martes, 9 de octubre de 2012

El niño borracho (música de batalla, 29)


¡Ha-há! El carpintero ha terminado por fin el marco que encargué. Le pedí que hiciese un cuadro de madera en el que colgar mis sellos. En efecto, colecciono sellos; todos ellos rotos y arrancados de sus respectivas cartas, claro está, pero de todos modos creo que quedarán imponentes colgados en la pared del Niño Borracho. Es una colezione modesta, pero impresiona, ¿no le parece? ¡Hasta poseo el sello del mismísimo Emperador Karl Franz! Tengo también algunos de señores bretonianos, uno de un noble elfo que vino de las lejanas islas de Ulthuan... Comencé a cultivar questa afición por éste de aquí, el que está intacto. Lo encontré por casualidad en mi Tilea natal cuando era un muchacho en la mina, pegado a un rollo de pergamino que estaba manchado por garabatos incomprensibles. Ya no lo conservo, pues un hombre que parecía un caza-recompensas me lo quitó, aunque me dio a cambio una pieza de plata. Nadie ha sabido decirme aún a quién podría pertenecer, pero debe ser un noble pobre de imaginación, perce ¿quién usaría de emblema algo tan triste y soso como tres palos cruzados?

Mientras tanto, en otra línea temporal de un universo alternativo...

¡Espérese un momento, querido amigo! Aquí, en el Muchachuelo Achispado, no se cambia de cadena hasta que termine el informativo del canal cardenalicio. Me gusta porque en otros medios suavizan las noticias para no asustar a la gente, pero ellos nunca temen decir la verdad por dura que sea. Por ejemplo, hace nada han hablado de esos grupos de jóvenes que organizan orgías de festividad en parajes salvajes. Se llaman Rabas o Aves, no me enteré muy bien por el bullicio del local. Imagine los salvajes actos de depravación y desenfreno que una juventud maleada y alejada del camino recto pueden hacer si se les da la libertad de hacer lo que quieran. Algo así no puede permitirse; cualquiera podría ser uno de ellos, acercarse a alguno de nuestros buenos jóvenes o jovencitas y lavarle el cerebro a algún incauto con sus mentiras. ¡Con lo bien que estarían aquí por ejemplo, alejados de las malas influencias, sin meterse en líos y tomando pintas a un buen precio! Incluso me dan lástima. ¿Por qué no harán lo mismo que todo el mundo?




La recomendación de esta semana va dedicada a motivar el trabajo, aunque no es descartable a la hora de jugar. A veces queremos ponernos a pintar o a realizar algún trabajo de modelismo y a mí personalmente me gusta poner algo ameno, agradable, que incite a estar activo para tenerlo de fondo y que no distraiga. En ese tipo de situaciones cuento con el apoyo de Afro Celt Sound System; sistema de sonido afro-celta. La verdad es que su nombre describe muy bien su estilo, aunque no por ello voy a dejar de escribiros la parrafada de rigor. :P

Pese a no tener un estilo ambiental crean un buen ambiente, que en el fondo es de lo que se trata. Combinan las percusiones africanas con otros instrumentos como whistles y violines, aparte de hacer uso de una gran variedad de instrumentos como guitarras acústicas, bajo, dulcimer, piano... todos ellos desperdigados entre sus temas. No tienen un ritmo predefinido a la hora de crear su música y tampoco abusan de ningún elemento en concreto. También usan elementos vocales a modo de coros en bastantes canciones. Podemos escuchar temas que inciten a bailar como a relajarse. Ninguno de sus discos deja indiferente y como digo, tampoco desentona si lo ponemos durante una partida (o fiesta, ¿por qué no?); personalmente no conozco a nadie que se haya quejado y más de uno que ponía caras antes de escucharlos han tenido que reconocer que suenan muy bien.

Recomendaciones: Release, Seed, Anatomic


Y los enlaces a Youtube de rigor:



lunes, 8 de octubre de 2012

¡Otro campeonato de Pauper!

El viernes, Endakil, en su blog Diario de un Friki, anunció que este sábado día 13, en la Tienda del Barbas (Barakaldo) se celebra de nuevo un torneo de Pauper (para quien no esté muy al tanto, Pauper es Magic sólo con cartas comunes).



Recomiendo a todo aquel que pueda acercarse que lo haga (basándome en la experiencia del anterior torneo de Pauper, que estuvo muy bien). Seguramente me acerque por allí con mi fiel escriba skaven y con algún otro amigo.

¡Nos vemos en Barakaldo!

viernes, 5 de octubre de 2012

Los cómics de Magic: the Gathering. Shadow Mage



Continuando con los viejos cómics de Armada sobre Dominaria, hoy os traigo la primera parte de la saga de Jared Carthalion, el Mago Sombrío, un joven marcado por el destino (¿o las circunstancias?) que recorrerá todos los senderos de la magia buscando venganza por la muerte de su padre. No os cuento más: vedlo por vosotros mismos.

The Shadow Mage 1

The Shadow Mage 2

The Shadow Mage 3

The Shadow Mage 4

jueves, 4 de octubre de 2012

Un regalo para Rametep (relato no-tan-clásico)


El último grupo de Acechantes Nocturnos que Kreesqueek había mandado a explorar las vías de acceso a las alcantarillas de Miragliano había regresado. El asesino vestido de negro y sus acólitos Eshin habían sido contratados por un clan guerrero y enviados con la misión de enviar las reservas de agua de la ciudad como primera medida antes de realizar un asalto a gran escala.

- Entrada sur cerrada-cerrada, maestro. Puerta pesada, puerta nueva, olor a cosas-humanas alrededor. Guardias en las alcantarillas. Malo-malo.

- Puerta este igual-igual, Maestro – confirmó la segunda expedición.

Un gruñido de frustración reveló los afilados dientes del asesino mientras se volvía al líder del mismo grupo. – ¿Puerta oeste? ¿Lo mismo allí? Habla-habla. -

- Ehr, ehm, no Maestro. Puerta oeste abandonada, vieja y oxidada, débil-débil; pero... -

- ¿Pero qué? – gruño el asesino.

- Maestro, túneles corren a través de lugar donde las cosas-humanas ponen muertos en la tierra... -

¡Ah, tumbas-tumbas! Nunca-nunca entenderé las cosas humanas. ¿Por qué desperdiciar una comida como esa...? ¿sin guardias y con una puerta oxidada? ¡Perfecto – concluyó el asesino.

Pero, Maestro. Olidas cosas-muertas allí. Muertos que caminan. -

- Bah, peor son las peleas con las cosas-humanas. Solo huelen mal. Controla tu miedo. Vamos allí. -

El cementerio era antiguo y probablemente, los humanos lo hubieran abandonado muchos siglos atrás. Las enredaderas, el moho y el liquen cubrían todo el lugar y muchas tumbas estaban resquebrajadas o caídas. Los agudos ojos del asesino, para los que la luz de la luna era tan clara como la luz del día, inspeccionaron el lugar. Inmediatamente, se dio cuenta de que muchas tumbas habían sido profanadas y la tierra se agolpaba amontonada por todas partes, como si una manada de animales hubiera escarbado en busca de los cadáveres bajo el suelo. O, quizás, como si los ocupantes de los ataúdes hubiesen decidido salir de sus tumbas excavando desde abajo...

Estas eran señales evidentes de la presencia de muertos vivientes, pero Kreesqueek tenía una misión que cumplir y decidió seguir. Prefería con mucho enfrentarse a los No Muertos que tener que informar al Señor de la Noche de que había fracasado en el cumplimiento de sus órdenes. Los Skavens se escabulleron silenciosamente a través del viejo y siniestro cementerio buscando la cripta que les permitiría el acceso al sistema de alcantarillado de Miragliano.

- ¡Esa! – susurró el asesino, apuntando a una pequeña construcción con una cúpula decorada con estatuas en ruinas y el emblema de la familia noble Biscione. – Nuestro pasaje. Por aquí. -

Los acechantes nocturnos se estaban aproximando a las oscuras escaleras cuando oyeron un extraño ruido procedente de abajo. Era un grito extremadamente alto que asaltaba los sentidos de los skaven obligándoles a taparse las orejas con sus patas. El grito cesó tan repentinamente como había empezado. Un extraño sentimiento de frío y terror se apoderó de los hombres-rata, que tenían el pelo del cuello erizado y sus corazones acelerados. El almizcle del miedo flotaba en el aire.*

Entonces, atacaron los no muertos; guerreros esqueletos tambaleantes con espadas enmohecidas y escudos en sus horripilantes manos salieron de la cripta y los mausoleos y rodearon a los skavens. Estos vacilaron y parecía que estaban a punto de echar a correr, pero Kreesqueek no perdió el control. - ¡No corráis! Si huís, os mataré yo. ¡Todo el mundo! ¡Luchad-luchad! Morirán fácilmente. -

Para demostrarlo, lanzó una estrella arrojadiza al cuello de un esqueleto. La calavera cayó al suelo y, tras un segundo, el resto de huesos explotó.

Espoleados por la presencia del asesino, los acechantes nocturnos se tragaron su miedo, blandieron sus espadas y atacaron. El asesino sonrió. Se preguntó si alguno de sus subordinados se habría fijado en que el efecto devastador de la estrella que había lanzado se debía al polvo de piedra de disformidad y al veneno que impregnaban todas las armas de Kreesqueek. Bien, al menos ahora estaban luchando. El asesino sabía que el mayor arma de sus adversarios era el miedo que inspiraban y que no tenían nada que hacer en un combate cerrado. La lucha terminó rápidamente, pues los bien entrenados adeptos del Clan Eshin habían destruido todas las creaciones nigrománticas recibiendo a cambio sólo algunas heridas menores.

- ¡Os lo dije! ¡Fácil-fácil! Demasiado lentos para el Clan Eshin. Ahora, moveos. -
Los acechantes nocturnos empezaron a descender por la húmeda cripta y, en poco tiempo, llegaron a una gran capilla subterránea. – La entrada bajo el altar – susurró el asesino. – Por allí... ¡esperad! -
Esta vez, el ataque fue mucho más repentino e inesperado. Desde sus escondites en los nichos y tras las columnas de la capilla, bestiales criaturas humanoides saltaron sobre los skavens gruñendo ferozmente.

- ¡Necrófagos-necrófagos! – gritó Kreesqueek mientras desenfundaba sus dos espadas y se lanzaba al combate.



Esta vez el combate fue muy diferente, pues los necrófagos no eran tan lentos como los esqueletos, sino que su ataque era feroz. Aunque los acechantes nocturnos eran más hábiles y estaban mejor armados, los cuerpos de esas horribles criaturas parecían insensibles al dolor y el arañazo más leve de sus garras venenosas o sus colmillos podía ser fatal. En poco tiempo, varios skavens yacían en el suelo mientras sus moribundos cuerpos se retorcían en sus últimos estertores. Probablemente, los hombres-rata habrían sido derrotados de no haber estado Kreesqueek allí, pero el formidable asesino marcó la diferencia en la lucha. El Maestro Edhin se movía con extraordinaria velocidad y sus letales armas de piedra de disformidad cortaban a derecha y a izquierda dejando tras de sí una pila de cuerpos mutilados. Transcurridos unos minutos, la ferocidad de los necrófagos se había desvanecido tras el furioso ataque de Kreesqueek, que los había hecho huir hacia el fondo de la sala. Liderados por el asesino, los tres acechantes nocturnos restantes les persiguieron, pero se detuvieron asombrados cuando vieron hacia dónde se dirigían los necrófagos. Las criaturas se habían agrupado alrededor de un sarcófago de marmol que había tras el altar principal, golpeaban frenéticamente su tapa y lo arañaban gruñendo y gritando de miedo como si estuviesen pidiendo ayuda.

La pesada tapa se deslizó hacia un lado movida por una mano con garras que salió de su interior. Una criatura surgió del sarcófago y todos los necrófagos se tiraron al suelo atemorizados. El olor a muerte y a una antigua podredumbre inundó la sala. Los skavens comenzaron a retroceder asombrados ante esa nueva monstruosidad que, de alguna forma, era similar a los necrófagos que había a su alrededor, aunque también parecía distinta. Esta criatura era mucho más grande y poderosa, aunque su cuerpo estaba deformado y encorvado, con rasgos parecidos a los de los murciélagos que poblaban los túneles. No obstante, el fulgor de los ojos verdes de la bestia, dotados de algún tipo de diabólica inteligencia, hizo sentir a los skaven que eran mirados como si fueran meras presas. De repente, mientras emitía un agudo grito, les atacó a una velocidad increíble. Dos skaven fueron empalados por las enormes garras del monstruo antes de que siquiera pudieran levantar sus armas para defenderse. El acechante se volvió para correr, pero la criatura era demasiado rápida y lo partió en dos con sus poderosas garras.

Kreesquéek era un buen luchador y no iba a dar la espalda a un oponente como ese; así que mantuvo la guardia atenta dispuesto a todo. La criatura se inclinó y, sin perder de vista al asesino skaven, comenzó a beber la sangre de los cuerpos destrozados de los acechantes nocturnos. Kreesqueek comprendió en ese momento a lo que se enfrentaba. ¡Un Vampiro! – pensó el asesino. - Por eso cosas-humanas no vienen por aquí. -

La cosa saltó de improvisto y se quedó suspendida del techo de la capilla con su obscena cabeza completamente girada para no perder ni por un instante de viasta al asesino skaven. Kreesqueek dio unos cautelosos pasos en dirección a la entrada. Entonces se quedó lívido: podía percibir el olor de los necrófagos cerrando un círculo tras él como depredadores con movimientos bien coordinados. Kreesqueek se dio cuenta de que su única oportunidad era acabar con el vampiro, este miraba intensamente desde el techo las espaldas del skaven: el halo verde y borroso que rodeaba las armas representaba una amenaza para la criatura no muerta, pues el sabor del mordisco le recordaba el de armas similares antaño y no quería repetir la experiencia. Los necrófagos estaban ya demasiado cerca, así que Kreesqueek hizo un movimiento. Lanzó una de sus estrellas en dirección al vampiro, pero la criatura la desvió con su garra y respondió siseando una serie de palabras arcanas mientras señalaba con la punta de su dedo en dirección al asesino. Al principio, Kreesqueek no percibió ningún cambio; pero, en un instante, las armas que empuñaba empezaron a pesarle más y más, y cada segundo que pasana, le resultaba más difícil sostenerlas, pues sus brazos empezaban a fallarle. Cuando intentó moverse, sintió que su cuerpo respondía con pereza y lentitud. Con horror, el asesino contempló cómo el pelaje del lomo se le volvía gris y comenzaba a caérsele. La suya no era una raza longeva y los poderes nigrománticos que lo habían hechizado hacían que cada segundo que transcurría le pareciera un mes. Había llegado su hora. A Kreesqueek le invadió el pánico y se giró para echar a correr, pero su cuerpo ya no podía sostenerlo y cayó al suelo para no volver a levantarse jamás.

Mientras los necrófagos se daban un banquete con los cadáveres de los acechantes nocturnos, el Vampiro Strigoi cogió las espadas del asesino de la pila de polvo y huesos que era todo lo que quedaba del skaven. Durante un momento, la criatura admiró las armas fascinado por la deslumbrante energía verde que irradiaba sus hojas. Después, se retiró a un oscuro aposento donde soltó las espadas sobre un montón de armas, joyas y otros objetos arcanos que había ido acumulando en el transcurso de los siglos de su existencia. Una extraña sonrisa surcó su arrugado rostro. – Un nuevo regalo para Rametep... hermoso y deslumbrante – susurró el minstruo, frotándose las manos mientras su risa maniática sonaba en la oscuridad.


*N. del T. ¿Cómo? ¿Quién es el responsable de que no extirparan las glándulas del almizcle del miedo a la camada enviada a Miragliano? Eso es lo que les ocurre a los miembros del Clan Eshin que no borran bien su rastro. Frustrante-decepcionante...


miércoles, 3 de octubre de 2012

Van Horstmann: la novela y los rumores



Uno de mis personajes preferidos del mundo de Warhammer es el insidioso y ladino Egrimm van Horstmann, Gran Hechicero de Tzeentch. Ya he publicado tres entradas hablando de él (esta, esta y esta), así que no me extenderé demasiado sobre él.

Ya había visto hace meses en La Espada de Sogad que se iba a publicar a finales de este año, aunque al final la Black Library ha anunciado que saldrá en Febrero de 2013. Espero que Ben Counter esté a la altura de un personaje como Van Horstmann.

También se rumorea con fuerza por la red que Van Horstmann reaparecerá (junto con Vardek Crom) en la renovación del libro de ejército del Caos (que, según se dice, se retrasará, aunque tendremos una mini-renovación en la White Dwarf, similar a la de los demonios del mes pasado. Más información al respecto en ¡Cargad!).



Me gustaría ver de nuevo a Van Horstmann en los campos de batalla, aunque si sigue la misma línea que el resto de personajes clásicos renovados en 8ª, casi mejor que se lo guarden y nos quedemos con el recuerdo...

Tengo a mi Van Horstmann a punto para ser pintado (sólo le faltan los dos brazos del dragón, perdidos en un accidente, que esperan su reemplazo "clónico"). Es una miniatura enorme, la más grande de su época (creo recordar que me costó como 8000 pesetas), aunque a día de hoy hay cosas que empequeñecen al pobre Baudross. Mi apuesta es que, si lo sacan, harán algo parecido al grifo del Imperio: un Señor del Caos/Hechicero en dragón, con piezas para montar a Van Horstmann si se desea. por un billetito amarillo. El tiempo dirá.


martes, 2 de octubre de 2012

El asedio más largo (relato clásico)


El Ritual del Despertar tuvo lugar en Zandri durante la estación de las lluvias, cuando el gran río se había desbordado. Zandesh III se levantó de su sarcófago y salió de su pirámide en ruinas para ser aclamados por sus tropas. Rodeando la pirámide por los cuatro costados, los soldados despertados por el ritual habían formado a la espera de sus órdenes. Nada había cambiado, excepto que el Rey y su ejército ya no estaban vivos. El Sumo Sacerdote Ptep, un Sacerdote funerario que había servido a su Rey durante muchos años y y que había realizado los rituales en la cámara mortuoria cada día durante dos mil años, saludó a su señor.

- Salve poderoso Rey, señor de Zandri, gobernante de la eternidad, cuyo reino perdurará durante millones de años. ¡Observad! Vuestras tropas esperan vuestras órdenes. -



Dos siglos después de haber sido enterrado Zandesh, un rey de otra dinastía había construído su pirámide amurallada parcialmente encima de las ruinas de los monumentos erigidas por Zandesh y, lo que era peor, había robado algunas de las finamente trabajadas rocas de su predecesor para construir su pirámide. Zandesh observó el gran portal de esa tumba con sus ojos de lapislázuli. Abrió sus esqueléticos dientes y mordió las vendas de su boca para hablar.

- Este edificio ofende a vuestra majestad! Que se sepa que tan sólo yo gobernaré en Zandri por toda la eternidad. No permitiré lña existencia de ningún rebelde. ¡Adelante mis legiones, asaltad esa tumba, romped los sellos de las bóvedas y matad a todos los sacerdotes que encontréis en ella! -

El ejército aclamó a su señor con el fantasmagórico chasquear de dos mil esqueletos armados levantando sus armas como saludo. A continuación avanzaron, regimiento tras regimiento, entre los cascotes y la arena hacia el gran portal de la tumba de Memnesh IV. Al hacerlo sonó un ensordecedor clamor de antiguas trompetas de cobre en el interior de la pirámide. A lo largo de toda la muralla, los arqueros esqueléticos de Memnesh IV aparecieron a millares. Memnesh había sido un gran guerrero y líder en sus tiempos, y había conquistado muchas tribus en las tierras próximas a su reino. El Sumo Sacerdote del templo mortuorio de Memnesh IV apareció entre las almenas del gran portal.

- ¡Sabed que Memnesh Iv ha despertado para iniciar su reinado de millones de años como único gobernante de Zandri. ¡Quién osa desafiarle! -

Los esqueletos de Zandesh III asediaron la tumba mortificada de Memnesh IV durante doscientos noventa y nueve años. En el año trescientos del asedio Zandesh recuperó los finamente tallados obeliscos que antaño decoraron su tumba. Memnesh, en su insaciable deseo de construir la mejor pirámide que jamás se hubiera erigido, los había borrado poco antes de su muerte y había borrado los jeroglíficos que hablaban de Zandesh y los había reemplazados con los suyos propios. La tumba fortaleza de Memnesh fue totalmente saqueada y su cuerpo arrojado a los buitres y a los chacales.




lunes, 1 de octubre de 2012

El niño borracho (música de batalla, 28)


Últimamente se rumorea que algunos campesinos que viven al otro lado de las montañas han estado sufriendo ataques esporádicos de algún animal salvaje en sus granjas. Normalmente son los lobos que habitan por los bosques, pero es raro que lo hagan en esta época del año ya que aún no escasean las presas. Tengo entendido que a alguno de los aldeanos les han faltado una o dos ovejas, pero quienes se dedican a la cría de bestias más grandes han llegado a encontrarse con escenas más desagradables. Quien me lo contó decía que vio los restos de una de sus vacas despanzurrada en el suelo, con los huesos machacados del todo. El cuerpo de la bestia estaba en una arboleda y bajo él había un árbol joven, derribado por la bestia. Como si le hubiera caído encima, decía el granjero. Yo no me estaba creyendo demasiado su historia, pero Vinyard, el borracho del pueblo, levantó su roja narizota de la barra. ¡Qué más quería él que contar otra de sus historietas! A cambio de un trago, claro. “¡Yo lo vi, vi al monstruo!” decía, mientras daba tumbos hacia el campesino. Cada vez que pasaba junto a ellos oía descripciones increíbles, como que tenía alas emplumadas, que era más grande que una casa, tenía cola de león, garras como las de una gallina enorme, orejas de zorro y la cabeza era como la de un águila. Cambiando de tema, aquí en el Niño Borracho siempre disponemos de habitaciones molto acogedoras si no le apetece pasar la noche fuera.

Mientras tanto, en otra línea temporal de un universo alternativo...

Bienvenido de nuevo estimado cliente. Fíjese en el reproductor televisivo he adquirido para que la gente pueda ver los deportes en el Muchachuelo Achispado; casi puedo ver a la presentadora de los informativos a tamaño real. Por cierto, ¿vio la pelea que salió en las noticias entre los huelguistas y la policía corporativa? No había visto en mi vida algo tan deleznable y vejatorio. ¡Cómo se atreven a actuar así, golpeando tan gratuitamente a los miembros de seguridad del distrito! Intentan hacer ver a la gente con sus pancartas mohosas que no son ellos los culpables de su propia incompetencia. Se quejan de que sus salarios no les llegan para vivir y en vez de trabajar más horas o intentar conseguir diversos empleos, ¿qué hacen? Malgastar su tiempo insultando y enfadando a aquellos que les dan de comer. Tendría que haber visto el descaro del que hacían gala con tal de provocarles y así tener una excusa para golpearles; les hacían burla con las manos hacia el cielo, se sentaban en el suelo como vagabundos... hasta les increparon y todo. El tumulto ha tenido lugar a pocos distritos de este; imagínese, ni que esto fuera la jungla venusiana o algún sitio parecido. ¿Y sabe qué es lo peor de todos ellos? Lo peor no es lo que dicen, es lo que piensan.



Hay montones de grupos que varían su estilo musical con el paso del tiempo, bien por convicción, porque desarrollan madurez a la hora de componer sus temas componer o por obligación de contrato (lo que coloquialmente se conoce como ser unos vendidos). Otros lo hacen por la conveniencia de la época en la que viven, o porque su estilo original no interesa al público mayoritario. Y por último, siempre cabe la posibilidad de que las personas tengan alguna experiencia que las haga cambiar de rumbo. La banda británica Gryphon pasó de tener un estilo puramente acústico medieval digno de escucharse en cualquier mercadillo de la época al rock psicodélico propio de los años setenta.

Pero todo lleva un proceso. En sus tres primeros discos titulados Gryphon, Midnight Mushrumps y Red Queen to Gryphon Trhee respectivamente, podemos apreciar parte de esa esencia que hace de la música psicodélica un portal a la interpretación propia de lo que escuchamos, salvo que con un estilo medieval muy agradable (para mi gusto). También hacen uso de algunas melodías populares como las que emplea Ritchie Blackmore en Blackmore’s Night, en las cuales podemos distinguir flautines, acordeón, órgano, guitarra acústica, percusiones y muchos otros instrumentos. En Raindance, su cuarto disco de estudio, comienzan a introducir algunos elementos más cercanos al pop-rock psicodélico, además de incluir el uso de la voz en algunos temas y de que es más reconocible el uso de la batería que el de otros instrumentos de percusión. Tras cambiar de compañía discográfica sacaron el que sería su último disco de estudio; Treason (traición, ¿tal vez a quienes fueron?) está plagado de referencias musicales de los setenta; guitarreos psicodélicos, toques de funky por aquí y de jazz por allá, además de tener voz en casi todas las canciones. A mi parecer ese no es muy buen disco, si lo comparamos con sus anteriores trabajos.

Por último y para concluir con su discografía, sacaron tras años de silencio varios recopilatorios entre los cuales merece la pena destacar As Curious as It Can Be, un concierto interpretado con el estilo medieval que los caracterizó y Glastonbury Carol, una compilación de temas grabados para la BBC Radio.

Midnight Mushrumps:

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