El famoso Tanque a Vapor fue inventado por el iluminado (aunque algunos dirían loco) Leonardo da Miragliano. Leonardo fue un hombre de gran talento cuya mente nunca descansaba. Se dice que nunca salía de casa sin su libreta de bocetos, y que siempre estaba escribiendo sus locas ideas e inventos entre sus páginas con lomo de cuero. El Tanque a Vapor fue su logro más reconocido, un inspirado diseño jamás igualado desde entonces.
Leonardo fue un notable pionero en el área del progreso tecnológico, y fue él quien fundó la Escuela de Ingeniería Imperial en Altdorf, de la que fue su primer Maestro Ingeniero. Hombres de gran talento y avanzado a su época llegaron procedentes de muchas millas a la redonda para asistir maravillados a las famosas lecturas de Leonardo. Muchos consideraron sus trabajos como algo frívolo e incluso peligroso, pero pronto se dieron cuenta de que sus inventos podían hacer un gran bien al Imperio reforzando sus ejércitos, así que animaron su talento.
Se dice que Leonardo quedó atónito y fascinado al contemplar una de las creaciones de los enanos: una nave oceánica hecha de metal sólido y que funcionaba con vapor. Llenó innumerables cuadernos de bocetos, de complicados dibujos y escritos que intentaban descifrar el funcionamiento del arcano aparato, junto a los cuales anotaba sus teorías sobre cómo podía mejorarse tal maravilla.
Sus primeros intentos fueron grandes fracasos. En su segundo intento de lanzar al agua el barco de vapor adecuadamente llamado
Ancla de Solidez, apenas logró escapar con vida, pues éste se hundió bajo el mar en cuestión de minutos, siseando violentamente y escupiendo vapor. No obstante, el semiahogado Leonardo no perdió ni una pizca de su ambición o pasión, y fue a transferir sus ideas a tierra firme, de las cuales nació el Tanque a Vapor.
Aunque se ha intentado en incontables ocasiones, ningún ingeniero ha conseguido hasta ahora crear un Tanque a Vapor desde cero. Leonardo desapareció misteriosamente, dejando su obra inacabada, y sus diseños y bocetos se perdieron con él. Cada cierto tiempo salen a la luz diseños "originales", aunque casi siempre son fraudes descarados.
Abundan rumores sobre cuál fue el destino final de este brillante inventor, muchos de ellos obviamente falsos, y algunos, ostentosamente ridículos. hay quien dice que, finalmente, consiguió crear un diseño de nave sumergible que funcionaba, y que desapareció bajo el mar mientras exploraba los reinos submarinos. otros rumores más realistas giran en torno a la teoría del asesinato por razones políticas, bien por parte del Imperio, bien por parte de uno de sus múltiples detractores conservadores en la propia Escuela de Ingeniería, quienes lo denunciaron repetidamente temerosos del cambio que implicaban sus inventos.