domingo, 8 de diciembre de 2013

La sombra misteriosa (relato no-tan-clásico)

Este relato aparece en el nuevo mini-suplemento de Be'lakor, y contiene muchos datos interesantes que hacen alusión al futuro. Y a cierto personaje que quizá pueda regresar, de la misma forma que ha regresado Be'lakor. Os dejo con el relato.



Manfred von Carstein se deslizó más profundamente en la helada caverna. mientras los sonidos de la batalla se iban desvaneciendo tras él. Los norteños envueltos en pieles habían sido tan fáciles de distraer como siempre lo eran. Ahora golpeaban contra los cadáveres reanimados de sus compañeros caídos, sin sospechar que la batalla no era más que una distracción. Los zombis no eran dignos adversarios para los norteños, pero había una gran cantidad de magia en las cuevas, por lo que Manfred suponía que podría mantener a los cadáveres danzando el tiempo que fuese necesario.

El vampiro siguió el rastro de magia oscura a través del laberinto de estalactitas y cristales de hielo. La mancha de la brujería era espesa en el aire, e incluso la visión bruja de Manfred no podía captar el brillante rastro más que unos pocos pasos por delante. La cercanía del premio lo llevó hacia adelante.

Al final, un áspero monolito se vislumbraba en la oscuridad de la caverna, y Manfred supo que había llegado a su destino. Este laberinto había sido una vez la fortaleza de un nigromante que se llamaba a sí mismo "Moroslav el Magnífico". En realidad, toda la magnificencia que pudo poseer Moroslav se debía a su suerte, al encontrar cierto libro repleto de conocimientos prohibidos, más que a ninguna habilidad real. Pasando bajo el dintel de piedra, Manfred entró en la sala.

Como había sospechado, los norteños ya habían saqueado la tumba, llevándose todo aquello que pensaban que tenía un cierto valor. Había visto algunos de los amuletos alrededor de las gargantas y muñecas de los bárbaros en los niveles superiores. Los necios los llevaban por sus gemas, ignorantes del verdadero poder contenido en ellos. A Manfred no le importó. Tenía amuletos suficientes, y lo único que deseaba era el único objeto que loss norteños habían dejado sin tocar: el libro hecho de piel humana que el marchito cadáver de Moroslav todavía aferraba entre sus brazos.

Los huesos se rompieron cuando Manfred tiró del libro para liberarlo. Estaba templado al tacto. El vampiro salió de la tumba y se internó de nuevo en la caverna. Pero, cuando lo hizo, una gran masa de sombras surgió de la eterna oscuridad y se movió para cerrarle el camino.

-Assssssí que leí correctamente la magia. Un ladrón ha venido.

La figura era enorme, al menos el doble de alta que el vampiro. Manfred pudo discernir la forma de alas monstruosas a la espalda de la criatura, pero poco más. la sombra cubría al ser como un sudario viviente.

Finalmente, Manfred empezó a susurrar encantamientos de resistencia en sus talismanes protectores. Había encontrado -y derrotado- a muchos demonios anteriormente, pero el aura de poder oscuro de esta criatura sobrepasaba con creces la de cualquier otro demonio que Manfred hubiese encontrado antes. Aún así, lucharía por su premio, si era necesario.

-Contén tu lengua-siseó el demonio-Si dessssease tu muerte, ya hubiessse acabado contigo. Como mis esssbirrosss en la cámara sssuperior, ssu utilidad para mí ha terminado. Sussss muertesss no me importan, y tú me interesasss. Losss dosss sservimosss a amosss indignosss cuando deberíamossss gobernar.

-¡No sirvo a nadie!-contestó Manfred. No, al menos, desde que Vlad encontró su "desafortunado" final, se concedió a sí mismo silenciosamente.

-No aún-respondió el demonio-pero una sssombra yace en tu futuro. No podrásss essscapar de ella.

-¿Y debo suponer que me ofreces tu ayuda, al más generoso de los precios?-dijo Manfred desdeñosamente-No soy un mortal al que puedas tentar con tu telaraña de mentiras.

-No he hecho tal oferta-contestó el demonio-Ssólo dessseo que recuerdesss que he tratado de advertirte, ya que podemosss encontrarnosss de nuevo con un objetivo en común. Quizá entoncess piensess en Be'lakor como en un digno aliado-esto último lo dijo acompañado de una risotada hueca-Conssserva el libro como un recordatorio-Be'lakor comenzó a disiparse-No tengo ningún usso que darle.

La sombra fluyó como si fuese agua cuando el demonio se apartó hacia un lado, dejando libre a Manfred para continuar su huida. Aferrando el libro contra su pecho, el vampiro se perdió en la fría noche. Que el demonio Be'lakor jugase a sus juegos: ¡el cuarto Libro de Nagash ahora estaba en poder de Manfredc von Carstein!

sábado, 7 de diciembre de 2013

Un último desafío (relato-no-tan-clásico)


La línea de los enanos se encontró con un clamor que sacudió el valle en las tierras del norte. Al mismo tiempo, el auge de las canciones de guerra de los enanos se fundió con los crueles gritos de los acorazados guerreros del Caos. El entrechocar de gromril y acero y los primeros gritos de los heridos resonaron poco después.

Be'lakor lo observaba todo desde la cima del Trono Magewrath, y siseó de regocijo y diversión. De entre todas las criaturas mortales, los Enanos se encontraban entre las razas que más le gustaba torturar. Pocas criaturas tenían un orgullo tan deleznable como los Hijos de Grugni, que se negaban a reconocer el terror que Be'lakor evocaba incluso mientras consumía la voluntad de luchar de estos.



El Príncipe Demonio no era consciente de cómo los Enanos se habían percatado de sus ansias de alzar su trono, de liberar las magias que lo unían a su antigua gloria, Pero no obstante, estaba complacido de que hubieran venido. Be'lakor sabía que Arcaón requeriría pronto su presencia una vez más, y disfrutó de la oportunidad de dar rienda suelta a una malevolencia de su elección.

Con una risa gutural, el Príncipe Demonio recurrió a la magia oculta en su aguilera de cráneos. A la vez, las sombras del fondo del valle volvieron a la vida. Algunas se arrastraban a través de praderas marchitas como zarcillos que parpadeaban, aferrándose a los pies de los Enanos, sujetando a las rechonchas criaturas con rapidez mientras las hachas de los norteños se cernían sobre ellos. Otras se convirtieron en nubes vaporosas que se filtraban por las ranuras de los cascos y asfixiaban a sus víctimas. Los Enanos soltaban sus armas y se aferraban inútilmente a sus gargantas, con sus pulmones devastados, en busca del aire que no vendría. Cuando las sombras dieron en el blanco, el goteo de terror se convirtió en inundación, y Be'lakor bebió de él como si se tratara del más suculento de los vinos. Podía sentir el creciente pánico, cómo sus articulaciones quedaban entumecidas y sus movimientos ralentizados mientras el temor se asentaba. Sin embargo Be'lakor vio la brillante chispa de un alma desafiante entre la creciente oscuridad. Mientras se consumía en una ira de indignación, decidido a matar a aquel desgraciado él mismo.

El sonido de las armas de fuego petardeaba Mientras Be'lakor cruzaba el campo de batalla, pero las pesadas balas atravesaban su forma intangible sin suponer peligro alguno, dejando a su paso espirales de humo. Como respuesta, el Príncipe Demonio invocó una gran guadaña de sombras y la envió dando vueltas hacia la formación de Atronadores. Una docena de enanos cayeron muertos mientras el filo pasaba a través de ellos, sin dejar marca en sus cuerpos, pero dejándolos el rostro helado en una mueca de terror.

Con un batir de alas, Be'lakor aterrizó detrás de la presa elegida, un necio de barba roja que se había dirigido a la batalla desnudo a excepción de sus tatuajes. No hubo sonido que anunciara su llegada, pero el enano era consciente de ello. Blandió su hacha hacia el demonio, haciendo que se desprendiera la calavera de un guerrero del Caos con un reguero de sangre, giró sobre sus talones y arremetió contra el Príncipe Demonio. Las runas inscritas en el filo del hacha brillaron de color azul al tiempo que la hoja tocaba al ondeante Be'lakor, y el Príncipe Demonio rugió de repentino dolor. Su contraataque hubiese destripado al enano, solo tenía que tocarlo, pero el Matador había previsto el ataque y se apartó de la trayectoria de la cuchilla.



El enano ahora se reía, haciendo afirmaciones inverosímiles acerca de la paternidad del Príncipe Demonio, y menospreciando y empobreciendo sus habilidades. Los insultos le importaban bien poco a Be'lakor, pero que el enano continuara desafiándolo ya era otra cosa. El Príncipe Demonio pudo sentir a los guerreros cercanos tomando ejemplo del valor de su compañero - un malestar que no debía permitirse.

Mientras el Matador volteaba su hacha una vez más, Be'lakor detuvo el golpe del enano con su propia espada e imploró que volvieran a la vida las sombras de su espada demoníaca. Salieron todas al mismo tiempo, sudando desde la espada para aferrarse a la hoja del hacha, bloqueándolo con un agarre irrompible. Así, cuando Be'lakor hizo un barrido con su espada y arrancó el hacha de las manos del Matador, dejándolo indefenso ante el Demonio. Incluso entonces, el Enano no perdió su valor, sino que se impulsó hacia delante con los puños apretados. Un momento después, murió tan desafiante como había vivido, con la espada de Be'lakor punzando y atravesando su vientre.



Expulsaba vapor mientras su sangre serpenteaba hasta el suelo. El Matador soltó un último gemido involuntario, para luego caer. Al mismo tiempo, la valentía despertada por el desafío con el Matador  fue sofocado como la llama de un candil bajo el océano. Be'lakor profirió una risa salvaje, y alzó el vuelo en busca de presas frescas. Sin embargo, quedaba tiempo para un poco más de tormento, antes de que el Elegido lo convocara.

viernes, 6 de diciembre de 2013

El Heraldo, el Amo Oscuro, la Sombra del Terror

N. del T.: Este relato pertenece al nuevo manual de Be'lakor, cuyas reglas podéis ver AQUÍ. También hemos de agradecer enormemente al equipo de Fanhammer el haber conseguido el manual. ¡Muchas gracias!


"Escucha bien, mientras te relato la historia de Be'lakor, el señor oscuro, cuyo verdadero nombre ha sido olvidado y maldito por siempre. En su arrogancia, atrajo la mirada de los Dioses del Caos a este mundo, trayendo la condenación sobre todos nosotros."
- Frederich Weirde, Cronista del Final de los Tiempos.



Be'lakor fue el primer mortal que se alzó hacia las exaltadas filas del Príncipe Demonio, aunque los sacrificios que realizó y los horrores que cometió se pierden incluso en las más antiguas historias. De todas formas fue Be'lakor quien atrajo la mirada de los Dioses del Caos y de algún modo se las arregló para intrigar lo suficiente a los cuatro hermanos como para que cada uno le concediera una fracción de su divino poder. Esto se reveló pronto como un error. Rara vez los Dioses del Caos comparten nada durante mucho tiempo y así lo hicieron con Be'lakor.

Como el primer - y por entonces único - Príncipe Demonio, Be'lakor era un premio incomparable. Así ocurrió la guerra de los Dioses del Caos por el control del alma de Be'lakor, cada uno de ellos decidido a sus hermanos a renunciar a sus peticiones. A medida que la batalla rugía, cada uno de los Dioses del Caos le ofrecía a Be'lakor un mayor poder, a cambio de que considerara liderar sus ejércitos hacia la victoria. Tales negociaciones era nimias para los gustos de Be'lakor, de modo que engatusó a los Dioses del Caos para que le garantizasen sus proféticos regalos y luego huyó al mundo mortal sin cumplir con su parte de los tratos.

Be'lakor llegó en un momento lleno de oportunidades para alguien como él. Los enormes portales de los polos habían colapsado, y los vientos de la magia fluían a través del mundo. Los demonios habían rastreado el despertar de la magia, y Be'lakor doblegó a muchos de ellos bajo su voluntad, forjando así un ejército que sirviera a sus propios propósitos en lugar de los de los Dioses del Caos. Así fue como el Príncipe Demonio conquistó a los primitivos humanos del norte, aunque muchas tribus se pusieron voluntariamente a su servicio, las cuales ya se habían comprometido con los Dioses del Caos y habían visto su reflejo en la oscura majestuosidad de Be'lakor. Era una criatura de sombras vivientes, tangibles solo cuando estas lo deseaban, un maestro del terror y la ilusión que se daba festines con los temores de los mortales.

"Él es el Primero, Heraldo de Perdición. Por donde él pisa, las sombras se agitan y la luz huye aterrorizada. No digáis su nombre."
- del Libro de las Sombras, traducido del arábico por Albretch Anroth.

Durante muchas generaciones de bárbaros, Be'lakor se deleitaba con su nuevo estatus. Aplastó razas que cayeron en el olvido, y trajo la guerra a los reinos recién surgidos de los Elfos y los Enanos. Pocos podían resistirse a Be'lakor, pues la esencia del Caos soplaba fuerte en todo el mundo y ésta era tanto su arma como su sustento. Las ciudades caían bajo su ira, sus nombres fueron borrados de la historia y sus gentes reducidas a polvo. A cada victoria, Be'lakor ordenaba que se erigieran estatuas en honor a su gloria. Así es cómo las rocas fueron talladas para darle forma: tronos, estatuas y monolitos de calaveras, y palpitaban con el poder del Caos. Escaleras de caracol que llegaban hasta los cielos, lo mejor para que el Príncipe Demonio bañarse en los vientos vivificantes de la magia, y se hicieron pozos muy profundos en la tierra, para que pudiera sorber las caóticas energías que se habían filtrado en el lecho de roca.

Sin embargo, tras cada conquista Be'lakor no solo se hacía más poderoso, sino que también se acercaba más a su caída, pues incliso en su rebeldía, había estado cumpliendo sin desearlo la voluntad de los Dioses del Caos. Be'lakor había hecho mucho para difundir el credo del Caos por todo el mundo. Con el tiempo, los seguidores mortales más poderosos del Príncipe Demonio llamaron la atención de las miradas que no parpadean de los Dioses del Caos, y ellos mismos se alzaron como Príncipes Demonio. En esta ocasión, los hermanos no hicieron ningún esfuerzo por compartir sus premios mortales, y tampoco había ninguna necesidad, puesto que no había escasez de campeones adecuados. en un vistazo comparativo, Be'lakorse convirtió en un príncipe Demonio de entre muchos. Donde una vez él había mandado sin oposición, ahora se encontraba a sí mismo rodeado de docenas de posibles usurpadores. Peor aún, pues con cada Príncipe Demonio que ascendía, Be'lakor sentía menguar sus propios poderes, mientras sus dones le iban siendo despojados desde la distancia y entregados a sirvientes más leales.

Durante años, las batallas rugían sobre las tierras que Be'lakor había reclamado, ya que los Príncipes Demonio recién nacidos pretendían labrar sus propios territorios. Pero Ninguno de ellos pudo lograr un enorme dominio, ni siquiera Be'lakor, a pesar de su ingenio y astucia. En las guerras entre los Príncipes Demonio perecieron incontables miles de humanos, aunque entre su gran maldad, unos pocos hombres buenos se alzaron. Se habían traído tantas legiones demoníacas a este conflicto que el reino de Ulthuan no estaba siendo tan presionado como hubiera podido estarlo, y esto les dio a los Elfos la oportunidad de realizar un último intento de detener la ola del Caos - un Gran Vórticew que desviaría todas las energías mágicas del mundo.

El gran éxito de los Elfos fue lograr la caída de los Príncipes Demonio. A medida que la magia se desvanecía del mundo, los demonios iban siendo arrojados de vuelta a los Reinos del Caos. Be'lakor fue el último en ser desterrado, debido a que su conexión con el plano mortal era mayor que la de ningún otro, pero ni tan siquiera él pudo resistirse al sumidero del vórtice. En el momento en el que Be'lakor fue desterrado, sus monumentos se colapsaron y sus ruinas fueron tragadas por las montañas como si nunca hubiesen existido. No quedó rastro alguno de su dominio.

Durante miles de años, a Be'lakor no se le permitió adentrarse en los reinos mortales cuando los Vientos de la Magia soplaban con fuerza. Anhelaba posar sus pies de nuevo sobre la tierra de los mortales una vez más y, fingiendo estar arrepentido, suplicó a los Dioses del Caos que lo enviaran de vuelta una vez más. Sin embargo los hermanos oscuros recordaban demasiado bien que Be'lakor los había manipulado y habían ideado un castigo adecuado. Así, por segunda vez en su existencia, Be'lakor había unido a los hermanos en un objetivo común, a pesar de que esta segunda ocasión no le era de tanto agrado como la primera.

A diferencia de otros Demonios, a Be'lakor no se le permitía regresar al reino de los mortales cuando los Vientos de la Magia soplaran fuertes. En lugar de eso, solo podría abandonar el Reino del Caos en aquellos momentos en los cuales los Dioses del Caos así lo desearan. Esta era una ayuda que ofrecían a cuentagotas, y solo para coronar a un mortal como Elegido del Caos - una ceremonia que servía para asegurar la celebración del favor de sus dioses, y para atormentar a Be'lakor con su caída en desgracia. Cada vez que una coronación concluía, Be'lakor se veía obligado a visitar su rabia sobre el mundo como asesor del Elegido. Infundido por una sumisión no deseada, Be'lakor lideró ejércitos demoníacos bajo el mandato de su Elegido, solo para ser expulsado cada vez que su no deseado señor mortal fuese derrotado.

Sin embargo, Be'lakor encontró gracias a su astucia la manera de extender una vez más su voluntad sobre el reino de los mortales. En los tiempos en los que carecía de forma corpórea, susurraba a través de los sueños de los locos y los señores de la guerra, ofreciéndoles sus servicios sólo si iban a convocarlo hacia el reino mortal. Con demasiada frecuencia, estos hombres aceptaban las promesas de Be'lakor, inconscientes, creyendo que podrían controlar al Príncipe Demonio para lograr sus fines. Una vez le daban una entrada al reino de los mortales, Be'lakor mataba a su liberador sin dudarlo, ensalzaba a los seguidores del inconsciente y los enviaba a reconstruir la gloria de sus días felices. Sin embargo, tales liberaciones duraban bien poco. El poder de Be'lakor era una fracción del cual hacía gala en tiempos antiguos, y sus ambiciones superaban sus habilidades con creces. Así, intento tras intento, un campeón mortal yacía ante Be'lakor y enviaba el espíritu herido del Príncipe Demonio de vuelta a los Reinos del Caos, trazando una nueva forma de escapar, o para esperar el alzamiento del siguiente Elegido.

Doce veces ha cumplido ya su destino como heraldo, y en cada ocasión ha intentado escapar de su destino ya marcado, pero encontrándose con el fracaso en última instancia. Ahora que la decimotercera coronación está próxima, Be'lakor es impulsado como nunca antes a desprenderse de sus grilletes. Está decidido a que esta vez, las legiones demoníacas no marcharán bajo los caprichos de del Elegido Arcaón, sino que de acuerdo a su propio plan, arrastrará a los Dioses del Caos lo deseen o no.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Nuevas reglas de Be'lakor para Warhammer

Gracias a nuestros compañeros de Fanhammer, ya podemos ver las reglas y trasfondo de Be'lakor, príncipe demonio del Caos Absoluto. Tengo intención de traducir al completo el suplemento (al menos la parte que es para Warhammer Fantasy), pues me han sorprendido las dos historias que vienen en él. De momento, os traigo aquí las reglas de Be'lakor traducidas.



BE'LAKOR

Be'lakor puede ser seleccionado como un Comandante para un ejército de Demonios del Caos y Guerreros del Caos. Su coste deberá deducirse del 25% destinado a Comandantes.



Tipo de tropa: Monstruo (Personaje especial)

Coste en puntos: 500

Equipo: La Espada de las Sombras

Reglas especiales: Terror, Indesmoralizable, Volar, Señor del Conocimiento (Saber de las Sombras)

Ataques demoníacos: Todos los ataques realizados por Be'lakor son Ataques mágicos. Eso incluye sus ataques especiales, a distancia y golpetazos (Stomp).

El Señor Oscuro: Todas las unidades enemigas a 12" o menos de Be'lakor sufren un penalizador de -1 en su Liderazgo. Este penalizador es acumulativo con otros penalizadores.

Forma sombría: Be'lakor tiene una tirada de salvación especial de 4+. Adicionalmente, todos los ataques a distancia que se realicen contra Be'lakor en la fase de disparo sufrirán un penalizador de -2 para impactar.

Señor del Tormento: Si una o más unidades enemigas fallaron un chequeo de Pánico o Desmoralización durante el turno anterior (ten en cuenta que si se falla un chequeo, se repite y se supera, no cuenta como fallo), Be'lakor recibe 1D3 dados de energía adicionales durante su fase de magia. Estos dados no cuentan dentro del máximo de dados de energía por fase de magia, y sólo Be'lakor puede usarlos.

Magia: Be'lakor es un hechicero de nivel 4 que siempre usa hechizos del Saber de las Sombras (ver más arriba "Señor del Conocimiento")

Objetos mágicos

La Espada de las Sombras
Be'lakor porta una esotérica espada demonio, con su fantasmal forma en eterna transición entre forma y sombra; solidez y silueta. Su maestría con este arma permite a Be'lakor acuchillar a través de armadura, escamas, carne y hueso sin resistencia. Su esencia cambia en un instante de forma sin sombra a filo asesino a voluntad de su señor. Si la espada es parte del demonio o se trata de un antiguo regalo de los Dioses del Caos, nadie puede decirlo.

Arma mágica. No se pueden realizar tiradas de salvación por armadura contra las heridas causadas por la Espada de las Sombras.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Caos de 4 y Caos de 5ª en español



Hoy os traigo un regalito de Luisdjtiesto, de La Biblioteca del Viejo Mundo, que complementa la lista de manuales para descarga de cuarta y quinta edición que puse la semana pasada. Se trata de los libros de ejército del Caos de 4ª y 5ª edición, en español (como habréis deducido por el título de la entrada xD)

Aquí los tenéis:

Ejércitos Warhammer El Caos 4ª edición

Ejércitos Warhammer Reino del Caos 5ª edición


martes, 3 de diciembre de 2013

Oldhammer. Organizando un ejército en la 4ª edición. 2: Regimientos



Ya queda menos para el evento de Oldhammer, y tras la entrada dedicada a los Personajes, voy a hablaros un poco sobre los regimientos.

En la cuarta edición (y en la quinta) no se distinguía a las tropas por categorías; no había nada parecido a "Unidades básicas" y "Unidades especiales". Simplemente, estaba la categoría de Regimientos, que incluía todas las tropas (y también algunas aberraciones, como los gigantes de los orcos y goblins, los hombres árbol de los elfos silvanos o Asarnil y su dragón en los mercenarios). Todos los ejércitos (excepto el Caos en 5ª, que funcionaba de forma ligeramente diferente) tenían que incluir, obligatoriamente, el 25% o más de su coste total en puntos en regimientos.

Un hombre árbol: 280 puntos. Meter un hombre árbol cada 100 puntos cubre todas tus necesidades de regimientos, y puedes gastar el resto de puntos en personajes elfos en dragón y cañones imperiales aliados xD


Sí, ya sé lo que estáis pensando. ¿Para qué incluir caballeros andantes pudiendo meter sólo caballeros del grial? ¿Por qué orcos si pueden ser todos orcos negros? ¿Para qué otra cosa si pueden ser todo caballeros del Caos o espíritus? Bien: ¡porque son muy caros! Por supuesto que puedes hacer un ejército de élite, pero será poco numeroso, y el enemigo podrá sobremaniobrarte con facilidad, rodeándote y venciéndote por pura superioridad numérica. Además, muchas de las unidades de élite tienen en la lista de ejército un límite de 0-1, con lo que no podrás meter unidades de élite redundantes.

Aprovecho para pedir a todos los participantes del evento de Oldhammer que no se presenten con un ejército de caballeros del Caos o espíritus xD

Bien: ¿Cómo se eligen los regimientos? Pues como siempre. Piensa en el tipo de tropa que es, en su función en el campo de batalla. Eso no ha cambiado. Aquí quiero hacer una puntualización: Se hace fila con 4 miniaturas, y no con 5, como en ediciones más modernas. Eso significa que no hace falta incluir unidades tan grandes: una de 16 miniaturas ya tiene el +3 por filas.

Vamos a hablar de los grupos de mando. Como habréis visto, no aparecen en las listas de ejército. Eso es porque había unas reglas genéricas: cualquier regimiento puede incluir un portaestandarte y/o un músico a un coste equivalente al doble de un guerrero normal de la unidad, armado y eqipado. Por ejemplo, en una unidad de esqueletos (8 puntos cada uno) con armadura ligera (2 puntos) y escudo (1 punto), el portaestandarte cuesta 22 puntos (vamos, +11 puntos convertir a uno en portaestandarte). Eso significa que las unidades de caballería pesada o de infantería monstruosa (ogros y demás) tienen que pagar mucho más para incluir un portaestandarte y/o un músico (hasta 80 puntos extra en los caballeros del Caos). Casi todos los regimientos pueden portar un estandarte mágico (si incluyen portaestandarte, claro). Aunque las reglas del evento de Oldhammer no limitan en puntos los estandartes mágicos, yo recomendaría limitar a máximo 25 puntos (o 50 puntos el portaestandarte de batalla).

Cinco caballeros del Caos, con portaestandarte y músico: 560 puntos. El oficial y el estandarte mágico van aparte.


¿Y los oficiales? Ya comenté esto en la entrada acerca de los personajes: los oficiales (o "Paladines") son personajes, y como tales se compran en el 50% destinado a personajes. Dos detalles: los Paladines deben ir armados y equipados igual que el resto de miembros de su regimiento (a excepción del objeto mágico que pueden portar). El coste del equipo de los Paladines viene al inicio de la lista de ejército, en una tabla con fondo normalmente gris, donde se indica el equipo y el coste (si tiene un asterisco, no puede ser usada: la tabla era genérica para todos los ejércitos). El equipo especial, como la capa de dragón marino de los corsarios o el garrote de los cazadores de garrapatos, viene en la descripción de cada regimiento. El segundo detalle es que, pese a ser personajes, los Paladines no pueden abandonar su unidad (a menos que haya resultado destruida o que el paladín sea indesmoralizable y la unidad no, y huya de un combate).

No hay mucho más que decir sobre los regimientos. En la próxima entrada, hablaré de las máquinas de guerra y los monstruos. ¡Suerte con los dados!

lunes, 2 de diciembre de 2013

Cartas rojas locas

Jugando a Magic, la verdad es que soy también un poquito Timmy (bueno, en realidad bastante Timmy, y bastante Vorthos, para qué negarlo). Mis cartas-fetiche son cartas locas donde las haya, cartas de esas que dices: "¡¿Qué locura es esta?!" Cartas que ningún jugador competitivo incluiría en ninguna baraja, por sus efectos caóticos. Y es que me encanta el Caos, y el rojo es el color del Caos. Así que os voy a hablar de algunas cartas que son una loccura, pero también son muy divertidas. ¡Animáos y metedlas en las barajas! ¡Mandad al cuerno las posibilidades de victoria y convertid las partidas en una vorágine de demencia y fuego!

La última vez que la vimos fue en 8ª. En Oracle tiene el texto corregido.

La primera de la que voy a hablar es una carta que he usado en numerosas ocasiones, dando la vuelta a la partida o condenándome a la derrota. Se trata de Thieve's Auction (Subasta de ladrones). Esta carta, de coste 7, exilia todos los permanentes. Entonces, los jugadores se van turnando para devolver los permanentes del exilio al juego bajo su control girados. ¡Un reparto justo! ¿No puedes matar a Avacyn con daños? ¡Quédatela! ¿Siempre quisiste un Mana Reflection con tu monored? ¡Para ti!


¡Esta la he conseguido ayer mismo!

Otra carta completamente loca es Planar Chaos (Caos planar), un encantamiento que hace que cada vez que un jugador juega un hechizo, ese jugador tira una moneda. Si pierde el lanzamiento, ¡Counter! Tiene el handicap de tener que tirar en tu mantenimiento para ver si sacrificas o no el encantamiento. ¡Esto es caos puro! Nadie sabe con antelación si sus hechizos van a salir, ni cuánto va a durar el encantamiento. Jugadores de control... ¡No vais a poder controlar nada! ¡BUAJAJAJAJA!


Y encima, el texto de ambientación es graciosísimo.

Otra más: Grip of chaos (Apretón del Caos), demostrando que las cartas que tienen la palabra "Caos" molan más. Se trata de un encantamiento que hace que TODOS los objetivos se seleccionen al azar de entre todos los posibles. ¿Alguien se atreve con un disenchant o un edicto? Además, el nuevo objetivo se elige en resolución, de modo que mucho cuidado con las pilas de counters.

Acumulo maná, rompo todas las tierras, te bajo al Tirano con el maná acumulado. ¿Concedes?

Vamos con el Tyrant of Discord (Tirano de la Discordia), un bichazo 7/7 (se echa de menos trample o haste) con una habilidad muy graciosa que se dispara al entrar en juego. Eliges un oponente, y este sacrifica un permanente al azar. Si no sacrifica una tierra, sacrifica otro permanente al azar. Y así hasta que sacrifique una tierra. Como mínimo, siempre va a caer una tierra. Si tienes suerte, pueden caer un montón de permanentes (incluyendo molestas criaturas indestructibles y odiosos encantamientos). De nuevo, lo dejamos en manos del azar. Pero por eso llevamos rojo, ¿no?


La frase también se las trae, y junto con la del Lord of the Pit, son los dos únicos bichos
que se dirigen a su controlador con su texto de ambientación.

Otra criatura: Capricious Efreet (Efrit caprichoso), un bichillo 6/4 que puede destruir encantamientos. En cada mantenimiento, eliges dos permanentes no tierra del oponente y uno tuyo, y tiras al azar a ver cual de los tres destruyes. Aquí la estadística nos favorece, pero sigue siendo caótico.

Sí, es un counter, pero es el counter más divertido de todo Magic xD

Y ahora... ¡Un counter! ¡Un counter rojo! Mages' Contest (Concurso de magos). Pero, al estilo del rojo, es un counter con una estaca. Comienzas tú, pagando una vida y counter. El oponente puede subir (normalmente, dos vidas y no counter), y luego tú puedes volver a subir (por ejemplo, 6 vidas y counter). Así hasta que uno se plante. El que gane, paga las vidas que pujó. Y counter (o no counter). Tengo que decir que me encanta esta carta, pese a ser un counter, ya que siempre sorprende (¿un counter en rojo?) y pone nerviosos a los jugadores. He llegado a pagar 78 vidas para hacer counter, bajo la mirada enloquecida de mi compañero de equipo xD

Mucho mejor que un Time Walk, porque es rojo, y no azul xD

Final Fortune (Fortuna decisiva) es otra carta muy, muy roja. Por sólo un par de manás, nos proporciona un turno extra, y perderemos la partida al terminar ese turno extra. Esta carta es a prueba de Forks, lo siento. Se puede hacer: podemos matar al oponente en un turno. Más nos vale. Es algo un poco desesperado, pero si confiamos en el Caos...

Me estoy extendiendo mucho, así que os voy a dejar por último una pequeña galería de cartas del Caos. ¡Usadlas! (Excepto el Worldfire, que está prohibido en Commander...)









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