miércoles, 5 de febrero de 2014

40K Revolution: Informe de batalla (Lobos espaciales vs. Tiránidos, parte 2)

Continúo con el informe de batalla de 40K Revolution que comencé  narrar ayer.

Los exploradores lobo entran por el flanco

El Capitán Seyabet de los Mil Hijos se concentró para ampliar su visión bruja y permitirle ver por encima de la lluvia de esporas micéticas que las gigantescas astronaves tiránidas arrojaban incesantemente sobre el planeta Ilgnus VI. El campo de batalla en el que sus ancestrales enemigos, los Lobos espaciales, batallaban contra los tiránidos, se hizo claro de nuevo. Observó cómo los exploradores lobo se acercaban hacia el flanco izquierdo, tratando de asegurar el templo contra las crecientes hordas tiránidas. Los fenrisianos escucharon la orden del sacerdote lobo por sus intercomunicadores: "¡Disparad!", y descargaron una lluvia de muerte sobre los alienígenas. Los cazadores grises abrieron fuego al mismo tiempo que el bólter de asalto del rhino, barriendo a un buen número de gantes. El lanzallamas del dreadnought descargó una lengua de fuego sobre los gantes que se hallaban cerca del objetivo (la PCE enterrada en las ruinas del centro del campo), pero las pequeñas bestias eran muy rápidas, y sólo una pereció. Más letales para los xenos fueron los cohetes disparados por el whirlwind, que abrieron grandes agujeros en las líneas de los tiránidos.

Los Lobos espaciales disparan contra la marea tiránida que se aproxima
mientras el dreadnought toma posiciones en el objetivo.

Los exploradores lobo, con fría eficiencia, se acercaron al templo, infestado de hormagantes, y lanzaron granadas de fragmentación sobre las bestias. El espacio cerrado y el gran número de hormagantes sellaron el destino de los alienígenas, y siete de ellos saltaron en pedazos. Tras diez milenios, los Lobos espaciales seguían siendo fríamente eficientes, pensó Seyabet. Los colmillos largos abrieron fuego, descargando una lluvia de proyectiles contra los gantes y los guerreros tiránidos que se acercaban por el flanco derecho. Cuando el humo se disipó, los cadáveres de algunos gantes estaban esparcidos por el terreno, pero las bestias de mayor tamaño habían salido incólumes de la tormenta de fuego. El colmillo largo armado con cañón láser apuntó contra el monstruoso carnifex, hiriendo de gravedad a la bestia.

Los guardias del lobo y los cazadores grises disparan a los genestealers.

Los exterminadores de la guardia del lobo se giraron y abrieron fuego contra la mermada progenie de genestealers que se acercaba a ellos, acabando con una de las criaturas. Los colmillos largos bajo el mando del sacerdote rúnico también se giraron para apoyar a sus hermanos, y acabaron con la bestia que lideraba la progenie con sus rifles de fusión.

El dreadnought abre fuego con su cañón de asalto...

En el centro, junto al principal objetivo de los Lobos espaciales, el dreadnought se encaró contra el monstruoso tirano de enjambre, que se acababa de levantar, gravemente herido. El cañón de asalto escupió una lluvia de plomo que ni la robusta constitución del xenos ni su escudo de energía psíquica pudieron detener. El tirano de enjambre cayó de nuevo.

...¡y el Tirano de enjambre cae de nuevo!

En el flanco derecho, los garras sangrientas continuaron luchando contra el líctor, tratando de ganar la gloria, pero sólo hallaron muerte. Otro de los garras sangrientas pereció, aunque continuaron luchando. Repentinamente, el cielo se oscureció cuando una gigantesca bioforma tiránida voladora pasó sobre el campo de batalla, descargando una progenie de gárgolas sobre los colmillos largos. El sacerdote rúnico y sus cazadores grises se apartaron cuando el suelo estalló frente a ellos, y tres criaturas serpentiformes surgieron de la tierra, agitando sus brazos como cuchillas. Una inagotable marea de gantes surgió de la retaguardia de los tiránidos, lista para masacrar. Parecía que los alienígenas no se terminaban nunca: por cada uno que los fenrisianos mataban, dos más ocupaban su lugar.

Las gárgolas descienden sobre los colmillos largos

Los mantifexes surgen del suelo frente a los cazadores grises

¡La marea de gantes es inagotable! ¡Buajajajaja!

Las gárgolas abrieron fuego con sus armas simbióticas, pero no lograron perforar las servoarmaduras de los colmillos largos. Los termagantes dispararon inútilmente sus perforacarnes y lanzadardos contra los exterminadores de la guardia del lobo. Incluso el zoántropo fue incapaz de canalizar la energía necesaria para descargar una ráfaga de disformidad sobre los guardianes del lobo.

¡A la carga!

La marea tiránida se lanzó al asalto, pero los fenrisianos estaban preparados, y también eran letales en combate cuerpo a cuerpo, como dolorosamente sabía Seyabet. Los guardianes del lobo se enfrentaron contra una marea inagotable de gantes, aguantando la posición y aplastando a ocho de ellos, así como al genestealer restante. El carnifex se lanzó con furia contra el dreadnought, pero no fue capaz de perforar el blindaje de este (¡¡doble uno!!). Las gárgolas recibieron un severo castigo y huyeron del campo de batalla. Ni siquiera los mantifexes lograron hacer retroceder a los cazadores grises, y sólo acabaron con uno de ellos. Tan sólo el líctor prosiguió con su metódica matanza de garras sangrientas, acabando con dos más de ellos.
(Mañana la emocionante conclusión)

martes, 4 de febrero de 2014

40K Revolution: Informe de batalla (Lobos espaciales vs. Tiránidos, parte 1)

El proyecto no está parado: Ragnor y yo seguimos con nuestra idea de corregir todos los fallos e inconvenientes que (a nuestro juicio) tenía la segunda edición de 40K. En su día hicimos lo que llamamos 40K Reloaded, pero estamos trabajando en la siguiente versión, a la que hemos llamado provisionalmente 40K REVOLUTION (sí, como las películas de Matrix xD).

Por fin tenemos terminado el reglamento (que es el de la segunda edición con nuevas reglas de combate y vehículos, así como otros cambios menores en varias áreas) y un par de Codex (Lobos espaciales y Tiránidos), y decidimos hacer una partida de playtesting y convertirla en un informe de batalla. Ragnor se puso al frente de sus lobos espaciales, mientras que yo encarné el papel de la Mente Enjambre, y el Niño Borracho tomaba notas y fotos.

Dado que los Tiránidos no tienen cronistas (ni lenguaje escrito, que se sepa) y que si los Lobos Espaciales narraban la batalla como una de sus sagas no iba a ser muy realista (ya sabéis lo exagerados que son los fenrisianos), finalmente he decidido que la batalla se va a narrar desde un punto de vista neutral: un observador de los Mil Hijos: el Capitán Seyabet.

La horda tiránida en primer plano, posando para la cámara xD. Al fondo, los Lobos Espaciales.

La pequeña astronave Orgullo de Próspero orbitaba silenciosamente alrededor del planeta Ilgnus VI, oculta gracias al camuflaje psíquico que podía engañar incluso a las bestias alienígenas. Los paneles de control no cesaban de parpadear con numerosos puntos de luz, y las alamas de proximidad sonaban constantemente. Todo el sistema estaba saturado de esporas micéticas tiránidas. Algunas estallaban, vertiendo grandes cantidades de ácidos orgánicos y toxinas alienígenas; otras vomitaban progenie tras progenie de bestias tiránidas. El planeta estaba perdido.

El Capitán Seyabet se preparó para dar la orden de volver al Ojo del Terror, pero entonces sintió algo. Tuvo una precognición, y fue como un escalofrío que recorrió toda su columna vertebral. Los hijos de Fenris se acercaban.

El despliegue

¿De verdad eran tan osados, tan temerarios, que iban a atreverse a entrar en un planeta infestado de tiránidos en los últimos estadíos de la invasión alienígena? Bien cierto es que el premio merecía la pena, pero había que sobrevivir para reclamarlo. Una plantilla de construcción estándar había sido localizada por el Adeptus Mechanicus en el planeta Ilgnus VI, y por lo que se desprendía de los informes que Seyabet había conseguido, se trataba de una PCE tremendamente valiosa. Parecía que no estaba todo perdido. Quizá los Lobos hiciesen el trabajo por Seyabet.

Las cápsulas de desembarco de color gris entraron en la atmósfera de Ilgnus VI, saturada de extraños gases producidos por las esporas tiránidas. Con una precisión increíble, las cápsulas se estamparon contra el suelo, haciendo saltar en pedazos unas grandes rocas. Los Lobos Espaciales desplegaron sus escasos efectivos cerca de un antiguo templo en ruinas, muy cerca del lugar donde supuestamente se hallaba la valiosa PCE. La vista desde el espacio era fascinante: Seyabet se preguntó si los fenrisianos sentirían miedo ante la inmensa horda púrpura que los rodeaba por todas partes.

Los Lobos desplegaron sus efectivos tratando de contener la marea tiránida, pero una bestia enorme surgió de entre la horda púrpura, rugiendo su desafío y subyugando inmediatamente la voluntad de todas las criaturas menores, que se lanzaron ferozmente contra los Lobos.

Los Colmillos Largos tomaron posiciones en una colina cercana al templo, hincaron sus rodillas en tierra y dispararon sus armas pesadas al líder de la horda y al Carnifex. Un misil Superperforante alcanzó al monstruoso alienígena, derribándolo con múltiples heridas. El cañón láser causó algunas heridas menores al Carnifex, que continuó avanzando imperturbable.

El Tirano se traga 10 heridas de un misil perforante y cae...

El Whirlwind descargó sus cohetes sobre la inmensa horda de gantes que se aproximaba, abriendo grandes boquetes en sus filas. Mientras tanto, los cazadores grises bajo el mando del sacerdote rúnico  tomaron posiciones defensivas y prepararon sus armas para abrir fuego contra cualquier monstruosidad alienígena que surgiese de las ruinas del templo.

El Whirlwind abre enormes boquetes entre los gantes

Los Garras Sangrientas desembarcaron de su rhino en cuanto localizaron una bio-forma alienígena en los bosques, tratando de ganarse la gloria abatiendo al monstruoso xenos (aunque puede que las criaturas tiránidas que se habían introducido en su rhino tuviesen algo que ver). Observaron la monstruosa silueta de un líctor entre los árboles y cargaron. El alienígena soltó los garfios óseos de su torso con un espasmo, sin alcanzar a ninguno de los garras sangrientas. Pero el ímpetu y el fervor de los jóvenes fenrisianos se fue apagando a medida que el líctor seccionaba miembros y cabezas con precisión quirúrgica. El guardián del Lobo que estaba al mando de los garras sangrientas pereció con su sangre convertida en una pasta negruzca y espesa tras un simple roce de la garra del alienígena, y dos garras sangrientas más fueron desmembrados en escasos segundos por el líctor. Pese al tremendo castigo, los jóvenes lobos no se retiraron, y continuaron combatiendo a la bestia alienígena. Ese siempre había sido el defecto fatal de los Lobos, pensó Seyabet: confundían el valor con la necedad.

Los garras sangrientas asaltan al líctor y sufren por ello. 

El Tirano de enjambre se puso de nuevo en pie con un bestial rugido, pese a la gravedad de sus heridas.  El monstruoso carnifex también regeneró parte de las heridas que le había causado el cañón láser de los colmillos largos, y ambas monstruosidades avanzaron por el centro del campo de batalla, hacia la antigua nave espacial estrellada en la que los fenrisianos estaban buscando la antigua PCE. La marea de gantes se abalanzó también hacia el centro, siguiendo la voluntad del tirano, pero los tecno-sacerdotes del Adeptus Mechanicus habían colocado minas en la zona, y las criaturas tiránidas detonaron algunas de ellas. Icor púrpura y trozos de quitina azulada salpicaron toda la zona, pero eso no detuvo el avance de los gantes, férreamente controlados por la voluntad de la Mente Enjambre.

Los gantes avanzan por el centro, sin saber que es un campo minado... ¡¡BOOOOM!!

En el flanco izquierdo, la progenie de Genestealers oculta en el templo se abalanzó sobre los cazadores grises que acompañaban al Sacerdote Rúnico, pero los fenrisianos, probablemente alertados por los poderes precognitivos del sacerdote, se giraron y abrieron fuego, haciendo saltar a varios de los genestealers en pedazos.

Los cazadores grises (en espera) disparan a los Genestealers cuando estos salen de la cobertura del templo.

El tirano de enjambre descargó una ráfaga de puro poder psíquico de la Mente Enjambre contra los exterminadores de la guardia del lobo, acabando con uno de ellos, mientras el bióvoro y el carnifex (con su quiste de esporas) descargaban minas sobre las posiciones de los cazadores grises, con escaso efecto, ya que sólo uno de los fenrisianos cayó con su pecho convertido en fango burbujeante por el bioácido.

¡Bombardeo!

Tras el tremendo castigo, los genestealers intentaron asaltar a los cazadores grises, pero una nueva andanada de disparos de bolter disuadió a los alienígenas de intentarlo de nuevo.

En el flanco derecho, el líctor prosiguió con la matanza de garras sangrientas, destripando a tres de ellos, aunque uno de los hachas de energía de los fenrisianos consiguió atravesar el caparazón de la criatura y herirlo.

(Mañana continuamos)

lunes, 3 de febrero de 2014

Commander: Urabrask and friends

Ya iba tocando renovar, y como hace poco el Niño Borracho, el Abogado Samoano, Trosef y yo mismo pedimos unas cartas en MagicCardMarket, decidí remodelar mi baraja monocolor roja. Es el momento de Urabrask, pretor pirexiano rojo.



Urabrask es ya el cuarto commander que ha tenido mi baraja mono-roja, tras Rakka Mar, Kazuul y Kumano. Esta vez quería hacer la baraja más bichera, y Urabrask es el commander idóneo para ello: todas mis criaturas tienen Prisa, y todas las de los oponentes entran en juego giradas. Para aprovechar la primera habilidad de Urabrask, incluí algunos de mis monstruos rojos favoritos. Entre ellos, a todos mis antiguos comandantes rojos, ya que pienso que se merecen un hueco.

Bicharracos como el Tirano de la Discordia, el Myojin rojo o el Balefire Dragon pueden dar una gran sorpresa si entran con Haste (y no digamos ya el cruel y despiadado Hidetsugu). La baraja es, en general, muy roja: Terremotos, bolas de fuego, guantes y demás cacharros de maná, algunos Fork...

Estoy probando algunas cartas que todavía no me convencen demasiado, como el Amedrentar (Browbeat), que en una partida multiplayer me da de robar 3 casi siempre, pero en 1 contra 1 no suelo sacarle mucho rendimiento; el Rage Reflection (efecto interesante, pero caro de bajar), el Goblin Offensive (es caro, pero con Urabrask y un guante hace aparecer una legión de goblins 2/2 con prisa) o Tenza, Godo's Maul (de momento, esta especie de garrote me está siendo útil).


Y esta es la baraja: estoy probando mtgbox.com y parece que va bastante bien (con la salvedad de que no hay espacio para el comandante, y lo he puesto en el banquillo). Si posáis el cursor sobre una carta, os saldrá la imagen de la misma.

Para terminar, una tira de Durdling Around sobre Urabrask y Vorinclex :P




viernes, 31 de enero de 2014

¿Una partida más?

El pasado miércoles tuvimos la oportunidad de jugar una batalla cuasi-épica de Warhammer, y como buenos jugadores no pudimos ni quisimos evitar tal encuentro. Cuatro aguerridos generales, cuatro poderosos ejércitos y un total de veinticuatro mil puntos sobre la... alfombra xD. Los perversos Elfos Oscuros de Elric sintieron el terror que se aproximaba del norte; los guerreros del Cáos de Yibrael se habían aliado con la marabunta de Skavens de un servidor, y para intentar detenernos, Elric se vio obligado a contratar los servicios de los Ogros de nuestro famoso Trosef Butterflanks. La alfombra está servida.

Los elfos oscuros, adorando un altar con la forma del pie de su dios

Los siervos de Tzeentch, terminando de transmutar a sus horrores.

Mis Skavens... qué lindos ellos. ^_^

"¡No, por favor, no le saques una foto a mis ogros!", imploraba Trosef.

La cosa empezó hacia las siete de la tarde, no terminamos de montar hasta las doce y aún así nos esperaron por delante otras siete horas de partida. 





Desde que nos fuera arrebatado el local en el cual jugamos tantas y tantas partidas no habíamos tenido la oportunidad de jugar una macrobatalla como a nosotros nos gusta, y personalmente me sentí tan a gusto como entonces. Me alegra darme cuenta de nada puede detenernos cuando hay ganas de hacer algo. No hubo informe de batalla. Ni siquiera hubo un recuento final para declarar un vencedor. Todos quedamos satisfechos y nuestras ansias de guerrear fueron saciadas.




Y eso es lo que ocurrió; una velada llena de sangre y risas. Prueba de ello son:

¿Pero dónde han ido los Skaven a colocar un cañón? ¡Qué poca vergüenza!

El cañón de los ogros...

... el ma(dero)muth de los ogros...

... y su orgulloso general (foto de archivo). xD

Gracias, Elric, por brindarnos la oportunidad de batallar una vez más. ¡Y más te vale que no sea la última! ;)

miércoles, 29 de enero de 2014

Artefactos legendarios: Hachas de Grimnir

Hace ya seis meses que no dedicaba una entrada a uno de esos objetos mágicos legendarios que son tan  emblemáticos del mundo de Warhammer, y con la inminente salida de los enanos, creo que ha llegado el momento de hablar sobre las armas más potentes que tiene esta raza en su arsenal. Se trata de las hachas de Grimnir.



Grimnir es uno de los tres dioses enanos, junto con Grungni y Valaya. Grimnir es el dios de la guerra de los enanos, el patrón de los matadores. Nadie sabe con certeza si los tres dioses enanos eran realmente entidades sobrenaturales o grandes héroes de su raza, pues su historia se pierde en el pasado. Durante la llegada del Caos al mundo de Warhammer, fue Grungni quien avisó a su pueblo para que se ocultase en las montañas; Valaya protegió a su pueblo de la magia del enemigo, y Grimnir mató a centenares de demonios con sus hachas. El mismo Grimnir estaba al mando de los enanos cuando se encontraron por primera vez a los elfos, con Caledor Domadragones. Gracias a Grimnir y los enanos, Caledor supo de la gran tormenta que se había desatado en el norte justo antes de la invasión del Caos. Gracias a Caledor, Grimnir supo del portal del norte, de donde procedían los horrores del Caos. El siguiente pasaje está sacado del libro de los enanos de 4ª edición (de Rick priestley y Nigel Stillman):

LA MUERTE DE GRIMNIR
Los enanos continuaron luchando valientemente contra las hordas del Caos. Tras oír la descripción de la puerta del Caos hecha por Caledor, Grimnir decidió emprender una acción más directa. Ignorando los consejos de Grungni y Valaya decidió viajar hacia el norte y cerrar él mismo la puerta, despreciando las energías cósmicas a las que tendría que enfrentarse. Grungni le dijo que seguramente moriría, pero Grimnir gruñó y dijo que merecía la pena intentarlo. Se afeitó el cráneo, dejando sólo una cresta de pelo que le recorría la cabeza desde el cuello hasta la frente. Grimnir le dio una de sus hachas a su hijo, Morgrim, y partió hacia el norte, entonando su canción funeraria. Morgrim le siguió hasta el límite de los desiertos que se encuentran al norte, ignorando las órdenes de su padre de volver atrás. Al final respetó los deseos de su padre y observó cómo su poderoso progenitor se perdía entre la cambiante niebla de aquellas tierras ponzoñosas.

Nunca más se volvió a ver a Grimnir, y nadie sabe lo que le sucedió al valiente enano. Quizás fue derrotado por un ejército de monstruos. Una de las leyendas dice que se abrió camino luchando hasta la puerta y la guardó contra un ejército de demonios incluso hasta después de que Caledor hubiese creado el Vórtice en Ulthuan. Quizás su suerte fue mucho más terrible e incomprensible que la de la simple muerte. Los enanos no hablan sobre lo que le sucedió a Grimnir. Sólo dicen que la oscuridad le venció. Su hacha se perdió con él.

¿Y qué fue de las dos hachas rúnicas? Como podemos ver en la historia, una de ellas acabó en manos de Morgrim, hijo de Grimnir. El hacha pasó de mano en mano de cada Alto Rey enano a su hijo, y así sucesivamente hasta llegar a las manos de Thorgrim, Custodio de Agravios, el actual Alto Rey de Karaz-a-Karak. El arma sigue llevando el nombre de su portador original: Hacha de Grimnir. Ha sido el arma de Thorgrim desde la cuarta edición de Warhammer. Aquí lo podéis ver en sus versiones de cuarta y quinta edición (como podéis ver, exactamente iguales):

Siempre hiere a 2+. niega armadura, Heridas múltiples (1D3) ó 1D6 contra ogros y trolls.
En la sexta edición los enanos tuvieron dos libros de ejército, uno al principio de la edición y el otro justo al final (ya pensado para la 7ª). En en primer libro, Thorgrim no aparecía como personaje especial, pero sí en el segundo (junto a su nueva miniatura). El hacha no ha cambiado gran cosa, salvo que ahora es un objeto rúnico en toda regla, y no un objeto mágico (el diablo está en los pequeños detalles xD)

La runa magistral de Skalf Martillonegro siempre hiere a 2+, y la de Alaric el Loco niega la tirada de salvación por armadura. Como podéis ver, no hay cambios sustanciales... Bueno, han cambiado "Ogros" por "Gigantes".
¿Y qué pasó con el otro hacha? Bien, al margen de que Pete Haines (el que escribió el libro de ejército) no tiene ni idea de la historia de los enanos y de que existen otras armas que combinan runas magistrales del mismo modo que el Hacha (por ejemplo, el Martillo de Sigmar, los Colmillos Rúnicos o el martillo de Kragg), el hacha gemela del de Grimnir combina runas magistrales de una forma similar, incluso más potente.

Y es que el hacha fue hallada miles de años después por un ingeniero enano que había hecho voto de matador, y se lanzó a buscar la muerte a los desiertos del norte, un tal Gotrek Gurnisson. ¿Os suena?

Con el hacha, Gotrek ha sobrevivido a peligros más allá de la comprensión. Con el hacha, Gotrek ha vencido a un Devorador de Almas. Con el hacha, Gotrek ha sido guiado sutilmente por el espíritu de Grimnir en sus viajes, llegando siempre en el momento justo para combatir a las fuerzas del Caos. El hacha ha cambiado a Gotrek, haciéndolo más fuerte, más duro y más sensible y empático (aunque en esto último puede que Félix Jaegar haya tenido que ver más que el hacha...).

El Hacha de Gotrek en 4ª edición

El hacha de Gotrek en 5ª edición

Como podéis ver, las reglas del hacha de Gotrek son prácticamente iguales a las del hacha de Grimnir, con la salvedad de que es más efectivo contra demonios y dragones, en lugar de trolls y ogros (desde luego que para luchar contra el Caos, Grimnir hizo bien en llevarse el hacha correcto). Y aquí está el otro hacha.

Un último detalle: pese a la gran similitud física y mágica de ambos hachas, el hacha de Thorgrim tiene dos cabezas (en las dos versiones de su miniatura), mientras que el hacha de Gotrek tiene sólo una. No he encontrado una explicación a esto. Si alguien sabe algo, que me ilumine, por favor...


martes, 28 de enero de 2014

Ruric Thar (y 2)


El pequeño Izzet escupió en la palma de una de sus delgaduchas manos y se las frotó. - Tan zolo obzervadme. -

Squelch se escurrió bajo el ogro entre sus piernas como troncos y bajo los escudos del batallón de soldados que tenía delante, que estaban demasiado ocupados con Ruric Thar. Tras trepar por un muro derruido, Squelch se subió a lomos de una bestia de guerra acorazada. Entonces el goblin sacó una púa de metal de un bolsillo secreto y la colocó en la cabeza de la criatura justo antes de saltar.



Volaron chispas. La bestia de guerra comenzó a tambalearse, trompeteando, para luego volverse hacia su compañero. Lo siguieron unos bramidos de angustia, junto con el crujir de la madera y el entrechocar del acero. Los soldados humanos se dispersaron mientras los enloquecidos behemoths huían de ellos en estampida y desaparecieron por los callejones.

La inmensa máquina de guerra comenzó a venirse abajo con una gracia extraña, para caer lentamente hacia uno de sus laterales. Varias ruedas giraban lentamente, chirriando. Pasó un momento. Entonces el artilugio explotó con una enorme llamarada.



- ¿Cómo ha ocurrido eso? - dijo Ruric entrecerrando los ojos.

- ¿A quién le importa? - gritó Thar. - ¡Vamos!

El inmenso ogro se abrió paso a hachazos por la plaza hacia el portal del gremio, arrollando los restos en llamas y los cuerpos con armaduras esparcidos por los adoquines.



- ¿A dónde habrá ido ese tipejo? - Ruric giró la mirada hasta que sus enormes colmillos rozaban la nuca de la cabeza de Thar.

- ¡Eztoy aquí! - dijo una voz que venía desde detrás. El goblin saltó a los hombros del ogro, entre las dos cabezas, y se agarró a uno de los colmillos de Ruric para apoyarse. - Oz dije que lo zolucionaría. -

- ¡Hey! ¡Fuera! - bramó Ruric mientras se agitaba violentamente.

El goblin pegó un alarido pero logró sujetarse. - Teníamoz un tra-a-a-a-to. Lo prometizteiz.

- Si, lo hicimos, -dijo Thar. - Y tu has cumplido con tu obligación. Ahora podemos comprobar ese portal. Tu también, si quieres. -

- ¡Claro! Pero ezo no zalda el favor que me debéiz. Podéiz hacer ezo de gratiz, pero aún me debéiz algo.

- Sí, sí, - murmuraron ambas cabezas.

- ¿Dónde vamos a encontrar una gallina por aquí? - refunfuñó Ruric.

***

- ¿Cuántos hay ahora? -

- 'amos a veeeer... - Ruric comenzó a contar con sus rollizos dedos. - Tres.. más, uh... ¿dos?... y otro más. - dijo levantando su hacha-mano.

- Entonces, ¿ocho? -

- Algo así. -

- Zeiz, - dijo una aguda voz.

- Tenemos que golpear el correcto pronto. -

- ¿Y luego qué vamos a hacer? -

- Lo mismo que hacemos siempre. -

- ¡Aplastar! Y después recoger las golosinas, - dijo Ruric mientras daba un mamporro al aire.

- ¡Ezto ez muy divertido, chicoz! - Squelch asomó la cabeza de la nueva cesta que colgaba de las espaldas del ogro. - Vamoz a derrotar por completo a todoz loz demáz corredorez. -

- ¿Cuánto tiempo vamos a tener que llevar esta cosa? - lloriqueó Ruric.

- Hasta que ganemos, por supuesto, - recriminó Thar.

- Hey, chicoz, he eztado penzando... realmente podríaiz uzar algunaz mejoraz como eza hacha vueztra. Tengo variaz ideaz. Acción de corte automático. Tal vez algunaz cabezaz diztintaz. -

- No le prestes atención. Tal vez se marche él solo. - Ruric Thar siguió caminando.

- ¿A que zí, chicoz? Realmente hacemoz un gran equipo... ¿chicoz? -

lunes, 27 de enero de 2014

Ruric Thar (1)


- ¿Por qué los guardias siempre parecen sorprendidos cuando los golpeamos? - preguntó Ruric.

- Creo que esperaban un soborno, - respondió Thar.

Ruric dio un manotazo en la distancia a una andanada de flechas ardientes con su puño jamonero. - Dijiste que iba a ser pan comido. -

- No, tú lo dijiste. Siempre haces lo mismo, - gruño Thar con esfuerzo mientras dejaba escapar un carro de carga.

- Bueno, esos tipos no deben de haberse enterado, porque están peleando realmente duro. -

- ¿En serio? No me había dado cuenta. ¿Entonces tienes un plan? -

- ¿Por qué yo? Siempre has sido el favorito de mamá, en todas sus historias y esa clase de mamarrachadas. ¿No tenían acaso los Ancestrales una respuesta para todo? -

- Deja a mamá al margen de esto. De todas formas, ¿no te enseñó papá algo de lucha? ¿O acaso su Clan Scab no es tan duro después de todo? -



Un grupo de jabalinas rebotó en el pecho del ogro, y tan solo falló una que iba dirigida hacia la cabeza más grande.

- ¡Uaoh! Eso ha estado demasiado cerca. ¡Debemos aplastarlos para salir de aquí!, - gritó Ruric.

- Oh, claro, esa es tu solución para todo. Necesitamos una estrategia. -

- Ooooh, bonita palabra, ¿te la enseñó mamá? -

Una ola de infantería acorazada se cerró sobre la gigantesca figura de Ruric Thar con un sonoro crujido. Durante unos instantes, el aire se llenó con el sonido del entrechocar de martillos, alaridos y suspiros de agitación. Luego lo siguió un momento de silencio extraño.

- Hay demasiados de esos tipejos del Boros para que pasemos. -

- Podemos con ellos. ¿Qué eres, un gallina?

- ¿Alguien ha dicho gallina? -

- ¿Dijiste tú eso?

- ¿Por qué diría yo eso? -

- Yo lo he dicho. Por aquí. -

Ruric y Thar miraron cada uno hacia un lado. Luego una de las cabezas se echó hacia atrás mientras la otra se agachó, buscando en el suelo.

- Hey, hay un tipejo detrás de nosotros. ¿Qué estás haciendo ahí, pequeñin? - preguntó Thar.

- De modo que siguiéndonos a hurtadillas, ¿eh? ¡Te vamos a hacer puré! - gritó Ruric.

- ¿También tenéiz puré? Tal vez podamoz hacer un trato - dijo con voz alta el harapiento goblin. Llevaba aferradas a tu maltratado cuerpo varias placas de metal abollado y calcinado.

Ruric soltó una carcajada a la par que hundía sobre la infantería una enorme hacha de mano. - ¿Un renacuajo como tu? ¿Qué puedes hacer tú que no podamos hacer nosotros mejor? -

- Puede que zea pequeño, pero tengo grandez ideaz. Enormez. - El escuálido goblin hinchó el pecho y soltó un sangriento escupitajo. - De todoz modoz, no parece que vayaz ganando. -

Thar puso cara amarga. - ¿Y tú quién eres? ¿Con qué planes de batalla nos vienes, rata de adoquín? ¿Abrumar al enemigo con tu hedor? -

- Zería graziozo, - respondió el goblin. - De todaz formaz, yo ze cozaz. Apuezto a que máz que tú. -

- ¿En serio? - bufó Ruric. - ¿Entonces por qué estás ahí parado en vez de estar ganando? -

- Cállate, - gritó Thar, mientras golpeaba a un par de mastines de guerra. Los aullidos resonaron en la plaza. - Tal vez este coleguita pueda ser útil. -

- ¡Zí, ezo ez. Deberíaz tener máz rezpeto. Nozotroz loz Izzet dezcubrimoz el Laberinto, dezpuez de todo. - El goblin se cruzó de brazos, haciendo verse tan formidable como podía parecerlo una lata verdosa de un metro de alto.

- ¿Entonces tú eres su guía del laberinto? -

El goblin resbaló. - Ezcogieron a otro. - Miró hacia arriba con desafío. - Pero yo puedo hacerlo tan bien como cualquiera. Tan zolo me... he quedado atrapado aquí. -

- Y necesitas que nosotros te saquemos. ¿Y qué hay para nosotros? - Ruric frunció el ceño, tras lo cual hizo salir por los aires a varios jek celestes, manchando una pared cercana con salpicones de sangre. - ¡Ow! ¡Le he dado! -

- Squelch ez mi nombre. Eztaba probando ezto... mi último invento. - el goblin tiró con el pulgar de una de las placas de metal, que se cayó sobre los guijarros y se balanceó con gentileza. - ¡Y eztaba funcionando! Tan zolo he tenido un pequeño problema con el aterrizaje. -



- Entonces, ¿cómo se supone que vas a ayudarnos? - Thar torció un labio. Su expresión era difícil de discernir en su rostro lleno de cicatrices.

- Oh, hermano, ¿qué es esa cosa que traen rodando ahora? - Ruric sacudió su enorme cabeza hacia las líneas Boros.

- Es una ballesta. -

- ¿Una bali-qué?

- Una máquina de guerra. Lanza enormes arpones, - dijo Thar. - Grandes como árboles. -

- No me dan miedo los árboles. -

- Bueno, esos árboles muerden. Debemos pararlo antes de que nos paren a nosotros. -

- Tengo juzto lo necezario para ezo, amigotez, - puntualizó el goblin. - Yo oz razco laz ezpaldaz y vozotroz cazcáiz la mía. ¿Qué me decíz? ¿Hacemoz un trato? -


Ruric y Thar rieron a la vez, en alto e implacables. - Oh, claro, estaremos muy agradecidos, - dijo Ruric, - cuando nos salves el pellejo, -finalizó Thar.

- Me tendréiz que devolver el favor a cambio. Cualquier coza que oz pida. Zea lo que zea. Y una gallina. No, doz. ¿Oz vale? -

- Que si, que si, ve allí y utiliza esa poderosa magia goblin tuya. -

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