESINO ARTHION POISONCLAW)
Mientras estudiaba la manera más rentable de movilizar las tropas y maximizar los recursos, oí a varios guerreros lloriquear sobre que no les pagaban lo suficiente,(la oportunidad de derramar sangre, y morir luchando agradan a Khaine ¿no es suficiente recompensa?) asi que hice el trabajo por el que el Drachau me contrató, que su dinero no sea malgastado, que nadie pida más de lo que le corresponde. Tu dices que actué precipitadamente, yo digo que así se es como se elimina de raíz un motín.

viernes, 27 de abril de 2012

Diario de campaña (Goblins, semana 5)

Un gran bullicio surgía de la cueva, un sonido estridente y discordante que retumbaba en las montañas cercanas, y ya había puesto en fuga a todos los animales en varias millas a la redonda. Los goblins estaban de fiesta.

El señor de la guerra, Kirby Zakakuartoz, había regresado a la cueva junto con el grueso de su ejército. Dos días atrás habían regresado también sus dos lugartenientes de confianza, Leman Ruzz y Lerdo Komearañaz, y la totalidad de la horda verde se hallaba de nuevo congregada en la gran cueva. Durante todo el día la cueva se había convertido en una gran fiesta. Numerosos goblins con chirriantes garrapatos-gaita y otros instrumentos para hacer ruido (sería injusto llamarlo música) animaban la velada. Se asaban garrapatos en grandes hogueras, se bebían grandes cantidades de cerveza de hongos y las reyertas estallaban de vez en cuando, pero eran solucionadas rápidamente con algunos puñales clavados en algunas espaldas.



Sentado en su trono hecho con huesos de elfos y hombres bestia, Kirby arrojó descuidadamente unos garrapatos en gelatina a Mordizkitoz, su monstruosa serpiente alada, que dejó de juguetear con el cadáver de un goblin silvano para tragar ávidamente el manjar. Justo bajo el trono de Kirby, sus lugartenientes discutían sobre el lugar al que debería dirigirse la horda verde. Nezio Komearañaz gritaba que debían dirigirse hacia el sur sin perder tiempo, a por la fortaleza de los muertos vivientes. Leman Ruzz, con su chamán Aznar, insistían en arrasar a los debilitados skaven. Zabino Komemonguiz, el consejero de Kirby, se encontraba revolcándose en una pila de excrementos de troll, presa del delirio de las setas. Tan sólo el mismísimo Goblin Negro permanecía de pie, sin decir nada, con su capucha negra echada sobre los ojos. Infundía respeto, incluso temor. Los goblins admiraban enormemente a esta leyenda enfundada en una armadura de gromril que había aparecido en el desierto.

Sabían que Gorko y Morko estaban con ellos. Kirby y sus lugartenientes habían sido visitados por los mismos dioses en el desierto, tras dos semanas de peregrinación por las ardientes arenas. Algunos malintencionados podrían hablar de delirios y deshidratación, pero Kirby sabía que contaban con el favor de los gemelos verdes.

-Kallaroz, idiotaz-dijo Kirby mientras daba un puñetazo en el trono, provocando la caída de algunos huesos del respaldo-, tengo un akuerdo kon loz muertoz y loz hombrez rata. No loz mataremoz hazta ke no hayamoz akabado kon loz taponez, loz orejotaz y loz humanitoz. Hemoz eztablezido una relazión komerzial.

Tanto Leman Ruzz como Aznar y Nezio Komearañaz se volvieron al escuchar a su señor de la guerra.

-¿Una ké?

-¿Ké ez ezo?

-¿Ko-mer-zial?

-Zí, zopenkoz. Kambiamoz kozaz.-contestó Kirby- Lez damoz oro y elloz noz dan kozaz para ke noz zirvan. Armaz. Materialez. Komida. Ze llama Komerziar, y loz taponez llevan haziéndolo muchoz añoz.

-Ké kabronez loz enanoz-soltó Leman Ruzz-Dan a loz humanitoz el oro, ke no zirve para forjar armaz ni armaduraz, y a kambio loz humanitoz lez dan kozaz a loz taponez. Llevan engañando a loz pobrez humanoz dezde ziempre.

-Tengo grandez planez para ezta izla, chikoz-dijo Kirby mientras sonreía malévolamente, mostrando sus afilados dientes-. Loz diozez me han permitido konozer lo inkognozzible, y ahora he komprendido el mizterio de loz Muchoz. Uno-alzó un dedo-Doz-alzó otro dedo- Trez-levantó otro- Kuatro -un cuarto dedo- ¡Zinko!-abrió la mano entera-¡Zeiz!-empezó con la otra mano, mientras los goblins en la sala gritaban de entusiasmo-¡Ziete! ¡Ocho! ¡Nueve! ¡Diez!-La fiesta se convirtió en un delirio ante tal exhibición de talento matemático por parte del señor de la guerra, el cual se quitó sus botas de piel de enano y empezó con los pies- ¡Onze! ¡Doze!...

Ahora los goblins sí que estaban convencidos de su triunfo, Eran los elegidos de Gorko y Morko, de la Luna Malvada, de la Gran Araña Reina y de quien hiciese falta. El Goblin Negro estaba con ellos, y, por si fuera poco, ¡Kirby Zakakuartoz sabía contar hasta 21 usando sus manos, sus pies y su nariz! ¡La victoria era suya! Un grito surgió al unísono de todas y cada una de las gargantas de los goblins, un grito primordial que ahogó todos los demás sonidos y reverberó en kilómetros y kilómetros, distorsionando incluso los mismos vientos de la magia. Un grito de guerra.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGH!!!!!!!!!

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Kirby Zakakuartoz sobre Mordizkitoz

Tras cinco semanas, hemos detenido la campaña hasta que terminemos de realizar unos ajustes técnicos a las reglas. De momento, mis goblins van muy bien. No sólo he recuperado todas las bajas sufridas durante el primer mes (incluso el gigante, y mi gran jefe silvano, Nezio Komearañaz, muerto de un golpe letal, ha sido reemplazado por su primo, Lerdo Komearañaz. Tan sólo mi difunto Gran Hechicero del Caos sigue eso.... difunto xD). Actualmente mi ejército ha aumentado desde los 3500 puntos iniciales hasta los 5200 (más o menos), y tanto mis personajes como mis tropas han ganado bastante experiencia. No sólo eso, sino que por una tirada altamente improbable, muchos de mis personajes fueron visitados por los dioses, y pudieron subir un punto en un atributo, superando el máximo racial. En particular he de mencionar a Ezkuálido Zakaojoz, mi portaestandarte de batalla, que tiene Resistencia 6 (¡Y una armadura de placas! xD); a Leman Ruzz, mi gran jefe jinete de lobo, que tiene L8, Golpe letal y Carga devastadora; a mi chamán Aznar, que cree que está elegido por los dioses (y eso le da Resistencia mágica 1 xD) y, por supuesto, a mi Zeñor de la guerra Kirby Zakakuartoz, el Terror Verde, Azote de Taponez, Tirano Nokturno, Elegido de loz diozez, Gran Kaudillo del ¡Waaaaaagh! y Zeñor zupremo de laz izlaz de loz Hechizeroz (ese es su nombre completo xD). Gracias a sus dotes de mando y a la visita de los dioses, tiene Liderazgo 9, y gracias a Mordizkitoz, su serpiente alada, da el L a 45cm. No sólo eso; Kirby es Buen administrador, con lo que reduce a la mitad el coste de mantenimiento de cualquier partida de guerra que lidere, y es Buen estratega, por lo que, al comienzo de cada batalla, puede aumentar la zona de despliegue propia o reducir la del oponente en 1D6 pulgadas. En combate, confío en él gracias a su Zuperacha (+1HA, +1F y +1I) y sus múltiples cacharros protectores (montado tiene 2+ de armadura, repite, y 4+ especial, como si fuese un enano xDD).

Pronto, más de la campaña...




jueves, 26 de abril de 2012

Diario de campaña: Skavens (semanas 4 y 5)


Cuarta semana


Oh, grandiosa Rata Cornuda, ilumina a este humilde y ferviente servidor tuyo con un haz de luz que me guíe de regreso a Foso Umbrío y me aparte de estas horripilantes brumas. Maldita broma del destino que me puso la zancadilla de esta manera e interpuso tantas cosas-muertas en mi camino. Y por si fuera poco, mi mejor y más leal súbdito, Frankch Roetuercas, ahora mismo estará paseándose entre las fauces de la Gran Cornuda, pues según tengo entendido solamente una asquerosa cosa-elfo ha vuelto del lugar reservado a todos aquellos imprudentes hechiceros que ponen demasiado énfasis a la hora de utilizar sus poderes. Tal vez aquel páramo estuviese bajo el influjo de algún hechizo, pues yo también sentí el poder puro de la disformidad recorrer mi cuerpo desde el extremo de mi  cola a la punta de mis cuernos.


Aunque no hay mal que por bien no venga. Sin duda, la Gran Cornuda ha tenido algo que ver en todo esto. Sí-sí, sin duda alguna, ella me ha dispuesto así la vida del sucio traidor de su hermano. La Gran Cornuda me ha dado así vía libre para que libere de todo sufrimiento a ese corrupto de Frinkch Roetuercas. Me hubiera gustado poder haber hecho sufrir un poco más a esa repulsiva escoria ladrona, pero es hora de darle el golpe de gracia y se lo daré personalmente en cuanto pueda ponerle las garras encima. Las últimas noticias que tuve de la partida de ese inmundo sarnoso fueron que se adentró en un inmenso poblado de necrófagos y se dejó robar por un señor vampiro. Le está bien empleado, por sucio-sucio ladrón. Ahora que lo pienso, deberé castigarle por dejarse arrebatar mis preciados objetos mágicos antes de ajusticiarle definitivamente, pero debo ser muy meticuloso. Con el descontento generalizado que corre por todo Foso Umbrío, me arriesgo a una guerra civil si no calculo bien mis próximos pasos. 


De algún modo es como si algún tipo de magia oscura se cerniese sobre mis lugartenientes. A Stik Muerdecola se la he terminado de trastornar el cerebro por completo. Lo que antes parecía una simple mente paranoica ha derivado en una locura total, y aunque ese hecho le haya vuelto más peligroso no me sirve de nada un Skaven que se dedica a avanzar pesadamente hacia el adversario. Espero que eso le enseñe a no revolcarse en mis reservas de piedra bruja. A Stabb Zich-Zach lo sedujeron unas dríades que aparentaban el aspecto de unas criadoras de camada, y una de ellas estuvo a punto de comérselo de un bocado tras transformarse en lo que según él era el dragón más grande que había visto nunca. Mi experiencia en las artes mágicas me dice que tal cosa podría ser posible y dudo que un asesino que se precie fuese a informar a su superior de una patraña de semejante calibre. Además, no me imagino cómo un matón como Stabb ha podido imaginarse una cosa semejante.


Por fortuna mis informantes han encontrado un par de sucios cabecillas con los que sí se pede tratar, ambos repugnantes, faltos de escrúpulos y por fortuna en graves apuros. El primero es un oscuro señor de identidad todavía oculta que comanda una legión de esas cosas-muertas que tanto ponen los pelos de punta a los seres humanos. El otro ha resultado ser un cabezudo cosa-verde, el más inteligente que he conocido hasta la fecha; lo cual no es mucho decir, pero me sorprendió la habilidad que tiene para contar con todos sus dedos. Me han entregado oro y piedra de disformidad en abundancia a cambio de unos tablones mohosos y pedruscos de hierro que se estaban oxidando en mis almacenes. Si mis cálculos son correctos, hará falta otra semana más de espera para que mi ejército de hombres rata resurja de sus cenizas, y toda la escoria inmunda que ose interponerse en mi camino lamentará haber nacido.








Quinta semana


¡Al fin-al fin! Mi glorioso ejército vuelve a estar al completo y ha llegado la hora de aplastar a cada infecta cosa que encuentre a cada paso. Tras varios días en Foso Umbrío reclutando tropas y habiendo informado al consejo de mi actual y lamentable estado hoy mismo he terminado de reunir los refuerzos que necesitaba. Además, todos los clanes superiores han aprovechado la ocasión para enviarme sus mejores y más eficientes efectivos par asegurar el éxito de mi empresa. 


Hice venir un nuevo regimiento de guerreros skaven del Clan Resttik que aplastará numéricamente a cualquier unidad enemiga; por parte del Clan Moulder me ha llegado desde Pozo Infernal una de sus Abominaciones recién cosida y preparada para triturar; el repugnante Clan Pestilens ha sido el más tacaño y simplemente me ha provisto de unos cuantos de sus monjes consumidos de enfermedades para reflotar el nuevamente mermado grupo de Bablich Colmillosarna; en venganza por la muerte de Frankch Roetuercas, el cual era una de sus supuestas jóvenes promesas, el retorcido Clan Skryre me ha enviado a varios de esos dementes suicidas que se dedican a lanzar esferas de viento envenenado a diestro y siniestro. Además de eso, esos mal nacidos me han endosado a Shitti Sitriger, un alocado ingeniero-brujo que se cree la rata más dura de la caverna  con su ristra de pistolas de piedra bruja y no es más que un flacucho esmirriado que no le duraría ni medio bocado a una rata-ogro; por último el Clan Eshin me ha enviado un grupo de aspirantes a asesino para que aprendan de la mano de mi portentoso guardaespaldas Stabb Zich-Zach, el cual ha terminado sus días como recadero y va a pasar a la acción.


Y he de reconocer que lo tiene merecido. Tras recoger un pequeño montón de piedra de disformidad que detectó el Centro de Observación de Emanaciones Disformes a varios kilómetros del asentamiento, tuvo un encuentro con una bruja que le entregó una poción que lo fortalecerá en sus combates. Ha rehusado revelarme qué tuvo que hacer por la bruja a cambio de la poción, pero ya he olisqueado anteriormente el almizcle de la vergüenza en este sujeto. Sin embargo soy un líder bondadoso, y en recompensa de sus esfuerzos le encargué a los miembros de su pagoda una segunda espada supurante.


Inesperadamente, uno de mis antiguos compañeros de aprendizaje en la orden se enteró de mi situación y tras escurrirse entre los efectivos de refuerzo ha venido a intentar sacar tajada de mis trofeos. Se trata de Chillit Orejafina, un Vidente Gris mal visto en la orden por haber demostrado mayor interés en la ejecución de los hechizos del Clan Péstilens que en los que nos enseñó la Rata Cornuda. Por fortuna conozco bien las debilidades de ese corrupto-corrupto y puedo asegurarme fácilmente de que haga lo que le ordene. Dirigirá la segunda partida de guerra y se encargará de impedir que cualquier cosa ponga en peligro mis dominios. 


¿Qué peligros e increíbles tesoros me esperarán ocultos en las zonas aún inexploradas? Es más, tal vez haya llegado la hora de que ese gigantesco poblado de pútridas cosas-muertas que humilló a Roetuercas y el asentamiento de cosas-verdes que descubrió mi asesino rindan pleitesía al más portentoso, temido y poderoso señor de estas islas: Skritt Susurroagudo, este diligente, humilde y ferviente servidor de la Gran Rata Cornuda. Sí-sí, lo harán ellos, y todo aquel que tenga la desgracia de ponerse bajo mi justiciera mirada.


* * * * *


N. del G. He de marcar aquí un pequeño parón del diario de batalla debido a unos requisitos técnicos, y voy a permitirme el lujo de hablaros más claramente. Hasta ahora no me han ido demasiado mal las cosas, aunque bien es cierto que a otros les ha ido mucho mejor. Después de cinco semanas de campaña mi ejército consta de 3900 puntos tras haber empezado con 3500 (es que mueren como ratas xD). En mi opinión, el personaje más gracioso de cuantos tengo actualmente es el portaestandarte de batalla, el cual tiene los siguientes rasgos: Estupidez, Furia asesina, Cobarde (-1 L), Valeroso (inmune a miedo) y Precavido (si la unidad huye, puedo retirarlo del campo). Por supuesto, el resto de generales opina que es el ingeniero brujo inicial, el cual tiene: Beligerante (no puede huir de los encuentros, pero puede desplegar más adelante), Bravo (+1 L), Odio (Hombres-Bestia), tres Viejas heridas de guerra (antes de las batallas tiro 1d6 y con un 1 no participa) y Corrupción Gilesca (roba el 50% del oro que obtenga la partida de guerra). Aunque le da vida tanto al juego como al diario tener a cuestas ese lastre de personaje, el resto de generales me han amenazado con desempolvar el suplemento de guerras civiles si se me ocurre matarle; y no solo eso, sino que el general No-Muerto lo levantaría como espectro y me lo volvería a mandar, así, etéreo y furioso.


A pesar de toda la serie de catastróficas desdichas y gracias a la Gran Cornuda, sigo en pie y ansioso por continuar esta aventura. No puedo avanzaros nada más, salvo mi opinión como jugador: es una pasada, una campaña muy completa. Después de probar esto, una típica batalla campal sabe a poco. Tened paciencia, que lo que el Gran Nigromante está cociendo merecerá la pena…

lunes, 26 de marzo de 2012

Huir como ratas (Campaña; Imperio, semana 4)

El suelo temblaba más y más, a medida que las descomunales ratas-ogro avanzaban galopando con el frenesí que les inculcaban los señores de las bestias a latigazos de piedra de disformidad. El sudor corría por las frentes de los arcabuceros, mientras esperaban ansiosos la orden de Johan Karl de disparar. El general del imperio, a lomos de su pegaso, divisó una figura que sobresalía por encima de la bestia más descomunal de todas las que se dirigían con ansia de sangre hacia sus hombres. El hombre rata, que portaba una enorme espada que sujetaba con gran destreza para lo mucho que se agitaba la arcaica estructura de palos anclada a la espalda de la inmensa rata-ogro, agitaba su mandoble en dirección al reducido grupo de lanceros.

- ¡Muy bien! - espetó Johan Karl, dejando escapar un reflejo en su voz de lo que tal vez sería un deje de su ascendencia bretoniana.- ¡Acabad con esa chusma repugnante!-

Los nerviosos arcabuceros dispararon sus armas sobre las criaturas de oscuro pelaje llenas de músculos. Una de las ratas-ogro cayó abatida por los disparos para, finalmente, morir entre una mezcla de gritos de dolor e incomprensión. Sin embargo, las demás no parecieron acobardarse lo más mínimo y continuaron su implacable avance en dirección opuesta a los latigazos de sus amos.



Ratt Arreacosas vio que era el momento de arremeter contra los lanceros. Con la visión del terreno que le proporcionaba su elevada posición a lomos de su rata-ogro Cometripas, comprendió que cargar contra los arcabuceros supondría arriesgarse a que alguna de esas balas perdidas lo alcanzara. Sí, prefería que fuese la inmensa rueda de la muerte que había adquirido al Clan Skryre en el último momento antes de su partida a esas islas. Ordenó a los señores de las bestias que azotaran a las demás ratas-ogro hacia las cosas-humanas con alabardas. Como era de esperar, el cabecilla de las cosas-humanas se había puesto a cubierto entre el grupo de lanceros y la compañía de cosas-muertas que lo acompañaba.

-Maldito cobarde,- pensó mientras la espuma comenzaba a rebosar de su boca. - Qué vergüenza-vergüenza, esconderse de esa forma entre sus subordinados.-

Para Ratt Arreacosas todo comenzó a ir sobre ruedas. Todo, salvo la propia rueda de la muerte, cuyo inepto piloto no lograba controlar correctamente, haciendo una serie de giros extraños en dirección opuesta al enemigo. Los verdosos rayos despedidos de los picos tallados en piedra de disformidad de sus extremos acabaron por calcinar a varios de sus guerreros. Le habría hecho pagar caro tal desafortunado incidente al encargado de pilotar el demoledor artefacto, de no ser por que, al otro lado del campo de batalla, el ingeniero-brujo estaba haciendo estragos con sus hechizos las filas del oponente. Los pocos lanceros que quedaron vivos de cuantos guardaban el flanco huyeron despavoridos, mientras los cuerpos de sus compañeros calcinados por el fuego verde brillante caían a plomo al suelo hasta terminar de consumirse. La horda de ratas gigantes guiadas por los señores de las bestias lograba entretener de forma efectiva el tenebroso e inamovible destacamento de guerreros esqueléticos que protegía al general humano.

La carnicería que vino después era algo que Johan Karl no pudo ni imaginarse en el peor de los desenlaces. Las garras de las feroces ratas-ogro abrían con sus garras las corazas de sus hombres como aquél que parte una nuez, para darse un festín con el interior de sus ocupantes. Las pocas lanzas se incrustaban en el duro pelaje de las monstruosas aberraciones apenas hacían que sintieran el más mínimo daño. Aprovechando el momento en el que el hombre-rata lanzaba rabiosos chillidos al monstruoso grupo de bestias que se estaba engullendo a sus compatriotas, Johan Karl, con una expresión en su rostro que reflejaba una mezcla del terror y el sentimiento de venganza que le corroía, ordenó la retirada de sus hombres hacia el asentamiento.

Arreacosas se bajó de su montura y agarró del pescuezo a uno de los cuidadores, acusándole de ser un traidor comprado por los humanos, ya que extrañamente las ratas-ogro no continuaron persiguiendo a sus enemigos, sino que se quedaron a darse un festín con las vísceras de los lanceros. Recordó ligeramente en aquel instante las súplicas que anteriormente le había hecho el mismo señor de las bestias para descansar y dar de comer a las mutadas criaturas, pero pareció no importarle lo más mínimo.

domingo, 4 de marzo de 2012

Diario de campaña: Goblins (Zemana... No zé, perdimoz la kuenta)

Diario de Kampaña del Zeñor de la Guerra Goblin Nokturno Kirby Zakakuartoz

Todo komenzó kuando entramoz en el dezierto. Dejé un deztakamento de guerreroz kon arkoz en laz kuevaz, y mandé a Leman Ruzz hazia el zur, para ke hablaze kon loz muertoz vivientez. Por zi akazo, madé kon Ruzz a Ozkuro Hipokondriako y a zuz garrapatoz zaltarinez: hay ke tener vigiladoz a ezoz jinetez de lobo ke ze hazen llamar loz "Loboz Ezpazialez".

Puez ezo, ke noz fuimoz al dezierto. Avanzábamoz dezpazio, y llevábamoz muchaz karretaz kon agua y komida (deliziozoz garrapatoz en gelatina). Y noz pazamoz komo una zemana entera dando vueltaz por el dezierto. Un kalor muy dezagradable, un frío aún máz dezagradable por laz nochez, y la maldita arena ke ze mete por todaz partez. Loz chikoz kerían volver, pero mi konzejero, el chamán Zabino Komemonguiz, inziztió en kedarnoz. Dezía ke había tenido una vizión de Gorko y Morko zaltando y bailando alrededor de la Luna Malvada, y ke debíamoz ir máz y máz adentro en el dezierto. Loz chikoz dezían ke eztaba loko, y yo zabía ke era azí, pero Zabino hablaba tan konvenzido ke le hize kazo.



Y al final de la primera zemana miz chikoz eztaban hazta laz narizez de andar por el dezierto. Entonzez Zabino llamó a todoz loz grandez jefez y chamanez, y preparó un ritual de Kontakto kon el Gran Verde. Había puezto al fuego un kaldero enorme, donde había echado un montón de Zetaz Mágikaz, Hongoz Zombreroloko, hierbaz raraz, garrapatoz y la barba de doz enanoz. Noz dio a beber eze brebaje infernal. Y la verdaz ez ke rekuerdo poko de akella noche. Zólo zé ke dezde entonzez miz grandez jefez ze han vuelto máz duroz, y obligaron a loz chikoz a zeguir por el dezierto. Y yo me ziento máz... no zé, máz valiente. Inkluzo he aprendido a kontar hazta un nuevo número, al ke he llamado nueve, uzando loz dedoz de laz doz manoz y la nariz.

Y noz pazamoz otra zemana en el dezierto zin enkontrar nada máz ke arena y piedraz. Hazta ke llegamoz al mar. Habíamoz kruzado el dezierto entero. Akella noche akampamoz junto a laz playaz.

Y kuando me enkontraba en mi tienda de kampaña dando de komer a Mordizkitoz (mi zerpiente alada), aparezió una figura enkapuchada. Zuz ojoz rojoz brillaban en la ozkuridaz, y tenía zujeto en la ezpalda un enorme hacha komo loz ke uzan loz enanoz. Laz barbaz blankaz de varioz enanoz kolgaban de zu zinturón, llenaz de talizmanez rúnikoz.



Akel tipo no me dijo zu nombre: zólo ke kería matar taponez, y ke komo le guztaba mi ejérzito, puez iba a unirze a él, por un tiempo al menoz. Rápidamente ze ganó el rezpeto de todoz loz chikoz, hazta el punto de ke todavía nadie ha intentado apuñalarlo por la ezpalda. Loz znotlingz lo ziguen a todaz partez, y hazta loz garrapatoz ze vuelven manzoz kuando él loz akarizia.

Kreo ke por fin lo entiendo. Zabino lo zabía, y ezto ez un regalo de Gorko, Morko y la Luna Malvada. Kada vez eztoy máz konvenzido. Kreo ke el mizteriozo dezkonozido ez la leyenda mizma.

Skiggit.

El Goblin Negro.

¡Por Gorko y Morko, ke loz taponez ze van a enterar! ¡¡¡¡¡¡¡¡WAAAAAAAAAGH!!!!!!!!

viernes, 17 de febrero de 2012

Diario de campaña: Skavens (Semana 3)

¡Panda de ineptos y sucios traidores! ¡Inútiles-inútiles! Estoy exhausto de tanto limpiar las boñigas  que sueltan esos cobardes cada vez que se enfrentan a un nuevo enemigo. Solo gracias a mis hábiles dotes de mando he sido capaz de mantener unidos a esos indeseables ingratos que tienen la fortuna de capitanear mi portentoso clan. Y por si no fuera poco, me he visto obligado a permanecer postrado en mi asentamiento en Foso Umbrío mientras ellos se dedicaban a dar vueltas por esta infecta isla plagada de monstruos, perder a sus tropas y malgastar los escasos recursos de que dispongo.

Además las cosas no están saliendo tan mal como esperaba. Ese despojo corrupto y cada vez mas fondón de Frinkch Roetuercas está descubriendo que no es buena idea hacer sus propios planes a expensas de los intereses del clan. Aún no se ha repuesto de las heridas de guerra sufridas a manos de esos escuchimizados de las cosas-elfo de los bosques. ¡Sucio-repugnante cuentista! Manda luchar a mis guerreros y en el momento de empezar la batalla decide que le duele la cola y se esconde. Como castigo le he confinado esta semana en la fortaleza, donde puedo tenerle bien vigilado. Tiene suerte de que no entienda bien el funcionamiento de esos cachivaches suyos. No puedo demostrar sus intentos de sabotaje ante todo el clan pese a que ese cacharro escupe-fuego verde del que tanto se enorgullece explotase dos veces seguidas ro, me resulta imposible demostrar su sabotaje ante todo el clan. Si comienzo a disciplinar a mis lugartenientes sin ton ni son, me arriesgo a una posible revuelta.

Aunque tampoco me he olvidado Colmillosarna y Garrarrabiosa. Por lo visto están mejorando continuamente sus habilidades, y lo están haciendo a costa de enviar a mis tropas a la perdición. quizás haya llegado el momento de reclamarle a Garrarrabiosa lo que me pertenece. Puede que haya aprendido a matar de maneras más eficaces, pero su manada de ratas-ogro ha sido prácticamente exterminada y no podría hacerme frente aunque quisiera. Si se le pasara por la cabeza la idea de disputarme el liderato de la expedición con esa armadura mágica de las cosas-lagarto que tuve la inmensa bondad de prestarle, encontraría su final. Apuesto a que ese descerebrado de Azotacosas no le haría ningún caso de no ser por ese influjo mágico. Bastante benevolente me he mostrado con Colmillosarna, su maldito-maldito y putrefacto compañero al permitirle recomponer su pestilente avanzada, que fue totalmente aplastada bajo una avanzadilla de esas cosas venidas de los desiertos del norte (que por cierto, ¿qué harían aquí, buscar una señal de la que sería su propia deidad tal vez?). Ni siquiera pudieron cargar con todo el botín por los pocos guerreros que quedaron para transportarlo. Por esa inutilidad que han demostrado tener les dejaré elegir: o bien se enfrentan a los peligros de la isla, o se enfrentarán a la ira del más ferviente servidor de la Gran Cornuda que ha pisado estas islas.

Por su culpa, incluso me vi obligado a principios de semana a enviar un doble parte informativo a esos apestados y corruptos jefes de Plagaskaven, con el fin de que despertar su interés de invertir más recursos en esta expedición. Claro está, el primero de ellos fue dirigido a Lord Sneek, para notificarle que Stabb Zich-Zach es el único de estos despojos que aún no me ha fallado, alabando de manera exagerada los beneficios que me ha aportado nuestra alianza y aparentando una confianza total en su lacayo. Por fortuna conseguí despertar su avaricia y convertí al Señor de la Noche en un peón bajo mi influencia en Plagaskaven que presionaría a los demás miembros del consejo. Bajo la promesa de iniciar la construcción de una pagoda en su honor, a finales de semana llegó un transporte con unos emolumentos diez veces superiores a los que me enviaron las semanas anteriores. me hubiese complacido enormemente poder observar por un agujero las caras que pondrían los señores del consejo al enterarse de tengo en mi poder varios artefactos mágicos de esas cosas-lagarto; el cebo perfecto para que se vieran tentados en ceder a las sugerencias de prestar más atención a mis exigencias.
Y seguramente, Sneek se llevó una sorpresa similar cuando le informé de que Zich-Zach ha sido el único que ha logrado encontrar Piedra de Disformidad en esta isla dejada de la mano de la Gran Cornuda. Y no solo un par de piedras sueltas, ¡sino un meteorito entero! Probablemente ese pedrusco sea fruto de la ironía del destino, un pequeño regalo de la Gran Cornuda en honor a aquel legendario experimento que llevó a cabo el clan Skryre cuando construyeron aquel gigantesco cañón que dispararon a Morrslieb con la intención de que cayese sobre el mundo. Locos-locos...

Tal hallazgo solo ha supuesto un ligero empujón a mi campaña de conquista. Bajo el pretexto de la construcción de la pagoda que le prometí al Señor de la noche Sneek, he iniciado de forma paralela la construcción de un Centro de Observación de Emanaciones Disformes. Según Frankch Roetuercas, esa maquinaria es capaz de detectar hasta los más leves efluvios de la energía que desprende la piedra de disformidad en kilómetros a la redonda. Espero que sepa lo que le conviene mejor que su hermano y construya esos artilugios de detección de la disformidad con más maña que la que ha demostrado su hermano en la reparación de sus artefactos de guerra.

Ahora debo centrar mis pensamientos y vigilar más de cerca que nunca a todos esos asquerosos- asquerosos gusanos de larva. Como me dijo una vez mi maestro justo antes de tropezar frente a un precipicio: ten cerca a tus aliados, para poder apuñalarles antes de que se les ocurra hacerte lo mismo. Quizá si presto un poco de atención a ese grupo de tarados que dicen haber visto una especie de cosa-gorrino descomunal mejore un poco mi imagen y distraiga su atención de la daga que se cierne a sus espaldas...

martes, 14 de febrero de 2012

Continúa la campaña

Sí, la campaña de Warhammer que estoy jugando con mis colegas continúa. No había publicado nada desde diciembre porque durante las navidades hicimos una pausa larga, pero la lucha por las Islas de los Hechiceros continúa.



¿Novedades? En primer lugar, un nuevo jugador se ha unido al Eje del Mal, junto a mis goblins y a los skaven del clan Restik. Se trata de un pérfido y astuto Rey Liche que comanda una terrible horda de no muertos (para más información sobre el ejército de no muertos clásicos, ver aquí). Los no muertos han tenido bastante éxito en sus primeros días de campaña, y sus hordas de esqueletos y zombis no hacen más que aumentar a medida que su Rey Liche (y su aprendiz nigromante) reaniman a sus adversarios caídos, condenándolos a una eternidad de servidumbre. Durante la primera semana, parecía como si los habitantes de las Islas se rebelasen contra la antinatural presencia de los no muertos, y el ejército del Liche ha tenido que luchar a cada paso que ha dado. Aunque los no muertos han perdido algunas de sus poderosas momias, terriblemente difíciles de volver a reanimar debido a los costosos y largos rituales que deben realizarse para ello, y su carruaje de huesos fue destruido en una difícil batalla contra las fuerzas imperiales, parece que nada puede detenerlos... salvo los enormes gastos que están realizando en su fortaleza. Después de haber vencido a numerosos rivales... ¿podrán vencer los muertos vivientes a la escasez? El Rey Liche ha mandado trabajadores no muertos a las montañas cercanas para extraer playa y mineral con los que continuar su faraónica construcción.

Los skaven también deben hacer frente a la escasez, no sólo de oro, que está incluso deteniendo el avance de sus partidas de guerra (ya que no puede ni siquiera pagar el coste de mantenimiento por mover a sus partidas de guerra por el mapa), sino también de piedra bruja, que le impide adquirir muchas tropas que requieren este raro mineral. Tras el saqueo de un templo de los hombres lagarto en el que obtuvieron numerosas reliquias, el asesino skaven, Stabb Zich-Zach, se hizo con una capa emplumada mágica que le permite volar grandes distancias, y es el único skaven que está explorando los alrededores de la madriguera de los hombres rata.

Los tres veces malditos enanos están teniendo bastante suerte, y tan sólo han sufrido unas pocas bajas gracias a su tozudez y su resistencia. Sin embargo, la Guardia Santa, los martilladores del Señor de los Enanos Trosef Butterflanks han llevado la peor parte, y casi la mitad de ellos han perecido. Los dos girocópteros enanos están siendo de gran utilidad al Señor Butterflanks, explorando a gran velocidad los pequeños atolones del norte de las islas. Los enanos, viéndose escasos en número, han contratado los servicios de los Matones de Thargratt, un grupo de mercenarios ogros bajo el mando de Thargratt Aplastacanijos, un veterano matón ogro. Para sorpresa de los enanos, Thargratt ha resultado ser no sólo un peligroso combatiente, sino también un hábil prospector, encontrando minas para los (sorprendidos) enanos.



Los altos elfos hasta el momento lo están llevando bien, y no han sufrido muchas bajas. La potencia de su mago-dragón les está permitiendo hacer frente a los grupos de bandidos y monstruos de las islas de los Hechiceros, aunque fue incapaz de evitar que una de las partidas de guerra élficas se perdiese en la bruma y acabase muy, muy cerca del territorio de los enanos. Los elfos han tenido que defenderse de las acusaciones de traición y vileza que han lanzado sobre ellos los enanos, ya que los hijos de Grungni fueron atacados al poco de su llegada a las islas por un grupo de elfos errantes, y son muy susceptibles.De momento la sangre no ha llegado al río, pero comienza a haber tensiones entre el "Eje del bien" (como se llaman a sí mismos los humanos, elfos y enanos) o la "OTAN" (como los llamamos los goblins, skaven y no muertos xD)

Las fuerzas Imperiales lideradas por Johann Karl Primero, van muy avanzadas, explorando eficientemente las islas y enfrentándose a los monstruos y bandidos con facilidad gracias a la pólvora y la pericia de sus caballeros. Uno de los dos hechiceros que acompañaban a los humanos fue tragado por un vórtice mágico y no se ha vuelto a saber de él, pero en compensación han recibido los servicios de un nuevo héroe: se trata de un tipo muy alto y robusto, con espesas barbas y melena desordenada, que viste una armadura pesada adornada con púas y golpea con la fuerza y ferocidad de un ogro. El tipo tiene un acento de muy a norte, como si fuese de esos que van a pasar las vacaciones a Praag en busca de sol y playas, pero todos en el ejército Imperial están muy contentos con el nuevo. Tan sólo el Sacerdote de Sigmar murmura algo sobre el Enemigo Interior", pero como es un borracho y un idiota, nadie le hace caso xD

Y también han aparecido dos poderosos ejércitos "neutrales" que campan a sus anchas por la isla: en primer lugar, un grupo de caballeros bretonianos errantes bajo el mando del Marqués de Ugestuá, que ya han atacado tanto a los Skaven como a los Imperiales, causándoles numerosas bajas. El Marqués de Ugestuá ha sido vencido en ambas ocasiones, pero aún no ha caído, y seguirá dando guerra. En segundo lugar, Argus, un vampiro del clan Dragón Sangriento con sus Caballeros Sangrientos que se han enfrentado ya tanto a los skaven como a los no muertos, causando gran mortandad.



Y en cuanto a mis goblins... Dejaré que sea el Zeñor de la Guerra Kirby Zakakuartoz el que os lo cuente (además, sé que a Makura le encanta el habla de los goblins xD)...

"Laz kozaz no van demaziado bien por akí. Miz chikoz eztán kogiendo la dezagradable koztumbre de morirze en grandez kantidadez, y lo peor ez ke yo dezpuéz no puedo kaztigarlez. Por lo menoz no noz falta komida. Nunka entendí por ké muchaz otraz razaz no ze komen a zuz muertoz... Kuánto dezperdizio de buena karne. Al menoz ezo miz aliadoz lo entienden: laz rataz no tienen problemaz en komerze a loz zuyoz, vivoz o muertoz, y loz muertoz vivientez, komer komen poko. Enkontramoz unaz kuantaz minaz de hierro y plata y ezaz kozaz, pero pareze ke no tienen demaziado ke ekztraer de ellaz. Pero ezo no va a librar a miz chikoz de ir a tirar de pikoz y palaz. 


Hemoz reparado loz doz lanzapinchoz y el lanzapiedroz, pero el Bronkaz, el gigante ke akompañaba a Leman Ruzz (zi, el tipo eze ke monta un lobo al ke mandé a ekzplorar por ahí) ze ha muerto. Klaro, ezo dize Leman Ruzz. Yo kreo ke ze lo han komido. Una láztima, porke el Bronkaz kantaba muy bien y animaba laz nochez de borrachera en el kampamento. Por zierto, ke ze komenta ke Leman Ruzz ha aprendido una téknika de kombate para kortar kabezas de un zólo golpe, pero yo no me lo kreo mucho. Kizá komo mucho konziga kortar una kabeza de kada zéiz."

jueves, 22 de diciembre de 2011

Diario de campaña: Skavens (Semana 2)

Diario del general Skritt Susurroagudo, el más poderoso de los Videntes Grises, señor de Foso Umbrío y gobernante en jefe del portentoso Clan Resttik


  ¡Rufianes-rufianes! ¡Estoy rodeado de incompetentes, ladrones y enemigos por todas partes! No solo he visto cómo masacraban una y otra vez a mis guardia personal de alimañas, o también cómo un grupo de cosas-muertas chupasangres a caballo le arrancaban un ojo a mi asesino mientras regresábamos a Foso Umbrío, ¡sino que a mi regreso las arcas estaban casi vacías! He desperdiciado varios días removiendo los sucios garabatos que esa chusma descerebrada osa llamar “cuentas” y no cuadran por ningún lado. No es un secreto entre los skaven que los jefes gozan de una posición muy confortable y que las mejores recompensas son para éstos. ¡Pero esas alimañas rastreras parecen haberse olvidado de que aquí el único jefe que hay soy yo! Voy a hacer que recuerden que en esta isla deben su lealtad al gran Skritt Susurroagudo y a nadie más.

Y si piensan que van a engañarme, se equivocan. ¿Qué creía acaso ese miserable de Frinkch Roetuercas? ¿Pensaba que iba a agasajarme con aquel par de baratijas que consiguió robar de un templo perdido de las cosas-lagarto? Un mísero cetro de acumulación de energía y una armadura que no me puedo poner. Para colmo, tendré que entregársela a alguno de nuestros guerreros, aún a riesgo de parecer débil. De hecho, pienso que cualquier señor de la guerra que portase esa armadura impresionaría tanto a sus subordinados que sus dotes de mando rivalizarían con las de el afamado Queek, así que será mejor que piense detenidamente a quién entregársela. Lo que menos necesito es que alguien como Garrarrabiosa obtenga una mejor posición de mando que la mía y se crea en derecho de dirigir mi ejército.

Por otro lado, mis sospechas hacia Frinkch se acentuaron cuando este se aventuró a revelar que en el botín de guerra que iba a entregarme se encontraba una capa de mágico plumaje que permite volar a su portador, pero curiosamente había desaparecido momentos antes de entregármela. Es más, ese ingeniero brujo ha regresado bastante mejor comido de lo que lo estaba cuando se fue. Demasiadas cosas extrañas parecieron haberle sucedido, suficientes para ganarse mi desconfianza. Además, su hermano Frankch ha vuelto por fin al asentamiento, seguro de que sus actos no tendrán consecuencias. ¡Es el colmo! Se excusa mencionando una sarta de mentiras acerca de tareas encomendadas por la mismísima Rata Cornuda. Estoy seguro-seguro de que ambos están planeando sustituirme. Solo me faltaban pruebas para poder enviarles de camino al infierno.

De hecho, Stabb consiguió revelarme indicios de la traición de Frinkch. Hace un par de días, un esclavo cayó a plomo y sin vida frente a mi despacho privado. En su garra guardaba un mensaje del asesino. Me informaba de que fue él quien había robado la capa de plumas para poder espiar más de cerca a esos Roetuercas. Al parecer Frinkch ha estado dándose a la buena vida con los frutos que han cosechado mis guerreros. ¡Y no conforme con eso, ha guardado para sí una diadema de protección de las cosas-lagarto! También me informó de que mantuvo una leve confrontación con una avanzadilla de otros skaven, que probablemente formaban parte del Clan Skryre. Ese Frinkch Roetuercas ha resultado ser más astuto de lo que parecía en un principio. Sin duda esa comadreja merece una pequeña lección. Hoy mismo lo he enviado a toparse de bruces con una avanzada de las cosas-elfo que, según mis informadores, han estado haciendo acopio de fuerzas mientras merodeaban por los bosques que lindan con Foso Umbrío. Así tal vez mate dos pájaros de un tiro: en cuanto ese ladrón de Frinkch se encuentre con esa enorme avanzada, su bravuconería hará el resto. Mermará lo suficiente a esas cosas-elfo del bosque para que no se atrevan a adentrarse más, y con algo de suerte le separarán a Frinkch la cabeza del resto de su cuerpo.

Aunque la labor de el asesino Stabb Zich-Zach ha resultado de lo más eficiente hasta el momento, yo no le ordené que realizase tales labores de investigación. ¿Acaso los contratos con el Clan Eshin son siempre tan ventajosos? ¿Consideraría Stabb que debía actuar de esa manera para asegurar mi protección, o bien esa alimaña escurridiza pretende que no sospeche de él? Ha hecho un buen trabajo... demasiado-demasiado bueno. Tanta eficacia resulta sospechosa entre este atajo de inútiles y traidores entre los cuales me he visto envuelto. Será mejor que lo mantenga vigilado.

Ahora iré a redistribuir la población del asentamiento hacia las minas. Resulta más caro de lo previsto mantener en movimiento a esa caterva de gusanos rateros que tienen el privilegio de acompañar a mis tropas. Sí-sí, me ocuparé de todos ellos cuando hayan servido a mis propósitos...

Diario de campaña: Skavens (Semana 1, segunda parte)

Cuando el jugador skaven me pasó la narración de su primera semana, por un error sólo salió la descripción de su ejército, y faltaban los movimientos de sus tropas en la primera semana de Nacheren (y los sucesos que acontecieron, vistos desde el punto de vista de Skritch Susurroagudo, su Vidente Gris y general supremo skaven). Podéis ver la primera parte AQUÍ.


 ¡Por fin se verán recompensados mis esfuerzos! Sabía-sabía que esta isla guarecía algo más que un puñado de criaturas enormes. Recibí un mensaje notificándome que ese inútil de Frinkch Roetuercas ha partido en busca de un antiguo tesoro oculto en las ruinas de un templo de las cosas-lagarto. Y eso fue antes de que encontrase en una llanura un buen filón de oro. Ese ingeniero parece tener algún tipo de sexto sentido para las cosas que brillan.

De hecho, es posible que esos dos Roetuercas estén tramando algo en mi contra. Hace dos días que Frankch salió corriendo del campamento, vociferando cosas acerca de la Gran Cornuda y desde entonces no tengo noticias suyas, ¡es intolerable! No solo eso, sino que las líneas de suministros han estado transportando montones de materiales hacia Foso Umbrío bajo el mandato de Frankch, alegando que van a montar una factoría de artilugios de guerra. Espero por su bien que no se les haya ocurrido tramar algo que pueda poner en peligro la expedición. De todas formas esos artefactos que los ingenieros brujos son capaces de fabricar me pueden resultar muy útiles en esta isla. Ahora que ya ha dado sus instrucciones preferiría que estuviese muerto-muerto, y si no me equivoco y esa rata resulta ser un traidor, deseará estarlo. Además, así los artilleros tendrían un jefe firme, que no vacilara al apuntar a los traidores y se mantuviese fiel a los designios de la Gran Cornuda.

Por otro lado, ese torpe de Garrarrabiosa ha hecho grandes hallazgos. Descubrió la localización de un lugar en el que abastecernos de materias primas con las que preparar más cuchillos y armaduras. Me va a venir muy bien-bien para reponer todas las armaduras y cuchillos que se han perdido junto con los soldados. Sin duda ese Bablich Colmillosarna ha tenido algo que ver en el asunto. Me han llegado noticias de las supuestas hazañas que está logrando sobre sus adversarios, ¡y de que él también ha logrado enviar todos los recursos necesarios para construir nada menos que un templo a su asqueroso e impío dios! De seguro que de no ser por él, a estas alturas Garrarrabiosa ya estaría en el estómago de algún bicho repugnante. ¡Ese maldito-maldito! ¡Se ha atrevido incluso a saquear un cementerio lleno de cosas-muertas! Esto no puede seguir de este modo. No puedo permitir que ese Colmillosarna atraiga tanto la atención de mis soldados. Impediré que esos despojos se desvíen del rastro que la Gran Cornuda nos deja, y enviaré a Colmillosarna y a sus repugnantes monaguillos llenos pus al infecto abismo del que proceden.

Y todo esto está ocurriendo mientras yo estaba anclado en esos espesos bosques plagados de salvajes cosas-bestia. Fuimos atacados en varias ocasiones por las cosas-bestia, pero salimos bastante bien parados en lo referido a número de bajas. Sin embargo, todos aquellos ataques furtivos procedían de la misma dirección. Pensando que intentaban proteger algo valioso continuamos avanzando hasta que pude comprobar el motivo de sus ataques: huían de una enorme expedición formada por sanguinarias y despiadadas cosas-hombre a sueldo. Sufrimos cuantiosas bajas, aunque nada que fuese irreemplazable. Pero habríamos acabado con ellos si ese avaricioso de Frinkch Roetuercas no hubiese insistido en llevarse toda esa artillería ¡Avaricioso-avaricioso! Será mejor que no olvide a quién debe obediencia, y que únicamente permití que se llevase toda esa artillería para asegurarme de que no iba a explotar delante de mis narices.

He enviado emisarios a los destacamentos de Roetuercas y Garrarrabiosa con instrucciones de regresar inmediatamente a Foso Umbrío para rendir cuenta de sus progresos y tal vez, escarmentar a alguno de ellos para meter en vereda al resto. ¡Esa panda de sucios-sucios traidores temblarán ante mi presencia! ¡No pienso dejar que actúen por su cuenta! ¿Tan estúpido-estúpido me creen? ¡No deben olvidar quién manda en esta expedición y que deben someterse a los deseos de la Gran Cornuda! ¿Y por qué esos inútiles sacos sarnosos llenos de pústulas no han encontrado aún piedra de disformidad? Siento la energía pura del Caos emanando en estas tierras. Haré que sigan buscando mientras regresamos a Foso Umbrío. Suerte que aún me queda un poco...

sábado, 17 de diciembre de 2011

Diario de campaña: Skavens (Semana 1)

Diario del general Skritt Susurroagudo, el más poderoso de los Videntes Grises, señor de Foso Umbrío y gobernante en jefe del portentoso Clan Resttik


NACHEREN: SEMANA 1
¡Sí-sí! Por fin mis insistencias se han visto recompensadas. Ya era hora de que esos ineptos del Consejo de los Trece hiciesen caso de mis advertencias y me enviase en misión expeditiva a estas islas infestadas de cangrejos. Según mis informadores y otras cosas-cosas hábilmente sugestionadas, las islas están repletas de misteriosos poderes y suculentos tesoros. Tesoros que podrían acabar en manos de esas odiosas cosas-hombre, o peor. En cuanto vea terminada la construcción de Foso Umbrío, haré que esos despojos con los que me he visto obligado a lidiar se ocupen de los peligros del terreno inhóspito. Y yo hallaré esos tesoros. ¡Haré que el regreso del Clan Resttik a Plagaskaven sea el más glorioso que esas inmundas alimañas hayan visto nunca! ¡Y ocuparé por fin mi tan merecido asiento entre esos patanes del consejo!

Pero todo a su debido tiempo. Si mis sospechas son ciertas, y siempre lo son, en algún lugar de esta isla yace un poder que haría que todas las razas de este mundo se doblegaran ante su portador. Cuando encuentre tal poder, haré que esos insectos que han frenado durante tanto tiempo el ascenso del Clan Resttik y de un servidor hacia la supremacía de los skaven muestren sus gaznates de forma servicial. No les importa que los designios de la Gran Cornuda tarden en realizarse mientras puedan llevar a cabo sus inmundos intereses personales.

Pero he de tener cuidado. Estaba claro que todos los miembros del consejo que pudieran tratarían de meter sus zarpas en el asunto y no me permitirían realizar esta expedición exclusivamente por mi cuenta. Gracias a mi magnífica idea de ser yo el primero en querer negociar, organicé una de las mayores disputas que se recuerdan dentro del consejo. Fue divertido ver cómo los líderes de los clanes regentes lanzaban acusaciones los unos a los otros y discutían por entregarme sus mejores tropas. Así me aseguré de que solo los clanes más poderosos me cedieran generosamente parte de sus mejores efectivos.

¡Pero faltaron a su palabra! No solo la calidad de las tropas cedidas deja mucho que desear si las comparamos con los firmes guerreros del Clan Resttik, ¡sino que me han impuesto vigilantes! ¡A mí, el mayor devoto de la Gran Cornuda! ¿Acaso he hecho algo que me haga merecedor de sus sospechas? Pero todos ellos quieren rapiñar su parte o más si se les deja. Temen el inminente alzamiento del Clan Resttik, y hacen bien en temerlo. En cuanto tenga sospecha alguna de que alguno de los otros clanes actúa por su cuenta o entorpece mis planes para el engrandecimiento de la Gran Cornuda, lo temerán mucho más.

Da lo mismo que el Señor Verminkin hiciese que ese andrajoso de Skatrich Garrarrabiosa viniera en la expedición para así creerse merecedor de una parte del botín. No debe ser mejor guerrero que cualquiera de mis esclavos y se cree un ser superior cuando se sube a lomos de su rata-ogro Rajatorax. Además, esa manada de ratas-ogro que le acompaña es la más birriosa que haya visto nunca. Por si fuera poco, la absurda manada es conducida por ese estulto de Krak Azotacosas. El otro día vi a ese idiota andando completamente embobado, detenerse frente a una roca y comenzar a azotarla hasta romper su látigo, para luego seguir su camino. Sin duda, Verminkin habrá enviado a ese señor de la guerra con la esperanza de deshacerse de un posible rival.

Pero esos estúpidos sacos de músculos no me preocupan tanto como los estudiantes aventajados del señor Morskittar: los hermanos de camada Frinkch y Frankch Roetuercas. Frinkch, el mayor, es una ridícula parodia de brujo que se ha usado más su arma de ingeniero que su cerebro, y aunque sus dotes de líder son más notables que las de la mayoría, parece tener un descontrolado interés por todo lo que brilla. Sin duda acabará aplastado por cualquiera que sea mejor luchador de lo que él se cree, o reducido a cenizas junto con esos artefactos de guerra que ha traído consigo. Frankch por el contrario se pasa más tiempo intentando emular mis artes mágicas, de modo que le he reservado un puesto donde no pueda quitarle el ojo de encima y, con un poco de suerte, ocupar mi lugar si las cosas se tuercen. No hay que olvidar que la sangre es más espesa que el agua...

Pero ¿y esa rata traidora de Nurglitch? ¡Necio-necio! Obligarme a mancillar los sagrados propósitos de la Gran Cornuda con ese maldito-maldito de Bablich Colmillosarna y sus infectos seguidores. Por muy bueno que sea dominando monstruos, jamás logrará convencerme de su lealtad. Sé a quién adoran realmente esos despreciables dementes llenos de piojos y enfermedades; sus artes mágicas lo delatan. Será mejor que discurra alguna astuta estratagema para librarme de todos ellos, en cuanto hayan cumplido su cometido.

Por fortuna, Lord Sneek había perdido por muy poco la oportunidad de que el Clan Eshin formara parte de la expedición. Aprovechándome de su situación y de mi ingenio logré contratar los servicios de un experto asesino: Stabb Zich-Zach. Será mi brazo ejecutor en las sombras, pero por desgracia parte del acuerdo consiste en que llegado el momento oportuno liderará un regimiento de aspirantes a asesinos, bajo la excusa de completar su formación. Sin duda pretende robarme la gloria de mi triunfo. Eso será, siempre y cuando me vea en la necesidad de pedir refuerzos, y no tengo intención alguna de que llegue a suceder.

No puedo permitir que esas sanguijuelas estropeen mis planes, o peor aún, que realicen los suyos. Por eso me veré obligado a enviar a Kich Kitritch, el más hábil y sanguinario de mis caudillos, al mando de buena parte de mis soldados a explorar la isla junto con alguna de esas despreciables cucarachas malnacidas. Evitará una posible sublevación, y por otro lado le evitaré la tentación de entrar a husmear en mis aposentos.

Por otro lado no me conviene desperdigar por completo el clan por estas tierras inexploradas. Ese tarado de Stik Muerdecola es perfecto para ir al frente de mis soldados y llevar los colores del clan. Además, me divierte. Si se supiera que la razón por la que carga valerosamente sobre sus enemigos es huir de la sombra que le persigue siempre, su regimiento le respetaría aún menos. Además, esto hace que sea incapaz de llevar a cabo cualquier tipo de sublevación, o siquiera de que se le ocurra tal cosa.

Será mejor que vaya a acelerar un poco las obras de construcción. Esos haraganes no trabajan en condiciones si no se les proporciona una motivación adecuada...

viernes, 16 de diciembre de 2011

Diario de campaña: Goblins (Semana 1)

Hace un par de días hablé de una campaña que he iniciado con unos amigos, y aquí va la primera entrega del Diario de Campaña. Se trata de la narración de mi Zeñor de la guerra goblin nokturno Kirby Zakakuartoz, y está escrito, por supuesto, en fluido y musical idioma goblin xD



NACHEREN: SEMANA 1

Traz un terrible y difikultozo viaje por laz aguaz, por fin hemoz llegado a la izla. Lo ke venían ziendo loz barkoz kon loz ke llegamoz a eztaz koztaz han zervido para konztruir en laz montañaz nueztro azentamiento. Loz chikoz dijeron ke debía llamarze "la mejor kueva ke pudimoz enkontrar", pero zigo penzando ke keda mejor "el kaztillo de loz zakakuartoz". Dezpuéz de akondizionar la kueva y konztruir una empalizada para protegernoz de loz hombrez beztia ke pululan por la zona, he dividido miz fuerzaz en trez grupoz para komenzar a ekzplorar el zitio.

Primero, he mandado a eze tipo ke ze llama Leman Ruzz kon zuz loboz gigantez para ke ekzploren laz llanuraz ke hay al zur de la kueva. Maldito Ruzz, ke tiene un ezkudo mágiko y no me lo kiere entregar. Kon él ze ha llevado a eze chamán pekeñito ke ze da tanta importanzia, eze tal Aznar, y zuz kuarenta guardaezpaldaz. A mí partikularmente no me kae demaziado bien, pero ya ze zabe: loz chamanez eztán bendezidoz por Gorko y Morko, y ez mejor no tokarloz o loz diozez ze pueden kabrear. Leman Ruzz ze ha llevado kon él también un karro de loboz y zuz kacharroz de matar a diztanzia: un lanzapiedroz y doz lanzapinchoz, por zi ze enkuentran kozaz demaziado grandez en zu kamino ke no puedan matar kon zuz arkoz y kon loz hechizoz de Aznar. También ze han llevado a Gorgo, el gigante ke ze vino kon nozotroz en loz barkoz. Ez grande, eze tipo. No, Leman Ruzz no, eztoy hablando de Gorgo el gigante.

En zegundo lugar he mandado a eze tipo ke zuelta muchaz babaz y ziempre ze duerme en loz konzejoz de guerra, eze tal Nezio Komearañaz. Ze ha marchado hazia loz bozkez del oezte kon un puñado de zuz jinetez de araña, a ver zi konzeguía enkontrar una de ezaz arañaz tan grandez ke a vecez hay por loz bozkez. Zon pokoz, pero zon rápidoz. Lo úniko ke me preokupa ez ke Nezio Komearañaz ez un kompleto inútil, y ez muy propenzo a meterze en líoz.

Por último, yo mizmo, el gran Zeñor de la Guerra Kirby Zakakuartoz, me he enkargado de llevarme a todoz miz chikoz hazia el norte, para ekzplorar laz montañaz en donde ze enkuentra nueztra kueva. Me he llevado a todoz loz chikoz ke merezían la pena, kon miz buenoz arkeroz, miz lanzeroz, miz kazadorez de garrapatoz, miz paztorez de garrapatoz, miz garrapatoz zaltarinez (loz Karreroblankoz, ze hazen llamar), miz Chikoz Duroz (mi "Junta Direktiva") y ezoz zeiz trollz de piedra ke noz trajimoz en loz barkoz. Me akompañan miz doz chamanez, Zabino Komemonguiz y Urrezti, por zi noz enkontramoz kon algún hechizero. También vienen konmigo miz lugartenientez de konfianza: Ozkuro Hipokondriako en zu garrapato gigante, Konan el Barbáriko (ke no haze máz ke komer garrapatoz azadoz y beber zerveza de zetaz, y ha echado una barriga konziderable) y Kanijo Aplaztataponez, ke lleva el eztandarte de la Luna Malvada ke lez chorizamoz a akelloz otroz goblinz antez de venirnoz para aká. Por zupuezto me he llevado konmigo a Mordizkitoz, mi zerpiente alada. ¿O akazo alguien ze kreía ke voy a kaminar?

La primera zemana en la izla ha zido baztante dura. Por todaz partez noz han atakado loz hombrez beztia, y aunke hemoz konzeguido venzerloz, miz chikoz han zufrido muchaz bajaz. Ze han kargado a kazi todoz miz garrapatoz. ¡Komo zi fuera zencillo enkontrar garrapatoz ferozez en ezte zitio de mala muerte! También intentaron embozkarnoz unoz taponez, y kon uno de zuz kañonez dejaron por loz zueloz a mi pobre Mordizkitoz, pero konziguió rekuperarze. Todavía no hemoz enkontrado ningún zitio del ke zakar metalez para hazer armaz (en el azentamiento kedan muchoz goblinz, ke ze enkargan de hazer la zerveza, y eztán konztruyendo un korral para garrapatoz), pero por lo menoz noz kedamoz kon laz kozaz ke tienen loz hombrez beztia ke matamoz.

A Nezio Komearañaz no le ha ido tan bien, ya ke ze lo han kargado. Le zepararon la kabeza de loz hombroz, kon un korte muy limpio. Zuz chikoz me dijeron ke ze levantó en mitaz de la noche, ze montó en zu araña y ze fue a un túmulo zerkano, uno de ezoz zitioz donde loz humanoz entierran a zuz muertoz (no komprendo por ké dezperdizian tanta buena karne enterrándola). Por lo vizto nozekién ze le había aparezido en zueñoz y le dijo ke tenía ke hazerlo. Y uno de ezoz muertoz vivientez akabó kon él. Primero penzé ke era una hiztoria inventada por zuz chikoz, pero zon tan nezioz komo lo era Nezio Komearañaz. No kreo ke tengan tanta imaginazión. Traz perder a zu líder, loz chikoz de Nezio ze dirigen de vuelta a la Kueva.

Lenam Ruzz y zuz chikoz han luchado también kontra loz hombrez beztia, kontra numerozoz monztruoz e inkluzo kontra unoz kaballeroz bretonianoz. Ze eztán portando baztante bien, pero han perdido todoz zuz kacharroz de matar de lejoz, y la mayoría de loz guardaezpaldaz de Aznar. Pero dizen ke Ruzz ha aprendido a kombatir mucho mejor ke antez, y ke ez kapaz de matar kon un zólo golpe de zu lanza. No ez ke me lo krea demaziado, pero no le voy a dar la oportunidaz de demoztrarlo.

Lo máz kuriozo ez ke, kuando ya akababa la zemana, noz enkontramoz en el dezierto la torre de un hechizero. Dezidí ir a negoziar kon él (montado zobre Mordizkitoz, mi zerpiente alada), y el hechizer akzedió amablemente a venir kon nozotroz. Ze haze llamar Kharan el de loz Muchoz Roztroz, porke tiene karaz no zolo en la kara normal, zino en la ezpalda, en laz piernaz e inkluzo en zu baztón. Ez uno de ezoz brujoz de loz Poderez Ozkuroz, ke dize ke ze retiró al dezierto a eztudiar nozeké del zaber de la luz. Palabrería de brujoz. El kazo ez ke lo he mandado kon loz Komearañaz para ke zuztituya al difunto Nezio Komearañaz en la ekzplorazión del bozke. Veremoz ké tal lo haze ezte brujo.

Puez ezo ha zido todo ezta primera zemana. Yo oz dejo por ahora, ke tengo ke dar de komer a Mordizkitoz.
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