miércoles, 24 de junio de 2015

Internet destruye infancias: It's me, Mario!

Y así, con la tontería que calzo, llegamos al "Internet destruye infancias" número trece. El trece es mi número favorito, y me gusta dotarlo de cierta importancia en mis post. Es por esto que para esta ocasión debía elegir un tema muy especial, algo que llegase a tocar la fibra de cuanta más gente, mejor. Y para ello, he elegido hablaros del que fue mi primer videojuego, que por otra coincidencia del destino, salió al mercado un trece de septiembre.

Los "plataformas" son juegos de precisión, salvo cuando revientas a hostias el escenario. 

Pero antes de empezar, quiero decir dos cosas: en primer lugar, os propongo que cada vez que leáis la palabra "spin-off", bebáis cerveza. Os doy esta frase de margen para que vayáis a vuestras neveras, volváis y retoméis el hilo. En segundo lugar, he de recordarle al respetable que el objetivo de esta sección es hacer reír y el autor de la misma no tiene absolutamente nada en contra de la gente que come setas, y mucho menos de comunidad homosexual, o de los penes, ni contra la gente discapacitada de ningún tipo, ni los cavernícolas, o de los actores vivos o muertos, ni... vale, ni de Cindy Lauper. Sí, ya, ahora os reís pero cuando llegue el uno de julio el humor será delito -o casi- y no quiero que me hagan dimitir de la Biblioteca. Pero ya se sabe... todo por-que-rías. ;-)


El tema que me he propuesto abordar no es moco de pavo; es todo un universo contra el cual me veo en la obligación de darle hasta en el carné de identidad. En principio, es sólo un spin-off de un videojuego (sí, he dicho "sólo", no me peguéis), pero ha llegado a convertirse en el emblema de Nintendo, y ha desglosado en una multitud de secuelas, variantes, otros spin-off's... que a su vez han generado un merchandising con el que George Lucas, ehm... ahora que lo pienso es posible que George Lucas se limpiaría el culo con él, pero ya entendéis lo que quiero decir.


También dio lugar a varias series de dibujos animados y la -considerada por muchos, entre los que me incluyo- peor adaptación de un videojuego al cine de la historia. En serio, hay actores que hacen películas sólo por la pasta y es hasta cierto punto comprensible porque el año es muy largo y a gente como Charlie Sheen no es que le salga barato vivir precisamente, pero en este caso creo que Bob Hoskins y Dennis Hopper aún deben estar revolviéndose en sus tumbas por aceptar el papel de una adaptación tan horrenda, y a John Leguizamo, bueno... ese fue el protagonista de "Un tío llamado Peste", así que imagino que se la pele absolutamente todo. Pero me estoy distrayendo, y esto hay que abordarlo por partes.


En primer lugar, el videojuego que nació siendo un spin-off del Donkey Kong. Si hay algo que genere controversia entre los fans del susodicho videojuego es el trasfondo de la cultura homosexual subyacente en la propia estética de éste. Es lo que hay. Y no, no estoy diciendo que sea cierta la leyenda urbana de que la primera intención de Shigeru Miyamoto era que Mario y Luigi fuesen amantes en lugar de hermanos. Pero es que hay que reconocer que el bulo tenía su fundamento. Fue la gente de cienciaseminal.com quienes se curraron un articulazo muy buen argumentado (he aquí la fuente) y que corrió por las redes como... ¿como qué podría correrse? Como la pólvora, malpensados y malpensadas (ahora no me he librado del lenguaje inclusivo, ¡cachis!). Tan solo les quedó añadir como guinda al pastel la controversia surgida con la edición del Super Mario Galaxy, con el Mario arcoíris, el Mario que zumbaba y el anagrama oculto en los logotipos de los videojuegos para terminar de rematar su ataúd gay.





La franquicia de Mario ha dado lugar a más juegos de los que me apetece contar, pues aparte de los spin-off de los míticos juegos de platafornas, los hermanos aparecieron en una barbaridad de títulos que no tenían más razón de ser que el bombo propiciado por la pareja de fontaneros en forma de vedeojuegos "educativos" y cameos en la portada de los mismos para intentar elevar el número de ventas. Es una pena no poder mostraros aquella revista de la extinta N64Magazine en la que sacaron un artículo del New York Times hablando de los nefastos resultados que se obtenían al dejar a los niños que tratasen de aprender algo con esa basura. Por una vez coincido con los del ABC, a la hora de catalogar sus diez peores videojuegos. Les faltó el del Dr. Mario, el videojuego que nos enseñó que, si te duele algo, ¡cómete todas las pastillas que encuentres por casa!


Pero si hay algo de lo que dé verdadero jugo hablar son sus vertientes televisivas. Dejando a un lado la nefasta película que, de no haber tenido entonces nueve años no me hubiese pagado por verla y a la cual solo he de agradecer que la banda sonora me descubriera a Joe Satriani, una de las cosas que más me llamó la atención tras revisarlo brevemente es el cutrerío del show de televisión. Por desgracia para el programa de los también finados Lou Albano y Danny Wells, no había nada que sobresaliese por ser especialmente cutre. Todo era cutre... sin más. Desde el rap del inicio al estilo "El príncipe de Bel-Air" (ese, para otro I.D.I.) hasta las apariciones estelares de famosos del momento como Cindy Lauper y el Sargento Matanza de la WWF, pasando por repetitivas bromas sobre pizza y espaguetis con el estereotipado acento italiano.


Pero si hay algo que le da un mini-punto es que también le dieron empleo a tramoyistas discapacitados. Pudieron haber contratado gente con piernas para realizar las veces de la gente que pasaba frente a la ventana de su sótano, ¡pero no! Le dieron ese puesto a gente sin piernas a las que les dieron un par de cartones que moverían adelante y atrás de unas ventanas para que pudieran desempeñar un oficio que podría hacer cualquier otra persona. Yo, por lo menos, es así como prefiero imaginarme esta escena detrás del escenario. Lo peor de todo es que el programa tuvo un spin-off llamado King Koopa's Kool Kartoons, aunque por fortuna para la humanidad todas las copias fueron destruidas por algún héroe desconocido, o algo.


Pero aún me queda más leña que echar al fuego. En concreto, recuerdo tres episodios de las series de dibujos, uno de cada una de ellas, que por alguna razón se quedaron grabadas en mi memoria. La primera de ellas ya era un poco una locura de por sí, dado que era una mezcolanza de personajes que aparecían en el primer y segundo videojuego. En este episodio aparecía Hércules, que se había dado a la buena vida en plan Elvis mientras custodiaba una pecera con bolas de fuego en su interior. Koopa las robó y las gastó a lo tonto, pero como va Mario y le lanza dentro de la pecera unas cuantas de las suyas, pues problema resuelto. 

El segundo spin-off, ya ambientado en la tercera parte del videojuego, contaba con la aparición estelar de los Milli Vianilli... ¿queréis que siga? Normal, ni yo mismo quiero. 



¡Pero esperad!, que el tercero sí que tiene más chicha, y es que va de... ¡la roca-visión! Como dato, en Super Mario World cambiaron el Reino de los Champiñones por el Mundo Cavernícola. El episodio comienza con Bowser planeando algo malvado como cada mañana y recordó algo que aprendió del mundo real. Según sus propias palabras: ¿Qué es la única cosa que hace que los humanos desconecten de todo y apaguen sus cerebros de mosquito? La televisión. Y los humanos cavernícolas no son muy distintos a los humanos de ahora. Les gusta la música, las series de humor, los programas de lucha libre, y que se lo den todo mascado. Así que cuando Bowser consiguió colocar una caja con un brujo Kamek en cada cueva, éste hipnotizó a los cavernícolas, haciendo que salieran a linchar a los hermanos que tantas veces habían arriesgado el pellejo por el poblado y los lanzaran a un cuadrilátero de Presing Catch con dinosaurios. No es que en nuestro mundo ocurra lo mismo... pero parecido.

Y eso no es todo. También podría hablar de las bizarras aventuras de los cortos japoneses en las que Mario era más pequeño que un pulgar y la lisérgica película en la que Luigi se atiborra de setas que le hacen estar contento, triste y furioso, pero... spin-off.







¡Y para terminar, juguemos al divertido juego al que yo llamo "Monty Python's; encuentra el pene" y otros divertidos malentendidos sexuales del mundo del videojuego! ¡Spin-off!


























4 comentarios:

  1. Dios que panzá de reír me he dado jajajaja. A mi la serie de dibujos con los actores me gustaba de pequeño. Después de ver este pedazo de post solo puedo decir que el mundo de Mario es muy...spin-off....retorcido XD.
    Saludetes y que Charlie Sheen te acompañe.

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    1. A mi como me pillaba a deshoras solo pillaba cachos y el episodio a la mitad, pero visto lo visto fue mejor así.

      Muchas gracias, y que su reto del ice-bucket sea contigo. :)

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  2. Juer... menuda fumada de crack malvado tenía el que diseñó todo esto... y el que ha escrito este artículo.

    Mu acertada tu spinoff interpretación de un universo spinoff de fantasía mítico, que ha producido una serie de spinoff a cual más esperpéntico y del que me quedo con alguna cosa, como el divertido mario sunshine (ese en que vas orinando en las paredes) y poco más. El resto de juegos de spinoff mario no me ha parecido nunca gran cosa... bueno los spinoff mario kart tenían su gracia. Spinoff.

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  3. No lo sabes tu bien...

    Sabía que alguien haría caso del juego. xD Vi que puse el susodicho término tantas veces que vi necesario hacer algo con eso :P

    Yo jugué a muchos, pero mis favoritos siempre fueron mod's del Super Mario World que se curraba la peña. Y no olvidemos la dificultad añadida del mando de la NES, que hacía callo. Lo demás, creo que está todo dicho.

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