viernes, 18 de mayo de 2012

El cuento de Tuktuk

Esta semana hablé acerca de mi baraja de goblins de Magic, y de las cartas que me mandó Bairrin (¡de nuevo, muchas gracias!). Una de ellas es Tuktuk el explorador, una curiosa leyenda goblin que ha entrado de cabeza en mi baraja. Por un maná rojo y dos incoloros es un goblin 1/1 con Prisa que, cuando muere, pones un token de criatura artefacto legendaria goblin golem 5/5. Tan curiosa habilidad me sorprendió, y le pregunté a Bairrin sobre la historia de tan singular goblin. Me remitió a la página de Wizards, donde un tipo llamado Doug Beyer narraba El Cuento de Tuktuk. Lo he traducido, para todo aquel que tenga curiosidad por este goblinoide aventurero y su curioso destino.



Las tres principales tribus goblin de Zendikar son los Grotag, los Lavastep y los Tuktuk. Los Tuktuk son una tribu joven, formada apenas cincuenta años atrás, cuando su líder regresó, por decirlo de alguna manera, de una expedición que le cambió la vida.


Realmente, el líder de la tribu Tuktuk no es exactamente un goblin. El goblin llamado Tuktuk murió hace mucho tiempo...


...más o menos.


Tuktuk el explorador era un goblin aventurero, valiente para los de su estirpe, siempre dispuesto a aventurarse en las grietas y bóvedas donde Zendikar oculta sus mejores tesoros. No era un luchador particularmente hábil, o un líder especialmente carismático, pero su curiosidad ardía como una llama pura. También era especialmente idiota.


Tuktuk sabía que la única forma de ganarse el respeto de su tribu era encontrar un tesoro como nunca antes se hubiese visto. Con la promesa de regresar con el más poderoso artefacto que la raza goblin hubiese visto nunca, se aventuró en unas ruinas inexploradas, renombradas por el peligro que acechaba en ellas. Recordemos que Tuktuk era muy, muy idiota.


Las ruinas que Tuktuk escogió estaban contaminadas por la influencia Eldrazi durante milenios. Las paredes estaban cubiertas de una antinatural costra rocosa que imitaba aristas poliédricas, y el aire estaba empapado con los lamentos silenciosos de antiguas monstruosidades. Tuktuk tenía miedo, pero continuó adelante, con su valentía reforzada por su trágica estupidez.


Tan pronto como encontró su premio, Tuktuk murió inmediatamente. Descubrió un enorme poliedro incrustado en la pared de la roca (desgraciadamente), que tocó (estúpidamente) y activó una antigua runa-trampa (inevitablemente). La trampa estalló, liberando oscuras energías que desgarraron su piel y fragmentaron sus huesos, y pusieron en libertad una fracción de la magia Eldrazi. Y entonces sucedió lo más extraño.


La mística trampa poliédrica, diseñada para proteger la integridad de las ruinas, tuvo problemas para reemplazar lo que se había perdido. La magia Eldrazi extrajo piedra de los muros de la antigua cámara, fusionándola y creando con ella una figura humanoide. Más o menos. Lo que resultó era poderoso y masivo como un golem de piedra, pero guardaba una extraña semejanza con el intruso goblin muerto. A pesar de que las tripas de Tuktuk salpicaban toda la caverna, su mente y sus recuerdos quedaron atrapados dentro de la piedra, dándole forma goblinoide, y mezclando la mente de Tuktuk con la antigua magia Eldrazi.






Aquella criatura de piedra no era Tuktuk. Pero, de algún modo, aún lo era.


Cuando el golem goblin emergió de las ruinas, su nueva forma de enormes proporciones sorprendió y cautivó a sus compañeros de tribu. Se maravillaron de su poderosa forma, su valor indomable, sus músculos hechos de piedras-artefacto. Lo apodaron Tuktuk el Regresado, y se convirtió en el más famoso de entre los suyos. Ese mismo día fue nombrado jefe del clan, que pasó a ser llamado la Tribu Tuktuk.



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