lunes, 10 de febrero de 2014

El cuento de Roreca (y 2)


(Aquí la primera parte)

La tormenta comenzó a disminuir, y eso me tranquilizó un poco. El viento había despejado el hedor de la tumba y volvió a salir el sol. Me preguntaba si los osos también habrían perecido o solamente aquel al que escuché bramar. Worzel aún continuaba murmurando sobre el lazo blanco que le faltaba, y de la protección que obtendría si la encontrara, cuando de pronto se detuvo como si estuviera congelada. Miró en la distancia y comenzó a ponerse pálida. Oteaba ansiosa el terrón flotante, y volvió a trenzar con esfuerzos redoblados. Yo estaba aterrorizado. Miré en el mapa y vi una sombra oscura acechando hacia un lado. El aire comenzó a apestar otra vez - no tan fuerte como con los muertos vivientes, pero mucho más corrupto. Y sospechaba que la fuente del olor se encontraba aún lejos.

Un farfulleo salvaje resonaba desde el fondo del barranco, y desde la colina se aproximaba corriendo una figura humana algo larguilucha y encorvada. Parecía que Worzel ni siquiera le estaba prestando atención. Al principio me sentí aliviado de que la amenaza fuese tan pequeña. Pero el aroma del humano no era el mismo que el olor corrupto que venía de las montañas. De hecho, el olor ahora era tan fuerte que casi podía sentir cómo desgarraba las protecciones de Worzel. Worzel tiró de una de sus cuerdas invisibles y aparecieron más hadas venidas de ninguna parte. Oculté mi desaprobación. Creó otra luciérnaga para que éstas la siguieran y las envió hacia la montaña, confirmando mi temor de que la amenaza real no había llegado aún.

El sol había sido borrado, esparciendo una sólida oscuridad que venía de las montañas. Su fuerza era insoportable. Los llantos del humano eran ahogados en el batir de enormes alas. Cuando la oscuridad aterrizó, el impacto fue tan grande que las rocas de la cima se partieron y cayeron a nuestro alrededor. La criatura se posó en el cauce del río colina abajo, pero su cabeza se hallaba sobre nosotros. Se trataba de algún tipo de demonio, con la piel ennegrecida y llena de parches de llamas. De sus enormes puños con uñas tan grandes como guadañas cayeron los restos carbonizados de las hadas.

El calor me golpeaba a medida que el demonio se acercaba por la colina; los árboles y arbustos se prendían en llamas a su paso. El humano aún gritaba y arañaba ante nosotros, intimidado por este nuevo peligro. Aplastado por la mano izquierda de la bestia, el demonio destrozó el cuerpo inerte con sus dientes. "Bueno, ese es un problema menos", pensé de manera histérica. "¡Thomil, estúpido, estúpido!", gritó Worzel. "¡El Señor del Abismo! No puedo creer que seas tan estúpido." El demonio alzó ambos puños sobre su cabeza con los restos del humano colgando de su boca. Los lanzó con tanta fuerza hacia nosotros que Worzel cayó al suelo incluso estando bajo la protección de los escudos. La escuché gritar de dolor. Yo aullé. Jadeando, se incorporó sobre sus rodillas y comenzó a gesticular frenéticamente. cerré los ojos y me tiré al suelo. Tal vez el Señor del Abismo no se fijó en mi. Tampoco es que importara; si Worzel moría, yo sería tan útil como si me hubiera ido a cualquier lado. Me preguntaba a cuál de nosotros se comería primero el Señor del Abismo.

Pude escuchar a Worzel tras de mi, mientras murmuraba algo en un último y desesperado intento de luchar contra el demonio. Las pisadas del Señor del Abismo hacían temblar el suelo y su fuerza era paralizadora. Worzel gritó; yo quería correr, pero el miedo me había paralizado. Me llevó un tiempo darme cuenta de que en realidad se estaba riendo. "¡Thomil, estúpido, maravillosamente estúpido!". Abrí los ojos y la vi sonriendo hacia la palma de sus manos. Algunos de los lazos de la tierra estaban cambiando de color, desvaneciéndose desde el rosa al blanco. "¿Lo arrastraste hasta aquí para negarme el poder de las montañas, Thomil? Supongo que no sabías que he estado puliendo mi magia blanca". Giró en círculo sobre si misma mientras el Señor del Abismo bajaba nuevamente los puños. Esta vez se chocaron contra un muro de llamas blancas que se había formado sobre nuestras cabezas. El Señor del Abismo aulló de sorpresa y dolor. El calor se apagó, el sonido se apaciguó e incluso el olor se desvaneció hasta convertirse en una reluciente membrana de luz que nos rodeaba. Pude escuchar al Señor del Abismo rugiendo afuera, pero no sentía el menor temblor mientras clavaba sus garras en la superficie de la esfera de luz. Donde quiera que tocase la esfera volaban chispas y surgían llamas blancas.


El Señor del Abismo bramó, pero parecía distante. Worzel lo observó intensamente, mientras trenzaba los lazos de las tierras con sus dedos. Frustrado por la impenetrable luz que nos rodeaba, el Señor del Abismo rindió pronto su ataque. Expandiendo sus enormes alas, el demonio se lanzó hacia las alturas y voló sobre la montaña. Worzel parecía complacida consigo misma. Volvió a reparar en el aún flotante musgo y observó el parche de oscuridad moverse desde el centro a uno de los bordes. "Pobre Thomil. Debiste tener más cuidado con lo que jugabas".

Supuse entonces que el duelo había acabado y que Worzel había ganado. El brillo se desvaneció, y Worzel salió trepando del barranco. La seguí, de mala gana - Sin la esfera para protegernos, no estaba seguro de que el Señor del Abismo no regresara. Worzel se dio cuenta de que me retrasaba y sonrió. "No te preocupes, Roreca," y volvió a sonreír. "No pasará mucho tiempo antes de que Thomil se vea obligado a abandonar este plano, y estoy segura de que pasará siglos curándose. Mientras tanto es hora de reclamar nuestros botines de guerra". Sabía lo que eso significaba. A menudo, cuando un mago es desterrado de un plano en el calor de la batalla dejan lazos sin atender. Avanzamos por las montañas hacia la última localización de Thomil. Pudimos haber llegado allí mucho más rápido, pero parecía disfrutar de la escalada. Estaba pensando en algo, algo que la excitaba.

El Señor del Abismo se enfureció por un momento, pero con el tiempo acabó cansándose de descargar su furia sobre la vida salvaje de Ergamon y su flora: cuando miré el mapa de Worzel unas horas más tarde, el punto negro había desaparecido. Un fino humo aceitoso flotó en el aire durante lo que quedaba de día. Cuando llegamos al lugar en el que Thomil había caído, lo único que vimos fue un humeante cráter silbante. No pude encontrar ningún lazo de tierra. Incluso, más debió haber ocurrido en el duelo con Thomil que su derrota, porque Worzel ni siquiera parecía decepcionada. "Creo que es hora de otro viaje a Cabralin, Roreca", dijo ella.


domingo, 9 de febrero de 2014

El cuento de Roreca (1)

Allá por el año 1994, salió a la venta una "Guía de Bolsillo para el Jugador" de Magic the Gathering. En ella se encontraba este relato, escrito por el mismo Richard Garfield en persona. No os hago spoiler al deciros simplemente que resulta un documento bastante curioso, dado que su trasfondo no parece haber cambiado nada.

***
El plano Ergamon no la impresionó con sus picos colosales y fauna exótica. Por supuesto, palabras como "colosal" y "exótico" apenas tenían significado para Worzel, porque ellos presuponían que todo era "promedio" o "normal" en Dominaria, las cuales no eran suposiciones que hiciese Worzel por ahora. De modo que no era una sorpresa que ella no estuviera impresionada. Yo lo estaba, me di cuenta.



Ergamon es un pequeño y escondido plano. Por lo menos es lo que Worzel me dijo, a pesar de que parecía tan inmenso como cualquier otro lugar que ya hubiera visitado. No tengo ni idea de lo que ella entiende por escondido. Para mi escondido es una taberna de mala muerte en la cual pueda escapar de las atenciones, o un mundo de árboles  con una gruta oscurecida por el bosque que la rodea. Para alguien que tiene diferentes formas de ver y viajar entre mundos como Worzel, tal vez los planos pueden estar "escondidos" de algún modo. ¿Pero qué puede oscurecer la visión de un mago que puede ver entre los planos? ¿Algún tipo de plano boscoso? Pensar en lo que Wozel significa suele hacer que me duela la cabeza, así que he aprendido a dejar de preocuparme por ello.

Nos encontrábamos en el fondo de un barranco entre dos de las montañas de Ergamon. La brisa era seca y estaba sutilmente perfumada. La base de la montaña unía el barranco con una ladera negra manchada con los surcos de arroyos goteantes. A unos cien metros del barranco podíamos ver la formación de un río.

Worzel estaba examinando las ruinas de una estructura construida con brillantes rocas negras. Cada piedra era tan grande como un caballo. Ocasionalmente murmuraba alguna clase de conjuro, o tiraba algún extraño instrumento tan fino como el aire con el que podría atravesar la roca. Cuando quedara satisfecha, el instrumento desaparecería. Los Caminantes de Planos viajaban ligero.

Vinimos a Ergamon para buscar lazos. Los magos usan lazos para conectar las tierras de los planos, de las cuales extraen la mayoría de su poder. En cuanto encontramos un lazo, Wozel establece un vínculo con él, y entonces puede extraer maná de ese lazo. Encontrar esos lazos es mi trabajo. Y soy bueno en ello; creo que es porque suelo mantener los pies en el suelo.

Ocasionalmente vamos en busca de algo por lo que ella se interesa, como un dispositivo, un lugar o tal vez una criatura de algún tipo. o una pila de piedras negras. Nunca puedo predecir qué cosas van a interesarla ni qué se pasará por alto. En ocasiones se pasa días examinando algo y luego lo abandona sin comentario alguno. Otras veces pega un grito y me muestra un caleidoscopio de colores emitiendo desde su mano, o una piscina de un líquido chispeante, o incluso aveces algo que ni siquiera puedo ver. Ella dice que esas cosas tienen lazos como los de las tierras, y que también los une a ella. Ya nunca suelo preguntarla qué hacen esos lazos por ella. Hay veces en que entiendo su respuesta, pero la mayoría asiento y muevo mi cola mientras ella intenta expresar algo que no puedo comprender. Otras veces me despacha con una explicación ligera. Sospecho de que ni siquiera ella lo sabe del todo.

Estaba echando un sueñecito, junto a un montón de piedras. Wozel estaba sentada junto a mi, leyendo un pergamino que se había traído de ninguna parte, cuando mi pelaje comenzó a erizarse. Empecé de sorpresa - su campo de alarma acababa de activarse. Eso solía significar que otro mago andaba cerca, lo cual significaba que iba a haber problemas.

Tengo una teoría sobre por qué los magos pelean tanto. Los cachorros pelean cuando los cachorros. Lo llamamos jugar a pelear, pero puede volverse bastante serio. La cosa es que no pueden herirse de gravedad el uno al otro. Su segundo par de dientes aún no ha salido, los sacos de ácido de los machos aún contienen agua y las hembras no han alcanzado su crecimiento álgido. Creo que los magos pelean tanto porque tampoco pueden herirse demasiado el uno al otro. Con una infinidad de lugares a los que huir y su magia personal para protegerlos, los magos no pueden sufrir muchas pérdidas.

Creo que Worzel diría que ella lucha para proteger sus dominios. Sus preciosos lazos están amenazados por otros Caminantes de Planos. Ella también diría que pelea porque la atacan. Eso es cierto, y ella ataca en anticipación a esto. Los Caminantes de Planos hacen amistades, pero los caminos de esas amistades son como los caminos de los planos; inestables y a menudo violentos. Los mejores amigos de Wozel fueron antiguos oponentes de duelo.

Solo había estado en unos pocos duelos por entonces, y Worzel me había contado que si no permanecía atento es posible que no pudiera protegerme o llevarme con ella si se veía obligada a retirarse. También me dijo que si me rezagaba constantemente me daría de lado, a pasear de haberlo hecho tres veces como mucho. De modo que no estaba seguro de a qué distancia mantenerme de ella en estos momentos.

Hizo un gesto y sacó un puñado líquenes llenos de mugre de ninguna parte. El terrón de mugre goteaba, y el liquen parecía tres árboles en miniatura, sobre los cuales colgaba un diminuto arcoíris. Miré hacia arriba y vi un arcoíris real en la distancia. Alcé mi cabeza para ver con mayor claridad: un mapa del tamaño de su mano mostraba ríos corriendo entre sus dedos, y pequeños lagos de montaña reflejaban las nubes. Ella suspiró "Thomil". Su suspiro me hizo tiritar. Sabía que Thomil era otro Caminante de Planos, y que se trataba de uno poderoso por lo que contaba Worzel.

Me acerqué al terrón de mugre, intentando ver a Thomil. Worzel me miró y sopló la parte superior del mapa, elevando una nube de polvo que me hizo apartarme estornudando. Esperó a que la nube de disipara y comenzó a rebuscar frente a ella con ambas manos, como si se estuviera preparando para tocar un harpa invisible. Ya había visto esto antes: estaba reuniendo sus lazos para la batalla. Se podría decir que sus manos y dedos desaparecían y reaparecían, como en un destello. En seguida logré ver algunos de los lazos de las tierras en sus manos. Tomó algunas de las líneas y comenzó a trenzarlas. Puedo ver por qué los magos no mantienen sus lazos trenzados para poder extraer su poder de ellos en cualquier momento. Las energías que crepitan a través de los lazos son inmensas, incluso para aquellos que se mantienen cerca, dejando solo al mago que los mantiene en su mano. Sería como dejar una tetera en ebullición para que pudieras hacer té en cualquier momento. A excepción de que el mago es la tetera.


Worzel tiró del aire como si se tratara de una cuerda invisible. Hubo un estruendo y del aire aparecieron media docena de seres alados. "Scryb's", pensé, y me hice a un lado. Tocaron el suelo y se quitaron el polvo de encima, zumbando de manera furiosa entre ellas. La empalagosa fragancia de aquellas maravillas ligeramente entradas en años colmaba el aire. Una de las Scryb se giró hacia mi y dijo "Kawa buje nor Ro-ree-ka Kamf", pronunciando las erres como lo hacía una Scryb, y todas rieron. No estoy seguro de lo que significa, pero eso fue lo que me llamaron; "Roreca Kamf", que significa capa Roreca. No me gustan las Scryb; una vez varias de ellas me robaron un pedazo de pellejo de mi espalda para hacerse una manta. Worzel lo arregló, pero dolía como un millar de agujas, y dado que su magia curativa no es tan buena como lo pudiera ser, ahora tengo un tatuaje en lugar de piel. Worzel chasqueó sus dedos y apareció una luciérnaga. Las Scrybs aún se reían escandalosamente pero Worzel les echo una mirada fulminante y se calmaron. Worzel ondeó su mano y la luciérnaga se fue a toda velocidad mientras las Scrybs la seguían. La luciérnaga guiaría a las Scrybs a donde Worzel quisiera enviarlas. Esperaba que no regresaran - y las Scrybs raramente lo hacían.

Worzel arrancó el aire con la mano nuevamente y esta vez apareció un oso de ninguna parte, trayendo consigo el frío y húmedo aroma del bosque profundo. Se levantó brevemente sobre dos patas, volvió a posarse y sacudió su hocico ante nosotros. Tras eso apareció de repente otro oso. Los osos siguieron sus propias luciérnagas. No hay ni osos ni Scrybs nativas de Ergamon, pero dado que Worzel no tenía lazos con las criaturas locales debía llamarlas desde otros planos.


Me di cuenta de que Worzel tenía un lazo azul en su mano que aún no había movido. Esperaba que no la hubiera trenzado. En el último duelo fuimos asediados por serpientes marinas, las cuales habían ganado el acceso al plano que ocupamos a través del mismo lazo con la tierra, según Worzel. Todo lo que se es que trenzó el lazo y de repente el mundo tenía titánicos dientes con sarro y unos fríos ojos negros tan grandes como yo mismo. Observé los lazos de las tierras que había trenzado: varios lazos verdes y uno rojo. Los lazos verdes eran de donde procedían las Scrybs y los osos. El lazo rojo podría tratarse de los destellos y truenos que venían de la distancia. Pude ver la manera en que el lazo rojo se tornaba en rojo oscuro y cómo crecía más brillante al compás del sonido del trueno, como una arteria rellena de sangre.

Me preguntaba lo que estaría haciendo ese Thomil, cuando Worzel pegó un agudo suspiro. "Magia negra", la escuché murmurar con una mezcla de sorpresa y decepción. Entonces se oyó el sonido de un estallido procedente del peñasco más cercano, un sonido que me hizo tiritar acobardado: el lamento de un oso siendo atemorizado hasta morir. Me vi a mi mismo aullando antes de recobrar la compostura. Worzel parecía sombría pero no articuló palabra alguna, pues estaba concentrada en sus lazos.

Pude olerlo antes de que se pusiera a la vista en el barranco, algo podrido. Incluso parecía que Worzel había notado el hedor durante un momento. Las criaturas comenzaron a arrastrarse por la ladera hacia el claro en el cual nos encontrábamos. No podría asegurar si se habían marchado a cuatro patas o dos, o tal vez tres; solamente podía asegurar que aquellas bestias ya no estaban vivas, sino que simplemente se movían. Avanzaron con paso cada vez más paulatino hasta que se detuvieron. Los muertos vivientes rechinaron los dientes y clavaron sus garras en las barreras invisibles que los mantenían a raya. Worzel no pudo contener los signos del dolor que sufría al tratar de cerrar la grieta; para ella, repeler aquellas cosas decadentes por si sola era muy costoso.



"¿Dónde estás, Condado Cabralin?", oí que decía con un tono de queja en su voz, mientras continuaba tejiendo. Cabralin era el lugar donde nos encontrábamos poco antes de llegar a Ergamon, un plano pacífico lleno de colinas rocosas y llanuras. El condado era el lugar en el que encontré un lazo blanco. Me percaté de que había trenzado el lazo azul, y miré con nerviosismo a mi alrededor en busca de serpientes. Hizo un gesto hacia el cielo y comenzaron a arremolinarse nubarrones negros, y el viento comenzó a soplar. Señaló a los muertos que seguían forcejeando en la colina, y comenzaron a elevarse hacia el cielo dejando tras de sí una fina lluvia de telas rasgadas y trozos de dientes. Los vi ser engullidos por la tormenta ahora desatada en el cielo. "Lo siento, mis pequeñas hadas", murmuró Worzel. Supongo que también fueron succionadas hacia la tormenta.


(mañana sigue)

sábado, 8 de febrero de 2014

40K Revolution: Informe de batalla (Lobos espaciales vs. Tiránidos, parte 3)

Hoy concluyo con la narración del informe de batalla de 40K Revolution que jugamos Ragnor y yo el lunes. Podéis ver aquí la primera parte y la segunda parte.

Seyabet, capitán de los Mil Hijos, continuaba observando con su visión psíquica a sus ancestrales enemigos, los Lobos Espacviales, luchar por sus vidas en la superficie del planeta Ilgnus VI. Los fenrisianos trataban de recuperar una antigua Plantilla de Construcción Estándar de entre las ruinas, en mitad de una invasión tiránida.

Los tiránidos avanzan. 


Tras la masiva llegada de refuerzos tiránidos, los fenrisianos se prepararon para tratar de hacerse con la PCE y escapar. El Sacerdote de Hierro se dirigió a las ruinas centrales, protegido por el dreadnought, y encontró rápidamente la PCE, desenterrándola con su servobrazo. Mientras tanto, el Dreadnought abría fuego con su cañón de asalto sobre el zoántropo que flotaba junto al templo. La mayoría de los proyectiles se desintegraron contra el escudo psíquico de la criatura, pero uno de ellos penetró, reventando el cráneo del tiránido y esparciendo trozos de cerebro por toda la zona. La resolución de los espinagantes flaqueó, y los exterminadores de la guardia del lobo redoblaron sus esfuerzos, aplastando a varios de ellos. Lejos de la influencia de la Mente Enjambre, los gantes huyeron.

Los Guardias del Lobo resisten y ponen en fuga a los gantes.


Los Colmillos Largos, tras haber derrotado y puesto en fuga a las gárgolas, hincaron sus rodillas en tierra y dispararon contra los guerreros tiránidos, tratando de eliminar el último vínculo de la horda tiránida con la Mente Enjambre. Sin embargo, los campos voltaicos de las criaturas los protegieron, y tan sólo uno de los guerreros tiránidos cayó con la andanada de los fenrisianos. El Whirlwind erró el disparo, alcanzando de refilón a la marea de gantes, pero sólo una de las criaturas cayó. Los mantifexes continuaban combatiendo contra los cazadores grises y el sacerdote rúnico, abatiendo a tres de los fenrisianos. Aunque las bestias recibieron algunas heridas, continuaron combatiendo.

Los mantifexes prosiguen la matanza.


Las hordas tiránidas parecían inagotables. Nuevas progenies de hormagantes, termagantes y gárgolas entraron como refuerzos. Los hormagantes se dirigieron con rapidez hacia el templo, ocupado por los exploradores lobo. Las gárgolas se lanzaron en picado contra los colmillos largos, abriendo fuego. El carnifex, gravemente herido, se giró para asaltar al dreadnought. Los guerreros tiránidos, presintiendo la importancia del artefacto desenterrado por el sacerdote rúnico, se lanzaron a por él. El líctor, tras haber masacrado a todos los garras sangrientas, observó al sacerdote lobo y se abalanzó sobre él.

Otra progenie de gárgolas se lanza contra los Colmillos Largos,
esperando hacerlo mejor que sus predecesoras.


El bióvoro continuó escupiendo minas de bioácido cerca de los cazadores grises, pero las servoarmaduras protegieron a los fenrisianos de los ácidos alienígenas. Las gárgolas abatieron a uno de los Colmillos Largos con sus perforacarne y se lanzaron al asalto. El dreadnought abrió fuego contra el carnifex que se abalanzaba sobre él, causándole algunas heridas. De nuevo, las gigantescas pinzas del carnifex fueron incapaces de transpasar el blindaje del dreadnought (¡festival de unos!). Los hormagantes se lanzaron furiosamente contra los exploradores lobo que ocupaban el templo, avasallándolos por pura superioridad numérica y acabando con dos de los fenrisianos. Las gárgolas lograron abatir al sargento de los Colmillos Largos con sus bioplasmas. Los mantifexes sufrieron un duro castigo, y dos de ellos perecieron, no sin antes llevarse consigo a dos cazadores más.

"La bestia quedó cegada por mis destellantes reflejos. Aproveché y golpeé a líctor, causándole heridas de cierta gravedad"
Extracto de la saga de Ragnorn Ragnorsson, sacerdote lobo.


El sacerdote lobo combatió valientemente contra el líctor, y su pantalla de conversión detuvo la mayoría de los golpes de la bestia, transformando la energía cinética de los impactos en luz. La bestia alienígena quedó cegada por el fogonazo, y el sacerdote lobo golpeó sin piedad. Sin embargo, se dio cuenta de que una de las garras del líctor le había hecho un corte superficial. La toxina estaba en su sangre, un veneno alienígena tan potente que ni su poderoso sistema inmunitario podía vencer. Mientras tanto, en el centro del campo, los guerreros tiránidos desmembraron al sacerdote de hierro sin mucha dificultad.

Los guerreros tiránidos despedazan al sacerdote de hierro ante la horrorizada mirada de los guardias del lobo.


El sacerdote lobo activó su medibot, aprovechando que el líctor continuaba cegado, para purgar la toxina de su organismo. El dreadnought y los exterminadores de la guardia del lobo se encararon hacia los guerreros tiránidos para tratar de recuperar la PCE y abrieron fuego. Cuando la tormenta de proyectiles amainó, tan solo uno de los guerreros tiránidos seguía en pie, herido y ardiendo (¡malditos lanzallamas pesados!). El Whirlwind abrió fuego contra la marea de gantes, destrozando a seis de ellos.  Los cazadores grises asaltaron a las gárgolas que rodeaban a los colmillos largos, y pronto abatieron a los horrores alados. En el otro flanco, los cazadores grises con el sacerdote rúnico acabaron con el último mantifex. En el centro, los guardianes del lobo cargaron contra el guerrero tiránido superviviente. La bestia era rápida, y acabó con uno de los fenrisianos, pero la superioridad numérica y los martillos de trueno finalmente acabaron con el xenos. Tan solo en el templo se impusieron los tiránidos, cuando la marea de hormagantes engulló a los exploradores lobo. Tan sólo uno de los fenrisianos sobrevivió. Los nervios le fallaron, y huyó, perseguido por los alienígenas. Seyabet se regocijó en su astronave al visualizar al veterano Lobo Espacial huir cobardemente.

¡Corre, cobarde, corre! xD


Una inagotable marea de tiránidos seguía entrando en el campo de batalla. Los exterminadores recogieron a toda prisa la PCE que había desenterrado el sacerdote de hierro y se dirigieron hacia el Rhino mientras el dreadnought se interponía en el camino del carnifex para permitir la retirada de la Guardia del Lobo. Sin una guía, el enjambre se hallaba desorientado. Tan sólo el líctor recibió una orden clara de la Mente Enjambre: ataca el vehículo. El alienígena saltó a gran velocidad, abalanzándose sobre el rhino, pero sus golpes no lograron más que dañar el motor. Sin embargo, el conductor logró controlar el vehículo y salió a gran velocidad, asegurando la PCE y, con ella, la victoria.

Los Guardianes del Lobo escapan con la PCE en el Rhino


¡Victoria para los Lobos Espaciales! Finalmente los fenrisianos lograron hacerse con el objetivo y escapar de la marea tiránida. Los cambios que hemos realiqado en el sistema de la segunda edición parece que funcionan bastante bien, aunque los comentaré en otra entrada la semana que viene. ¿Qué os ha parecido?

viernes, 7 de febrero de 2014

Fanhammer ha caído



Ya sé que no es noticia nueva, pero he andado algo ocupado y no he tenido la oportunidad de escribir unas palabras al respecto, así que aprovecho, tras haber leído por la blogosfera algunas opiniones, para entrar un poco en el asunto.

Fanhammer es un blog con una cierta andadura que ha sido cerrado (según parece) por Games Workshop. ¿Y por qué? Pues, básicamente, por su sección de descargas. En Fanhammer podían encontrarse prácticamente todos los manuales de Warhammer y Warhammer 40.000 para descarga directa. Y eso a la malvada multinacional británica no le gusta un pelo. Es más, si escribías en Google "descargar codex", lo primero que aparecía era Fanhammer. Y a eso hay que sumarle el botoncito de las donaciones, algo que se ha puesto de moda últimamente: básicamente, la gente podía donar dinero a una cuenta Paypal, para apoyar la labor de Fanhammer.

En primer lugar, quiero dar mi apoyo (y el de todos los que hacemos la Biblioteca) a los compañeros de Fanhammer. Me parece que el cierre es un atropello por parte de GW, y me posiciono fervientemente en contra de la actitud de la multinacional británica.

Nunca faltan oportunidades para poner esta foto...


Una vez dicho esto, quería comentar algunas cosas:

En primer lugar, el botoncito de las donaciones, y la publicidad en general. Siempre me pareció una mala idea, e incluso creo que es prostituir una iniciativa. Desde el punto de vista legal, es una estupidez soberana (sobre todo si tienes alojado en el mismo sitio material ilegal para descarga), pues hace que pueda considerarse (adecuadamente) una actividad con ánimo de lucro. También me parece que si se hace un blog o una iniciativa similar, se hace porque al autor (o autores) les gusta algo, tienen algo que decir, y quieren compartirlo. La publicidad y el dinero lo manchan, desprestigian la iniciativa.

En segundo lugar, he visto cómo ahora que Fanhammer ha caído, sus numerosos detractores han surgido de debajo de las piedras para criticar su trabajo. Entiendo que a muchos les puede no gustar Fanhammer. Entiendo muchas de sus quejas, pero me parece una cobardía soltarlo todo en este momento. Pese a las diferencias de opinión que puedan tener los autores de los blogs, creo que en este caso debemos ser una piña. La desaparición de Fanhammer no beneficia a nadie (a nadie más que a GW, claro).

Por último, respecto a los derechos de autor. Todos conocemos la ley. Todos sabemos que es ilegal descargarse material protegido por copyright. Y todos sabemos que es una ley injusta. Y es el deber cívico de todo ciudadano desobedecer las leyes que considera injustas. Si todos fuésemos borregos que acatan las leyes sin pensar, todavía estaríamos en la Edad Media (y, por lo que se ve por el panorama político-social en este país, camino vamos de ello). El derecho de pernada también fue una ley, o que las mujeres no pudiesen votar. Eran leyes injustas, y la gente las desobedeció y cambiaron las cosas.

En definitiva, que se puede estar o no de acuerdo con el trabajo de Fanhammer, pero los de GW son unas auténticas ratas carroñeras, una multinacional deleznable y prepotente que se está pudriendo desde el interior por la escasa calidad de casi todos sus productos, por sus precios abusivos y por sus despóticos abusos y crueles menosprecios a las mismas personas que mantienen su negocio: los jugadores.

¡ÁNIMO, FANHAMMER!

miércoles, 5 de febrero de 2014

40K Revolution: Informe de batalla (Lobos espaciales vs. Tiránidos, parte 2)

Continúo con el informe de batalla de 40K Revolution que comencé  narrar ayer.

Los exploradores lobo entran por el flanco

El Capitán Seyabet de los Mil Hijos se concentró para ampliar su visión bruja y permitirle ver por encima de la lluvia de esporas micéticas que las gigantescas astronaves tiránidas arrojaban incesantemente sobre el planeta Ilgnus VI. El campo de batalla en el que sus ancestrales enemigos, los Lobos espaciales, batallaban contra los tiránidos, se hizo claro de nuevo. Observó cómo los exploradores lobo se acercaban hacia el flanco izquierdo, tratando de asegurar el templo contra las crecientes hordas tiránidas. Los fenrisianos escucharon la orden del sacerdote lobo por sus intercomunicadores: "¡Disparad!", y descargaron una lluvia de muerte sobre los alienígenas. Los cazadores grises abrieron fuego al mismo tiempo que el bólter de asalto del rhino, barriendo a un buen número de gantes. El lanzallamas del dreadnought descargó una lengua de fuego sobre los gantes que se hallaban cerca del objetivo (la PCE enterrada en las ruinas del centro del campo), pero las pequeñas bestias eran muy rápidas, y sólo una pereció. Más letales para los xenos fueron los cohetes disparados por el whirlwind, que abrieron grandes agujeros en las líneas de los tiránidos.

Los Lobos espaciales disparan contra la marea tiránida que se aproxima
mientras el dreadnought toma posiciones en el objetivo.

Los exploradores lobo, con fría eficiencia, se acercaron al templo, infestado de hormagantes, y lanzaron granadas de fragmentación sobre las bestias. El espacio cerrado y el gran número de hormagantes sellaron el destino de los alienígenas, y siete de ellos saltaron en pedazos. Tras diez milenios, los Lobos espaciales seguían siendo fríamente eficientes, pensó Seyabet. Los colmillos largos abrieron fuego, descargando una lluvia de proyectiles contra los gantes y los guerreros tiránidos que se acercaban por el flanco derecho. Cuando el humo se disipó, los cadáveres de algunos gantes estaban esparcidos por el terreno, pero las bestias de mayor tamaño habían salido incólumes de la tormenta de fuego. El colmillo largo armado con cañón láser apuntó contra el monstruoso carnifex, hiriendo de gravedad a la bestia.

Los guardias del lobo y los cazadores grises disparan a los genestealers.

Los exterminadores de la guardia del lobo se giraron y abrieron fuego contra la mermada progenie de genestealers que se acercaba a ellos, acabando con una de las criaturas. Los colmillos largos bajo el mando del sacerdote rúnico también se giraron para apoyar a sus hermanos, y acabaron con la bestia que lideraba la progenie con sus rifles de fusión.

El dreadnought abre fuego con su cañón de asalto...

En el centro, junto al principal objetivo de los Lobos espaciales, el dreadnought se encaró contra el monstruoso tirano de enjambre, que se acababa de levantar, gravemente herido. El cañón de asalto escupió una lluvia de plomo que ni la robusta constitución del xenos ni su escudo de energía psíquica pudieron detener. El tirano de enjambre cayó de nuevo.

...¡y el Tirano de enjambre cae de nuevo!

En el flanco derecho, los garras sangrientas continuaron luchando contra el líctor, tratando de ganar la gloria, pero sólo hallaron muerte. Otro de los garras sangrientas pereció, aunque continuaron luchando. Repentinamente, el cielo se oscureció cuando una gigantesca bioforma tiránida voladora pasó sobre el campo de batalla, descargando una progenie de gárgolas sobre los colmillos largos. El sacerdote rúnico y sus cazadores grises se apartaron cuando el suelo estalló frente a ellos, y tres criaturas serpentiformes surgieron de la tierra, agitando sus brazos como cuchillas. Una inagotable marea de gantes surgió de la retaguardia de los tiránidos, lista para masacrar. Parecía que los alienígenas no se terminaban nunca: por cada uno que los fenrisianos mataban, dos más ocupaban su lugar.

Las gárgolas descienden sobre los colmillos largos

Los mantifexes surgen del suelo frente a los cazadores grises

¡La marea de gantes es inagotable! ¡Buajajajaja!

Las gárgolas abrieron fuego con sus armas simbióticas, pero no lograron perforar las servoarmaduras de los colmillos largos. Los termagantes dispararon inútilmente sus perforacarnes y lanzadardos contra los exterminadores de la guardia del lobo. Incluso el zoántropo fue incapaz de canalizar la energía necesaria para descargar una ráfaga de disformidad sobre los guardianes del lobo.

¡A la carga!

La marea tiránida se lanzó al asalto, pero los fenrisianos estaban preparados, y también eran letales en combate cuerpo a cuerpo, como dolorosamente sabía Seyabet. Los guardianes del lobo se enfrentaron contra una marea inagotable de gantes, aguantando la posición y aplastando a ocho de ellos, así como al genestealer restante. El carnifex se lanzó con furia contra el dreadnought, pero no fue capaz de perforar el blindaje de este (¡¡doble uno!!). Las gárgolas recibieron un severo castigo y huyeron del campo de batalla. Ni siquiera los mantifexes lograron hacer retroceder a los cazadores grises, y sólo acabaron con uno de ellos. Tan sólo el líctor prosiguió con su metódica matanza de garras sangrientas, acabando con dos más de ellos.
(Mañana la emocionante conclusión)

martes, 4 de febrero de 2014

40K Revolution: Informe de batalla (Lobos espaciales vs. Tiránidos, parte 1)

El proyecto no está parado: Ragnor y yo seguimos con nuestra idea de corregir todos los fallos e inconvenientes que (a nuestro juicio) tenía la segunda edición de 40K. En su día hicimos lo que llamamos 40K Reloaded, pero estamos trabajando en la siguiente versión, a la que hemos llamado provisionalmente 40K REVOLUTION (sí, como las películas de Matrix xD).

Por fin tenemos terminado el reglamento (que es el de la segunda edición con nuevas reglas de combate y vehículos, así como otros cambios menores en varias áreas) y un par de Codex (Lobos espaciales y Tiránidos), y decidimos hacer una partida de playtesting y convertirla en un informe de batalla. Ragnor se puso al frente de sus lobos espaciales, mientras que yo encarné el papel de la Mente Enjambre, y el Niño Borracho tomaba notas y fotos.

Dado que los Tiránidos no tienen cronistas (ni lenguaje escrito, que se sepa) y que si los Lobos Espaciales narraban la batalla como una de sus sagas no iba a ser muy realista (ya sabéis lo exagerados que son los fenrisianos), finalmente he decidido que la batalla se va a narrar desde un punto de vista neutral: un observador de los Mil Hijos: el Capitán Seyabet.

La horda tiránida en primer plano, posando para la cámara xD. Al fondo, los Lobos Espaciales.

La pequeña astronave Orgullo de Próspero orbitaba silenciosamente alrededor del planeta Ilgnus VI, oculta gracias al camuflaje psíquico que podía engañar incluso a las bestias alienígenas. Los paneles de control no cesaban de parpadear con numerosos puntos de luz, y las alamas de proximidad sonaban constantemente. Todo el sistema estaba saturado de esporas micéticas tiránidas. Algunas estallaban, vertiendo grandes cantidades de ácidos orgánicos y toxinas alienígenas; otras vomitaban progenie tras progenie de bestias tiránidas. El planeta estaba perdido.

El Capitán Seyabet se preparó para dar la orden de volver al Ojo del Terror, pero entonces sintió algo. Tuvo una precognición, y fue como un escalofrío que recorrió toda su columna vertebral. Los hijos de Fenris se acercaban.

El despliegue

¿De verdad eran tan osados, tan temerarios, que iban a atreverse a entrar en un planeta infestado de tiránidos en los últimos estadíos de la invasión alienígena? Bien cierto es que el premio merecía la pena, pero había que sobrevivir para reclamarlo. Una plantilla de construcción estándar había sido localizada por el Adeptus Mechanicus en el planeta Ilgnus VI, y por lo que se desprendía de los informes que Seyabet había conseguido, se trataba de una PCE tremendamente valiosa. Parecía que no estaba todo perdido. Quizá los Lobos hiciesen el trabajo por Seyabet.

Las cápsulas de desembarco de color gris entraron en la atmósfera de Ilgnus VI, saturada de extraños gases producidos por las esporas tiránidas. Con una precisión increíble, las cápsulas se estamparon contra el suelo, haciendo saltar en pedazos unas grandes rocas. Los Lobos Espaciales desplegaron sus escasos efectivos cerca de un antiguo templo en ruinas, muy cerca del lugar donde supuestamente se hallaba la valiosa PCE. La vista desde el espacio era fascinante: Seyabet se preguntó si los fenrisianos sentirían miedo ante la inmensa horda púrpura que los rodeaba por todas partes.

Los Lobos desplegaron sus efectivos tratando de contener la marea tiránida, pero una bestia enorme surgió de entre la horda púrpura, rugiendo su desafío y subyugando inmediatamente la voluntad de todas las criaturas menores, que se lanzaron ferozmente contra los Lobos.

Los Colmillos Largos tomaron posiciones en una colina cercana al templo, hincaron sus rodillas en tierra y dispararon sus armas pesadas al líder de la horda y al Carnifex. Un misil Superperforante alcanzó al monstruoso alienígena, derribándolo con múltiples heridas. El cañón láser causó algunas heridas menores al Carnifex, que continuó avanzando imperturbable.

El Tirano se traga 10 heridas de un misil perforante y cae...

El Whirlwind descargó sus cohetes sobre la inmensa horda de gantes que se aproximaba, abriendo grandes boquetes en sus filas. Mientras tanto, los cazadores grises bajo el mando del sacerdote rúnico  tomaron posiciones defensivas y prepararon sus armas para abrir fuego contra cualquier monstruosidad alienígena que surgiese de las ruinas del templo.

El Whirlwind abre enormes boquetes entre los gantes

Los Garras Sangrientas desembarcaron de su rhino en cuanto localizaron una bio-forma alienígena en los bosques, tratando de ganarse la gloria abatiendo al monstruoso xenos (aunque puede que las criaturas tiránidas que se habían introducido en su rhino tuviesen algo que ver). Observaron la monstruosa silueta de un líctor entre los árboles y cargaron. El alienígena soltó los garfios óseos de su torso con un espasmo, sin alcanzar a ninguno de los garras sangrientas. Pero el ímpetu y el fervor de los jóvenes fenrisianos se fue apagando a medida que el líctor seccionaba miembros y cabezas con precisión quirúrgica. El guardián del Lobo que estaba al mando de los garras sangrientas pereció con su sangre convertida en una pasta negruzca y espesa tras un simple roce de la garra del alienígena, y dos garras sangrientas más fueron desmembrados en escasos segundos por el líctor. Pese al tremendo castigo, los jóvenes lobos no se retiraron, y continuaron combatiendo a la bestia alienígena. Ese siempre había sido el defecto fatal de los Lobos, pensó Seyabet: confundían el valor con la necedad.

Los garras sangrientas asaltan al líctor y sufren por ello. 

El Tirano de enjambre se puso de nuevo en pie con un bestial rugido, pese a la gravedad de sus heridas.  El monstruoso carnifex también regeneró parte de las heridas que le había causado el cañón láser de los colmillos largos, y ambas monstruosidades avanzaron por el centro del campo de batalla, hacia la antigua nave espacial estrellada en la que los fenrisianos estaban buscando la antigua PCE. La marea de gantes se abalanzó también hacia el centro, siguiendo la voluntad del tirano, pero los tecno-sacerdotes del Adeptus Mechanicus habían colocado minas en la zona, y las criaturas tiránidas detonaron algunas de ellas. Icor púrpura y trozos de quitina azulada salpicaron toda la zona, pero eso no detuvo el avance de los gantes, férreamente controlados por la voluntad de la Mente Enjambre.

Los gantes avanzan por el centro, sin saber que es un campo minado... ¡¡BOOOOM!!

En el flanco izquierdo, la progenie de Genestealers oculta en el templo se abalanzó sobre los cazadores grises que acompañaban al Sacerdote Rúnico, pero los fenrisianos, probablemente alertados por los poderes precognitivos del sacerdote, se giraron y abrieron fuego, haciendo saltar a varios de los genestealers en pedazos.

Los cazadores grises (en espera) disparan a los Genestealers cuando estos salen de la cobertura del templo.

El tirano de enjambre descargó una ráfaga de puro poder psíquico de la Mente Enjambre contra los exterminadores de la guardia del lobo, acabando con uno de ellos, mientras el bióvoro y el carnifex (con su quiste de esporas) descargaban minas sobre las posiciones de los cazadores grises, con escaso efecto, ya que sólo uno de los fenrisianos cayó con su pecho convertido en fango burbujeante por el bioácido.

¡Bombardeo!

Tras el tremendo castigo, los genestealers intentaron asaltar a los cazadores grises, pero una nueva andanada de disparos de bolter disuadió a los alienígenas de intentarlo de nuevo.

En el flanco derecho, el líctor prosiguió con la matanza de garras sangrientas, destripando a tres de ellos, aunque uno de los hachas de energía de los fenrisianos consiguió atravesar el caparazón de la criatura y herirlo.

(Mañana continuamos)

lunes, 3 de febrero de 2014

Commander: Urabrask and friends

Ya iba tocando renovar, y como hace poco el Niño Borracho, el Abogado Samoano, Trosef y yo mismo pedimos unas cartas en MagicCardMarket, decidí remodelar mi baraja monocolor roja. Es el momento de Urabrask, pretor pirexiano rojo.



Urabrask es ya el cuarto commander que ha tenido mi baraja mono-roja, tras Rakka Mar, Kazuul y Kumano. Esta vez quería hacer la baraja más bichera, y Urabrask es el commander idóneo para ello: todas mis criaturas tienen Prisa, y todas las de los oponentes entran en juego giradas. Para aprovechar la primera habilidad de Urabrask, incluí algunos de mis monstruos rojos favoritos. Entre ellos, a todos mis antiguos comandantes rojos, ya que pienso que se merecen un hueco.

Bicharracos como el Tirano de la Discordia, el Myojin rojo o el Balefire Dragon pueden dar una gran sorpresa si entran con Haste (y no digamos ya el cruel y despiadado Hidetsugu). La baraja es, en general, muy roja: Terremotos, bolas de fuego, guantes y demás cacharros de maná, algunos Fork...

Estoy probando algunas cartas que todavía no me convencen demasiado, como el Amedrentar (Browbeat), que en una partida multiplayer me da de robar 3 casi siempre, pero en 1 contra 1 no suelo sacarle mucho rendimiento; el Rage Reflection (efecto interesante, pero caro de bajar), el Goblin Offensive (es caro, pero con Urabrask y un guante hace aparecer una legión de goblins 2/2 con prisa) o Tenza, Godo's Maul (de momento, esta especie de garrote me está siendo útil).


Y esta es la baraja: estoy probando mtgbox.com y parece que va bastante bien (con la salvedad de que no hay espacio para el comandante, y lo he puesto en el banquillo). Si posáis el cursor sobre una carta, os saldrá la imagen de la misma.

Para terminar, una tira de Durdling Around sobre Urabrask y Vorinclex :P




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